Qué nuevas experiencias turísticas ofrece la Ciudad de Buenos Aires estas vacaciones de invierno

El Mirador del Obelisco, la navegación por el Riachuelo y recorridos inmersivos se suman a una oferta que combina cultura, gastronomía y espectáculos.

Quienes visiten la Ciudad de Buenos Aires durante estas vacaciones de invierno encontrarán experiencias turísticas que hace poco no existían. Desde subir a la cima del Obelisco hasta navegar el Riachuelo o recorrer una de las librerías más famosas del mundo con una experiencia inmersiva, la capital argentina renovó parte de su oferta turística sin dejar de lado sus grandes clásicos.

El Obelisco, protagonista de una nueva postal

En noviembre de 2025 se inauguró el Mirador Obelisco, que permite subir por un ascensor en el interior y hacer el tramo final por una escalera de caracol hasta la cúspide. Si la foto del monumento histórico ya era un infaltable para quienes visitan CABA, ahora lo es tomarse fotografías con la vista que se aprecia desde las cuatro ventanas ubicadas a 67,5 metros de altura.

Además del atractivo de acceder a un sitio que estuvo cerrado al público general por casi 90 años, la ubicación privilegiada del obelisco permite ver la ciudad como no es posible desde otras locaciones. Se recomienda, además, subir de día y de noche, para tener una vivencia diferente.

Vista de la Avenida 9 de julio desde el Mirador Obelisco
Una de las experiencias turísticas imperdibles: vista de la Avenida 9 de julio desde el Mirador Obelisco

Una de las experiencias turísticas imperdibles: vista de la Avenida 9 de julio desde el Mirador Obelisco

Un viaje por la historia y la cultura porteña

Otra de las propuestas relativamente recientes es la visita guiada Experiencia Gran Splendid. Ya de por sí la librería Ateneo, que funciona en un edificio que albergó el cine teatro Gran Splendid -a cuyo escenario subieron numerosos artistas reconocidos- y el sello nacional Odeón, en donde hizo sus primeras grabaciones Carlos Gardel, es un espacio que amerita una parada. Así lo consideró la revista estadounidense National Geographic, que sostuvo que es la más hermosa del mundo.

Ahora, además, se pueden ver algunos objetos antiguos y conocer la historia del lugar, y detalles de la decoración; principalmente, de la cúpula con frescos. También, comprender la importancia del sitio con una vivencia inmersiva en la que el mismo Carlos Gardel “cuenta” al visitante los hitos que albergó desde principios del siglo XIX hasta la actualidad.

Librería Ateneo Gran Splendid
Librería Ateneo Gran Splendid

Librería Ateneo Gran Splendid

Otra visita ineludible para quienes aún no la hayan hecho -en este caso, se trata de un clásico- es el recorrido guiado por el Teatro Colón, que no sólo resulta imponente por su arquitectura y dimensiones, sino porque es difícil, a partir del relato de los guías, no viajar en el tiempo para imaginarse los rituales del pasado.

La visita incluye el foyer (o entrada principal), la galería de bustos, el salón dorado (con láminas de oro en las decoraciones y mobiliario de más de 100 años) y la sala principal. Y es probable que los visitantes se encuentren con algún ensayo, ya que se trata de un teatro que sigue activo.

A partir de la restauración de 2010 no se puede acceder a los tres niveles de subsuelo, donde se encuentran los camarines y los talleres de vestuario, escenografía y utilería. En cambio, se puede ir a Colón Fábrica, ubicado en La Boca, donde se exhiben escenografías, utilería y vestuarios originales utilizados en las grandes producciones.

De hecho, se sugiere combinar esta visita con otra propuesta bastante nueva: la posibilidad de navegar el Riachuelo, desde Puerto Madero hasta La Boca (y viceversa), en un paseo que ofrece vistas de la Reserva Ecológica y el puente transbordador Nicolás Avellaneda. Se debe recordar que la navegación en el río estuvo prohibida durante 13 años por las tareas de remediación.

