El Indec dio el dato de marzo superó con creces las expectativas del 3%. Qué pasó en la Nación y cuánto trepó el acumulado trimestral. Los rubros que más aumentaron.
El Instituto de Estadísticas y Censos (Indec) publicó la inflación de marzo que dio 3,4%. En Mendoza, el dato fue de 3,6%, según la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas (DEIE). Esta vez los precios subieron más en Mendoza que a nivel nacional, aunque el índice de febrero había sido al revés. En ambos casos el salto es alto ya que en febrero había dado 2,9% en el general y 2,5% en la provincia.
El ministro de Economía, Luis Caputo, había anticipado que en marzo la cifra superaría el 3%. No obstante prometió una baja en el dato del Índice de Precios al Consumidor (IPC). Sin embargo, al menos para abril y mayo no se cree que haya disminuciones significativas en lo que a la tendencia alcista de precios respecta.
Según el informe de la DEIE, los aumentos de los distintos rubros fueron los siguientes: Según el informe de la DEIE, los aumentos de los distintos rubros fueron los siguientes: Educación: 5,3%, Indumentaria: 5,1%, Alimentos y bebidas: 4,2%, Otros bienes y servicios: 3,7%, Nivel General: 3,6%,Vivienda y servicios básicos: 3,5%, Transporte y comunicaciones: 2,7%, Atención médica y gastos para la salud: 2,2%, Esparcimiento: 1,9% y Equipamiento y mantenimiento del hogar: 1,7% . Con la inflación de marzo de 3,6%, la acumulada en los tres meses es de 9,4% y la interanual de 33%.
El economista de la consultora Evaluecon, José Vargas, señaló que por un tema estacional uno de los ítems que más subió en marzo fue el de Educación por el inicio de clases. Aunque los combustibles presionaron por el incremento del precio del petróleo debido a la guerra de Medio Oriente, en el al inicio del mes ya se había concretado un aumento debido a las alzas impositivas.
“La suba de las naftas también frenó la oferta en muchos segmentos que esperaron hasta ver las nuevas listas debido al impacto que el combustible posee en precios”, expresó Vargas. El economista realiza su propio relevamiento de precios en Mendoza y en su medición también hubo un incremento en las prepagas, alquileres y servicios que superaron la media de la inflación. Con la misma tendencia alcista, se vieron productos básicos como la carne, los lácteos, los panificados y algunas verduras. En este último caso, por un tema estacional.
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Nicolás Aroma, economista del Centro de Economía y Finanzas de Mendoza (CEFI) observó que marzo vuelve a ser un mes caliente con relación a la inflación. En febrero el dato nacional fue de 2,9% y en la provincia de 2,5%. Aunque el valor del combustible por la guerra es uno de los motivos del ascenso, el profesional advirtió que el aumento del IPC es persistente de manera sostenida desde hace al menos 8 meses. “Esto enciende las alarmas del programa económico, que tiene como objetivo clave bajar la inflación”, advirtió Aroma.
Desde el punto de vista del economista, la suba de precios era un problema antes de la guerra en un contexto en el que la economía está estancada y con anclas para la inflación, que no dan los resultados esperados. Una es el del tipo de cambio, que afecta a los sectores productivos, y la otra es la de los salarios rezagados, que atentan contra los niveles de consumo. “Ahora ha comenzado a hacer ruido el tema fiscal”, sumó Aroma. Y explicó que el Gobierno no quiere moverse del superávit, pero por la baja en la recaudación tanto las provincias como los municipios presentan problemas fiscales, lo que redunda en mayor estancamiento.
Para el economista de International Valeu Group, Daniel Garro, la inflación de marzo no se ve en términos monetarios, pero sí por la suba de combustibles debido a la guerra. “Esto tira los precios para arriba y no pueden ser compensados por los que caen”, reflexionó profesional. Desde su punto de vista, debe crecer la demanda de dinero que –con fuertes subas en las áreas de ecommerce en contraposición con el comercio tradicional- todavía no alcanza para morigerar las variaciones mensuales de precios.
“Por razones transaccionales, la demanda de dinero no sube lo suficiente para poder absorber toda la oferta monetaria que habían dejado los gobiernos anteriores”, expresó Garro. El economista agregó que pese a que el Gobierno intenta colocar un “torniquete monetario”, no logra impedir la suba de precios; al menos por el momento.
Expectativas moderadas
Las perspectivas inflacionarias para los próximos meses muestran un escenario menos lineal de lo que sugieren los discursos oficiales. De hecho, al menos en abril y mayo no es probable que se registre una baja y lejos quedaron las ideas de llegar a agosto o septiembre con un número de IPC que comience con cero. “Luego de 8 meses con una inflación en alza, el discurso de disminución parece más un relato que una realidad”, opinó Aroma.
Factores como el reacomodamiento de tarifas, la actualización de precios en combustibles –que se congeló por 45 días desde el 1 de abril- y el sector de la carne continuarán con la presión al alza y parecen dificultar una desaceleración sostenida, al menos hasta mayo. Si la demanda continúa debilitada, resulta poco probable que la inflación supere de manera sostenida el umbral del 3% mensual.
En ese escenario, el alza de precios tendería a diluirse progresivamente, aunque sin una caída abrupta. “La inflación futura va a depender de cómo se comporte el salario y el poder de compra ya que si no hay reajustes, no se convalidarán subas de precios en líneas generales por baja en el poder de compra”, destacó José Vargas. Con relación al dólar y al tipo de cambio, no se esperan variaciones.
Daniel Garro coincidió que en el corto plazo no será sencillo que el número de inflación baje. Sin embargo, expresó que lo importante es la trayectoria inflacionaria anualizada en donde se verá una baja. Mientras el 2025 cerró con una suba anual de 32%, se podrá bajar de este punto aunque la cifra final recién logrará verse en el mediano plazo o en el segundo semestre. “Además, se esperan nuevas inversiones para la segunda parte de este año”, comentó Garro.