Después de que la inflación trepara hasta el 3,6% en marzo en Mendoza -y 3,4% en el promedio nacional-, las cifras comenzaron a bajar. En abril, la variación mensual del IPC cayó al 2,3% en la provincia y en mayo estuvo en el 1,9%.
Según publicó la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas de la provincia, fue del 1,9%. La variación acumulada del IPC en lo que va del año es de 14%.
Después de que la inflación trepara hasta el 3,6% en marzo en Mendoza -y 3,4% en el promedio nacional-, las cifras comenzaron a bajar. En abril, la variación mensual del IPC cayó al 2,3% en la provincia y en mayo estuvo en el 1,9%.
Si bien se encuentra lejos de llegar al 0% anhelado por el Gobierno nacional, logró perforar, tanto en el promedio de todo el país como en la provincia, el 2%. Esto es algo que no se conseguía desde agosto de 2025 en el IPC nacional y desde julio de 2025 en el de Mendoza. Y estuvo por debajo de lo que habían anticipado las consultoras.
A nivel nacional, según publica el Indec, el Índice de Precios al Consumidor tuvo una suba del 2,1% en mayo y acumula una de 14,7% en lo que va de 2026, en comparación con el mismo periodo de 2025. En tanto los datos de la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas de la provincia reflejan que, de enero a mayo, la inflación acumulada ha sido de 14% en Mendoza.
En la comparación interanual, en tanto, la variación promedio de los precios en todo el país fue del 33,2% en mayo y, en el caso específico de Mendoza, del 32,2%.
La DEIE informó que, en mayo, con respecto a abril, el rubro que más subió en Mendoza fue el de Vivienda y servicios básicos (4%), seguido por Atención médica y gastos para la salud (3,1%); Esparcimiento (3%); Otros bienes y servicios (2,8%); y Equipamiento y mantenimiento del hogar (2,2%).
En cambio, los que subieron por debajo de la inflación general fueron: Alimentos y bebidas (1,7%); Transporte y comunicaciones (1,6%); y Educación (1,3%). Indumentaria no tuvo variación (0%).
José Vargas, economista y director de la consultora Evaluecon, señaló que la inflación de mayo mostró una nueva desaceleración, pero aclaró que inflación “todavía sigue creciendo a tasa decreciente”. “No es que está bajando, sino que todos los meses crece un poco menos, pero sigue creciendo”, resaltó.
Según Vargas, algunos rubros tuvieron aumentos superiores al promedio, en particular, educación, vivienda y servicios básicos, además de atención médica y gastos para la salud; estos últimos impulsados por factores estacionales vinculados a las enfermedades propias de esta época del año.
Respecto de los próximos meses, estimó que junio podría mostrar una variación similar, mientras que julio, por cuestiones estacionales, podría acercarse nuevamente al 2,5%. El economista sostuvo que la evolución de los precios dependerá, principalmente, del nivel de actividad económica, el poder de compra y el comportamiento del tipo de cambio, que “en los últimos días se ha movido un poquito al alza”.
Por su parte, Nicolás Aroma, economista y director del Centro de Economía y Política de Mendoza (Cefim), indicó que este 1,9% es una cifra inferior a la observada en marzo y levemente menor a la de los meses previos.
“Para las estimaciones que había a principio de año, diría que es un mal dato”, afirmó, aunque consideró que, a esta altura de 2026, el escenario se encuentra “un poco más relativizado”, ya que no espera que la inflación baje del 2% mensual en los próximos meses.
Aroma señaló que uno de los principales factores que explican la desaceleración es la estabilidad cambiaria. Destacó que el dólar se encuentra relativamente apreciado respecto del avance de los precios y que el Banco Central logró fortalecer sus reservas durante la cosecha gruesa, sin que se hayan registrado sobresaltos en el frente financiero.
También mencionó que el precio del petróleo, si bien continúa en niveles elevados, se ha estabilizado, mientras que los salarios permanecen rezagados frente a la inflación y, por lo tanto, no ejercen una presión significativa sobre la demanda.
Hacia adelante, Aroma no prevé cambios significativos en la tendencia. A su juicio, las subas en servicios y tarifas seguirán actuando como factores de presión, mientras que los alimentos continúan registrando incrementos, aunque moderados. Por ello, estimó que “en los próximos meses vamos a mantenernos más o menos en este carril del 2% al 2,5%”.
Aroma advirtió que la principal preocupación ya no pasa exclusivamente por la dinámica de los precios, sino por la debilidad de la actividad económica. “Hoy estamos con una economía muy parada para una inflación del 2% o 2,5% mensual”, sostuvo.
En esa línea, consideró que el consumo, la producción y la circulación de dinero muestran escaso dinamismo y remarcó que “el gran reclamo es la caída de las ventas ”. Incluso, señaló que, pese a este escenario de enfriamiento, la inflación está lejos de desaparecer. “La inflación no está en cero, como dijo el presidente que iba a estar en agosto. Ni lo va a estar”, afirmó.
“Si se analiza solamente el dato de inflación, queda corto, porque las preocupaciones de la sociedad ya mutaron”, analizó. Y agregó: “Parece que, en esa combinación entre crecimiento e inflación, hoy está ganando qué está pasando con la actividad económica”.