Un reconocido referente de la cultura y la política contemporánea prometió antes de su retiro definitivo de la literatura, homenajear a otro del siglo XX que admiró y detestó a la vez. En el último párrafo de su libro “Le dedico mi silencio” el famoso Mario Vargas Llosa escribe: “Creo que he finalizado ya esta novela. Ahora, me gustaría escribir un ensayo sobre Sartre, que fue mi maestro de joven. Sera lo último que escribiré”.
Me pregunté, en el hipotético caso de que aún viviera, ¿qué tema habría abordado Llosa en el ensayo que prometió sobre Sartre? Recordé su escritura disidente que hizo pedazos el pensamiento de su héroe juvenil, señalando que el viraje de Sartre hacia un compromiso político, ciego con los movimientos revolucionarios violentos en África, terminaría por sofocar la propia función humanista de la literatura.
Sartre había afirmado en una famosa entrevista en Le Monde que: "Frente a un niño que muere de hambre, la náusea no tiene ningún peso", sugiriendo que la creación literaria era secundaria o prescindible, frente a la urgencia de la lucha política e insurreccional en el Tercer Mundo. Vargas Llosa rechazó tajantemente esta idea, argumentando que invalidar la literatura en nombre de las urgencias sociales destruía la autonomía del arte.
* Valentín Francisco Ugarte. DNI: 8.725.381.