El viernes el Gobernador deberá volver a la Legislatura para poner en marcha un nuevo periodo de sesiones ordinarias y dar pautas de gestión.
La cúpula del radicalismo mendocino no está en línea con lo que pretende el gobierno nacional de eliminar las PASO. Acá puede surgir la primera disidencia fuerte en el armado del nuevo oficialismo local, ya que los libertarios liderados por Facundo Correa Llano acatarían lo que diga Milei.
El viernes el Gobernador deberá volver a la Legislatura para poner en marcha un nuevo periodo de sesiones ordinarias y dar pautas de gestión.
Se recuerda su discurso anterior, en el que Alfredo Cornejo priorizó el interés de su gobierno por la actividad minera como fuente de ingresos a futuro, aunque instó a no descuidar los recursos clásicos de la provincia. “Hagamos cobre, hagamos mejor vino y cuidemos el agua”, fue la síntesis con la cual buscó poner en escena sus prioridades sin generar grandes enojos de los tradicionales sectores de la producción.
Un año después Mendoza puede sentirse partícipe del crecimiento de la industria minera en el país (9,9% según el Indec), pero también debiendo atender los reclamos de sectores de la economía que transitan el sinuoso camino de la recesión, presión fiscal, restricciones en el acceso al crédito, capacidad instalada ociosa, entre otras serias dificultades.
El planteo de los empresarios pyme pone al gobierno de Cornejo en una posición no del todo cómoda. Saben muy bien los sectores peticionantes que el gobernador es un firme aliado de la política de ajuste y ordenamiento fiscal que lleva a cabo la Nación. El problema que se le presenta al gobierno local, sin embargo, pasa por determinar cómo responder ante tan fuerte demanda buscando que el enojo y el desánimo empresario no terminen desgastando una relación que siempre transitó por carriles normales.
Se trata de 25 entidades que nuclean a empresarios de toda la provincia y que se sumaron a un reclamo similar efectuado con antelación desde el sur provincial a la Nación. Hacen referencia a los sectores que mayores problemas enfrentan y que en condiciones estables generan una interesante oferta laboral. Es nada menos que el abanico de organizaciones que sustenta la actividad media de la provincia. Alarman las estadísticas que indican una caída sensible de compañías y, como consecuencia, de puestos de trabajo.
La presentación hecha a Alfredo Cornejo es amplia y por lo tanto incluye pedidos para trasladar a la Nación y también propuestas que podrían ser de alcance provincial para atemperar la presión que agobia a las empresas.
Aparece en el reclamo, como cabía esperar, la falta de obra pública en pequeña y mediana escala. Es como una herida de lenta cicatrización por el freno impuesto desde el ámbito nacional, que hasta ahora no pudo ser destrabado en plenitud por las jurisdicciones provinciales dispuestas a encarar trabajos a pesar de las restricciones existentes. Mendoza zafa en parte por su decisión de encarar en base a recursos del Fondo de Resarcimiento.
En ese contexto preocupan a los empresarios las restricciones de acceso al crédito y la presión fiscal todavía existente. Una serie de peticiones sobre las que el gobernador deberá determinar cuáles pueden encontrarse al alcance de su gobierno y cuáles forman parte del encuadre nacional.
El inevitable debate que genera la decisión del gobierno de Javier Milei de eliminar las elecciones primarias a nivel nacional tendrá una lógica repercusión en cada una de las provincias que también implementaron ese sistema de elección de candidatos.
En lo que respecta a Mendoza a primera vista se plantea una situación incómoda para el oficialismo. El radicalismo cornejista ha venido respaldando sin dudar las reformas encaradas por la Nación mediante las políticas públicas más importantes. Pero en el caso puntual de las PASO, en el que el componente presupuestario parece ser el más influyente en la decisión nacional de eliminarlas, no existe hasta ahora de parte del oficialismo local ánimo para replicar aquí lo que se pretende imponer a nivel nacional. Sí pueden acompañar la eventual supresión, como ya lo anticiparon desde la trinchera libertaria, otros sectores que no concuerden con la idea de mantener dicho sistema de votación.
Junto con Mendoza, las provincias que también adoptaron las PASO en sus sistemas electorales son Santa Fe, Chaco, Buenos Aires, Catamarca y Entre Ríos, además de la ciudad de Buenos Aires (CABA). Es un grupo menor con respecto al número de provincias de la Argentina, pero bastante determinante por cantidad de habitantes y/o votantes y también por peso político.
El año pasado hubo amplio consenso para suspender las PASO temporalmente a pedido de la Nación (sólo Santa Fe disintió y mantuvo sus primarias), pero dar vuelta la página para encarar la supresión del sistema puede generar un debate más profundo.
Salvo miradas muy puntuales, la cúpula del radicalismo mendocino no está en línea con lo que pretende el gobierno nacional. Nos referimos al radicalismo cornejista y al que en la actual coyuntura nacional está un poco más alejado del mileísmo, como en el caso del intendente Ulpiano Suárez.
En este asunto puede surgir la primera disidencia fuerte en el armado del nuevo oficialismo local, ya que los libertarios liderados por Facundo Correa Llano se mostrarían en absoluta sintonía con la eliminación electoral que propicia la administración nacional. No cabe esperar otro criterio. Y cabe preguntar qué hará el petrismo, que también tendrá su representación legislativa en esta provincia.
En el caso de concretarse estas diferencias no habría que descartar que surjan acercamientos impensados, si se tiene en cuenta, por ejemplo, que años atrás el aval a las elecciones primarias mendocinas se logró con una interesante unión de fuerzas políticas, sobresaliendo en aquel momento el de radicales y peronistas. ¿Se podrá llegar a esa amalgama eventualmente si se da el debate aquí en esta nueva instancia?
El trabajo para el mileísmo en el Congreso puede resultar arduo; trascendió que por el momento no lograría el consenso necesario para enviar las primarias al baúl de los recuerdos. Por ello la expectativa en las provincias con PASO, como Mendoza, será grande y la estrategia seguramente sugerirá que primero se resuelva la discusión nacional.
Reclamos sectoriales y discusiones electorales en la agenda local.
* El autor es periodista. [email protected]