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Sala principal del Teatro Colón

Sala principal del Teatro Colón

Gastronomía para todos los gustos

Si se habla de experiencias, algo que no puede dejarse de lado es la gastronomía. CABA no sólo alberga 287 teatros, 150 museos y 380 librerías, sino también más de 7 mil bares y restaurantes. En esa cifra se mezclan locales con más de 150 años de antigüedad y nuevas apuestas; menús que trasladan a la infancia y otros que desafían al paladar.

Uno de los primeros es El Imparcial, que nació en 1860. El nombre se debe a que su fundador prohibió que se hablara de política y religión en el lugar, para evitar las discusiones que se generaban en otros restaurantes. Aún hoy un cartel recuerda la regla. La carta incluye una gran variedad de platos, muchos de la cocina española, y el ambiente es el de una cantina tradicional.

Para quienes buscan una opción clásica, pero también una cierta distinción -la sucursal de Recoleta se encuentra en el Elegante Hotel Intersur-, Marcelo Cocina Italiana puede ser una de las mejores alternativas. Los platos abundantes, para compartir, tienen una reminiscencia de las comidas familiares, pero con el toque indiscutible de un chef.

Zarautz, en cambio, es un restaurante de alta cocina contemporánea de mar, ubicado en Palermo Hollywood, que ofrece platos como ceviche, merluza, pulpo y tiburón, y elaboraciones que sorprenden a los comensales. La propuesta se desarrolla en una antigua casona restaurada y, en la planta alta, funciona La Terraza, una “parrillada”, que retoma el ritual del asado, pero con técnicas modernas, el uso de leña de quebracho y carnes de novillos pesados alimentados con pasturas.

Y para quienes quieren que la noche incluya gastronomía y espectáculo, Michelangelo Legend es un sitio ideal. El lugar fue parte de los terrenos de los frailes dominicos de la iglesia de San Domingo desde 1608 y la manzana fue escenario de las invasiones inglesas en 1806-07. El edificio fue construido originalmente como un almacén y destilería, y tuvo varios usos y modificaciones hasta que abrió en 1967 con el nombre actual.

El local cuenta con un restaurante y otro sector, donde también se puede comer y, luego de la cena, disfrutar de un show de tango, con músicos, cantantes y bailarines en vivo, que incluye un cuadro de bombos y boleadoras, y otro de folclore norteño.

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Una ciudad que apuesta a las experiencias

Valentín Díaz Gilligan, presidente del Ente de Turismo de CABA y Visit Buenos Aires, comentó que la gente cada vez viaja más por las experiencias, y que por eso el sector público y el privado trabajan en conjunto para ofrecer una oferta atractiva y cambiante. Sumó que los recitales y eventos deportivos generan mucho movimiento, al punto que los viajeros suelen sacar primero la entrada y después planear el viaje.

El sector turístico es considerado un motor de desarrollo económico de la ciudad. Para entender por qué esto es así, pueden servir algunas cifras: genera más de 155 mil empleos directos (a los que se suman muchos más indirectos) y cada año CABA recibe unos 9 millones de turistas nacionales e internacionales.

Por otra parte, es sede de más de 1.000 congresos, convenciones, ferias y exposiciones anuales. Y sólo en 2025 albergó más de 780 eventos masivos, por los que se generaron más de $13 billones.

Si bien la Ciudad busca posicionarse como uno de los principales destinos turísticos del país y el mundo, Lila Bacigalupo, directora de Promoción Turística, resaltó que trabajan en conjunto con las provincias (y Mendoza es una de ellas). Un ejemplo de esto es que, recientemente, la Ciudad de Buenos Aires y Mendoza firmaron un acuerdo con Michelin para que la gastronomía argentina siga formando parte de la prestigiosa guía (ya concluido el financiamiento nacional).

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