Reflexiones
La invención de Morel
En la isla del cuento de Bioy, la perfección técnica pierde su conciencia. Tal vez nuestro riesgo contemporáneo sea parecido; tenemos herramientas infinitas para reproducir, amplificar, simular. Pero cada vez menos tiempo y menos coraje para preguntarnos qué sentido tiene todo eso.
Por Marcelo Ortega