El turno de los que priorizaron sus comarcas

La dirigencia política mendocina está convencida de que el que por lo general gana en estos tiempos es el oficialismo de turno, ya sea a nivel provincial como departamental. Es por eso que en Cambia Mendoza asumen como lógico que los jefes municipales del peronismo conserven para su partido la conducción de cada uno de sus departamentos.

Matías Stevanato, intendente de Maipú (PJ) que va por su reelección.
Matías Stevanato, intendente de Maipú (PJ) que va por su reelección.

De mantenerse la tendencia que marcaron las PASO del 30 de abril, no deberían producirse sorpresas en las elecciones para intendente y concejales de hoy en los seis departamentos conducidos por el justicialismo y en San Carlos, donde La Unión Mendocina también espera salir victoriosa de la mano de Encuentro, el espacio ideado y liderado por Jorge Difonso.

En efecto, si el peronismo ratifica sus triunfos de las primarias no debería haber muchas sorpresas al finalizar la jornada. Así, los “caciques” habrán logrado su principal objetivo: desdoblar de la elección provincial para poner a resguardo sus respectivos reductos. Además, algunos de los que resulten victoriosos tendrán derecho a reclamar mayor participación en las decisiones partidarias a nivel provincial en un año que puede marcar un récord histórico en cuanto a resultados negativos en lo electoral para el PJ mendocino.

Justamente, en el peronismo muchos todavía sueñan con que el previsible éxito de sus intendentes se traslade mágicamente a las elecciones generales del domingo 24. Hay cierta ilusión entre algunos dirigentes, aunque nadie deja de reconocer que la confrontación entre Cornejo y De Marchi marca una inevitable polarización, en línea con lo ocurrido en las PASO de junio, donde el PJ quedó en un histórico tercer lugar.

En realidad, es ese bajísimo nivel reflejado en las primarias el que genera el actual nerviosismo en el camporismo, a cargo de la conducción partidaria provincial. Por eso anhelan que algún viento a favor sople dentro de tres domingos, aunque simultáneamente culpan a los intendentes de cortarse solos para defender sus comarcas de la debacle provincial. Si así fuese (así es), nada nuevo, obviamente. Véase como ejemplo el fuerte estado deliberativo existente en el justicialismo a nivel nacional luego del sacudón que produjo Milei en las urnas, al comprobarse cómo muchos intendentes bonaerenses, celosos de sus reductos, obtuvieron muchísimos más votos que la fórmula presidencial que encabeza Massa y en algunos lugares también más que el gobernador Kicillof, que busca su reelección.

Del enojo de la dirigencia a nivel provincial poco se hacen eco en los departamentos del peronismo. Poco preocupa, en definitiva, lo que pueda ocurrir cuando la fórmula Parisi-Ilardo compita en las generales. Si el porcentaje obtenido en las primarias del 11 de junio ya fue significativamente bajo, ahora a varios dirigentes se les esfuma la ilusión de estar más cerca de la pelea por la Gobernación. Lo que seguramente pase hoy, con triunfos más o menos claros en los departamentos, puede ser inalcanzable el domingo 24.

La dirigencia política mendocina, en general, está convencida de que el que por lo general gana en estos tiempos es el oficialismo de turno, ya sea a nivel provincial como departamental. Es por eso que en Cambia Mendoza asumen como lógico que los jefes municipales del peronismo conserven para su partido la conducción de cada uno de sus departamentos. Lo mismo se espera de San Carlos, reducto que domina desde hace muchos años Jorge Difonso, “cacique” de La Unión Mendocina junto a los distintos intendentes que sucedieron a De Marchi en Luján, su territorio insignia. En el cornejismo esperan que sus líderes departamentales sí aporten votos a la fórmula provincial el domingo 24 en los 11 departamentos que elegirán autoridades municipales a la par de las provinciales.

Además, esta elección tan particular se produce en tiempos de movimientos internos generados por la carrera electoral provincial y, muy especialmente, por los nuevos posicionamientos hacia la nueva agrupación liderada por De Marchi. Probablemente, para el peronismo mendocino la partida del intendente Roberto Righi haya tenido un efecto parecido al que produjo en el radicalismo el portazo del intendente de Las Heras, Daniel Orozco, cuando aceptó ser el candidato a vicegobernador de De Marchi. Aunque algunas críticas puertas adentro del PJ que trascendieron por lo del lavallino nunca adquirieron el nivel de conflicto y tensión que se produjo, y persiste, en territorio lasherino.

De los resultados de hoy podrán hacerse muchas lecturas de acuerdo a la reacción de los distintos ganadores. Probablemente, la mirada principal esté orientada hacia Maipú, donde se espera un cómodo triunfo del intendente Matías Stevanato. ¿Es sólo por el eventual triunfo de hoy? No solo por eso. El sucesor de los hermanos Bermejo se posicionada claramente como una pieza de recambio en la conducción y orientación del PJ mendocino de cara a los futuros procesos electorales. Hay quienes especulan con una posible partida hacia la coalición de De Marchi, como hizo Righi recientemente. Pero la decisión es dificilísima, entre otras razones porque el peronismo es gobierno en Maipú desde el retorno de la democracia.

Claramente, la mirada está puesta en el resultado que se produzca en poco tiempo más por la sucesión de Rodolfo Suárez. Tal vez a partir de ese momento se pueda hablar de un rediseño de las principales estructuras políticas locales. Mientras tanto todo conduce hoy a resultados que confirmarían aquello de que la ciudadanía valora a sus intendentes cuando éstos priorizan su terruño.

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