La vendimia 2026 cerró oficialmente con una producción nacional de 18.391.299 quintales de uva, un volumen que representa una caída del 8% respecto de la cosecha 2025. El dato surge del informe final elaborado por el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV).
Las cifras ratifican las estimaciones difundidas en febrero, cuando el organismo ya había anticipado una menor producción en los viñedos de Mendoza y San Juan, del orden del 9%.
Según el relevamiento oficial, Mendoza cosechó 13.147.187 quintales, mientras que San Juan alcanzó los 4.097.938 quintales. Entre ambas provincias concentraron más del 93% de toda la uva producida en el país.
Mendoza sufrió la mayor caída y San Juan logró recuperarse
La merma productiva tuvo mayor impacto en Mendoza, principal provincia vitivinícola del país, que pasó de 15.044.810 quintales en 2025 a 13.181.415 quintales en 2026, lo que implica una caída interanual del 12,4%. La cifra quedó además muy lejos de campañas de alta producción como 2021, cuando se habían superado los 15,7 millones de quintales.
En la zona Este, la caída fue todavía más marcada. Los datos del INV reflejan que, en la Delegación San Martín se habían cosechado 7,6 millones de quintales el año pasado y 6,5 en 2026; una disminución de 14,9%. Sin embargo, la baja más pronunciada fue en San Rafael, donde alcanzó el 39,7%, al pasar de 550 mil quintales a 331 mil.
En contraste, San Juan mostró una recuperación importante. La vecina provincia pasó de 3.384.240 quintales en 2025 a 4.099.662 en 2026, con un crecimiento del 21,1% interanual.
A nivel nacional, la producción cayó de 19.908.335 quintales en 2025 a 18.391.299 este año, una baja cercana al 7,6%, redondeada oficialmente en 8%.
Desde el INV destacaron que las diferencias entre las estimaciones iniciales y la cosecha efectivamente obtenida fueron mínimas: Mendoza tuvo una dispersión del -2%, mientras San Juan prácticamente coincidió con la proyección original.
Se pudo sostener el seguimiento
Uno de los interrogantes para esta temporada era si se iba a poder contar con datos de cosecha y elaboración después de que dejara de ser obligatoria la presentación del CIU (Certificado de Ingreso de Uvas).
Sin embargo, Fabián Ruggeri, presidente de la Asociación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas (Acovi), comentó que “la gran mayoría de las bodegas lo transmitió en tiempo y forma, como estaba habituada a hacerlo, con lo cual los partes semanales fueron bastante cercanos a la realidad”.
Desde el INV resaltaron que: "Este preciso trabajo de estimación de la producción de uva permite a todos los sectores tomar decisiones pertinentes para enfrentar el proceso de elaboración y, en definitiva, dotar de mayor eficiencia y calidad a toda la cadena de valor productiva".
En línea con los pronósticos
La disminución confirmada por el organismo oficial se da en línea con lo que ya había anticipado en febrero y tampoco se aparta tanto de las estimaciones de otros organismos. Fecovita y Acovi habían corregido su pronóstico de diciembre, que había arrojado una merma del 5% al 8%, a una del 17% en marzo. Ruggeri comentó que, si bien tenían un porcentaje un poco mayor, se trata de un cálculo de la entidad y que tampoco estuvo tan lejos del 12% del INV para Mendoza.
La menor producción se dio en un contexto complejo para el sector, con caída del consumo interno y un mercado exportador que recién está empezando a mostrar señales de recuperación. De ahí que una baja en la cosecha haya permitido, en principio, que no se produjeran excedentes que podrían complicar aún más a la industria.
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INV. Se espera una cosecha levemente superior.
El Malbec lideró la cosecha mendocina
Entre las variedades, el Malbec volvió a consolidarse como la uva más importante de Mendoza, con 3,24 millones de quintales cosechados. Le siguieron Cereza, con 1,5 millones, y Criolla Grande, con 1,55 millones de quintales. También sobresalieron Bonarda (1,33 millones), Pedro Giménez (752 mil quintales), Syrah (628 mil) y Torrontés Riojano (497 mil).
En San Juan, en cambio, la variedad dominante volvió a ser Cereza, con 1,87 millones de quintales, muy por encima del Malbec, que alcanzó 222 mil quintales. También tuvieron fuerte presencia Pedro Giménez, Torrontés Sanjuanino y Syrah.
Calidad excepcional y más microvinificaciones
Más allá de la caída en volumen, el INV puso el foco en la calidad de la cosecha 2026. Durante todo el proceso de vendimia y elaboración, técnicos de la Dirección de Estudios y Desarrollo Vitivinícola realizaron más de 900 microvinificaciones con uvas provenientes de distintas zonas productoras del país.
El trabajo permitió ampliar significativamente la base de datos del organismo y representó un incremento superior al 70% respecto de las microvinificaciones realizadas durante la vendimia 2025.
Los profesionales del INV calificaron la sanidad y calidad de la cosecha 2026 como “excelente” y resaltaron que se alcanzó una muy buena madurez polifenólica, un aspecto considerado clave para la elaboración de vinos tintos de alta gama.