Hoy leía esta frase, “No mires tanto el horizonte porque allí, nunca se llega, es un límite para tus ojos, que solo andando parecieras que llegas, pero no es así, mira bien por donde caminas”.
Sentí la realidad que nos pintan los políticos, prometiendo llegar a un lugar donde nunca llegamos, solo lo vemos a una distancia audaz, de palabrerías inútiles y los ojos de un pueblo puestos en un horizonte, sin ver donde pisan.
Hoy leía esta frase, “No mires tanto el horizonte porque allí, nunca se llega, es un límite para tus ojos, que solo andando parecieras que llegas, pero no es así, mira bien por donde caminas”.
Sentí la realidad que nos pintan los políticos, prometiendo llegar a un lugar donde nunca llegamos, solo lo vemos a una distancia audaz, de palabrerías inútiles y los ojos de un pueblo puestos en un horizonte, sin ver donde pisan. Las palabras no crean estabilidad para un país sediento de trabajo y educación.
Los grandes robos de los elegidos, que son los que dicen poder llegar, pero a la vez saben que solo llegaran a sus propias conveniencias.
Un pueblo que camina hasta ir desapareciendo en necesidades, con ilusorias esperanzas de un futuro tan lejano, pero que a su ver y entender endeble, el horizonte está cerca y continua sin mejoras, sin sueldos que abracen el sacrificio. Coronando el camino, la delincuencia que nadie detiene, los arrebatan de la vida, les destruyen el presente, sin que nadie los defienda.
Entonces, carentes de conciencia, otra vez eligen mirar el horizonte, sin ver donde están detenidos.
Gloria Argentina Moreyra. Escritora. San Luis.