recuerdos
Lustrabotas
En la avenida San Martín, entonces ancha y bella, había lustradores desde el Correo Central hasta General Paz, muchos en ambas veredas. Hacerse lustrar los zapatos era una ceremonia social y de artesanía. Había competencia, quien lo hacía mejor. Como bien dice uno de los Rodríguez, “anilina, pomada y cera” es la base de una buena lustrada.
Por José Esteban Onofri