De capítulo en capítulo por las leyes que exige Milei

El gobernador Cornejo volvió a reiterar (lo deja trascender siempre que se avecina una de estas ya repetidas reuniones) que apoya las propuestas que busca aprobar el gobierno de Milei porque no consiste en otra cosa que apostar a la gobernabilidad. Pero la siempre amable cara del ministro Guillermo Francos parece no convencer del todo a los desconfiados gobernadores de la ex Juntos por el Cambio, que antes de cada cónclave con la Nación se enteran de alguna durísima crítica hecha pública por el presidente Milei.

De capítulo en capítulo por las leyes que exige Milei
Las dos caras de Milei

La reunión del jueves en Casa Rosada constituyó un capítulo más de la trama por el debate y eventual aprobación de la legislación con la que el gobierno de Javier Milei pretende compartir el duro y necesario plan de ajuste de la desvencijada economía que heredó.

El problema que asoma es que la siempre amable cara del ministro Guillermo Francos parece no convencer del todo a los desconfiados gobernadores de la ex Juntos por el Cambio, que antes de cada cónclave con la Nación se enteran de alguna durísima crítica hecha pública por el presidente Milei. “Fue un error hablar con los gobernadores de manera transparente y honesta”, dijo hace no más de una semana en una de las tantas entrevistas que otorga sorpresivamente a medios extranjeros.

A pesar de todo, la Nación avisa una vez más que sin la ley de Bases no habrá plata para satisfacer la demanda de las provincias. Dicen que no es mala voluntad, sino que por la escasez de recursos y el cumplimiento estricto de las metas fiscales trazadas el Gobierno no tendrá de dónde recurrir para dejar más o menos satisfechos a los gobernadores.

Queda claro, como ya se dejó trascender en la previa de la reunión con los gobernadores radicales y de Pro y también después del encuentro, que lo que no se puede negociar es la meta de déficit cero que ya viene aplicando con éxito el Ministerio de Economía desde que se instaló en la función, el 10 de diciembre. Esto arranca, justamente, del tándem Milei-“Toto” Caputo, pasa por el “dialoguismo” y cara amable del ministro Guillermo Francos y llega a oídos de los jefes provinciales, que ya conocen bastante el libreto. Tal vez por eso la última reunión, esta semana, fue más breve. Todos, en mayor o menor medida, sabían con qué planteo se iban a encontrar.

El gobernador Cornejo volvió a reiterar (lo deja trascender siempre que se avecina una de estas ya repetidas reuniones) que apoya las propuestas que busca aprobar el gobierno de Milei porque no consiste en otra cosa que apostar a la gobernabilidad. Sin embargo, en esta oportunidad, antes del encuentro con el jefe de Gabinete y el ministro del Interior, volvió a efectuar planteos sobre temas puntuales, como impuesto a los combustibles, restitución de Ganancias y la coparticipación del impuesto País.

El problema que se advierte, y que se reiteró con motivo de esta última juntada en la Casa Rosada, es que la retribución al pedido de apoyo para que los diputados de las provincias voten a favor de la ley de Bases y otras iniciativas prioritarias para la gestión de Milei tiene diferentes miradas según cada distrito. Y eso también es válido es un país con organización federal. En esa línea, hay mandatarios que quieren que Ganancias vuelva a aplicarse como antes de la reforma de Sergio Massa y otros, como es el caso del chubutense Torres, que prefieren que todo quede como está porque su provincia necesita de profesionales que sólo pueden ser tentados para ir con ingresos altos asegurados. Por ello resulta una incógnita cómo se podrá llegar a resolver el tratamiento y aprobación de las leyes que quiere imponer la Nación.

Mientras tanto, el gobernador mendocino aprovechó su paso por la metrópoli para acercarse al ministerio de Patricia Bullrich, con la que siempre mantiene una buena relación. Aportó desde su gestión ideas en materia de legislación nacional.

Cornejo llevó la propuesta de modificación de los códigos Penal y Civil y Comercial de la Nación con la mirada en la seguridad vial, el ciberdelito y estafas relacionadas y la seguridad vial. Estuvo acompañado por la ministra Mercedes Rus, a la que el Gobernador apoya en su misión en medio de muchas denuncias de comisión de delitos de diversa índole en la provincia y con el manifiesto descontento de algunos intendentes de su propia “tropa” a raíz de aquella exigencia inicial de una mayor presencia departamental en el control de la seguridad del día a día.

El gobernador mendocino dijo que el paquete de propuestas que le dejaron a la funcionaria nacional “es una clara señal de la contribución de Mendoza para la seguridad del país”. Como un nuevo capítulo del promocionado Modelo Mendoza. Habrá que ver qué recepción tienen estas iniciativas en el ámbito del Congreso más allá de que las llegue a hacer suyas la gestión de Bullrich.

Puertas adentro de Mendoza, la política también comienza a salir de la modorra del nuevo año. Por ejemplo, en el peronismo mendocino se está registrando una situación similar a la que ese espacio tiene en estos momentos a nivel nacional, aunque con un detalle no menor: así como al gobierno de Milei la fractura del principal sector opositor le genera un problema para consensuar la aprobación del juez Lijo para la Corte, por citar uno de los asuntos polémicos del momento, aquí, en cambio, el beneficiado viene siendo el gobernador Cornejo en las votaciones importantes que su gestión requiere de la Legislatura.

Es el caso de la modificación del Código de Procedimientos Mineros, que no invade lo que fija la exigente ley 7.722 pero genera sospechas entre los opositores no mineros, reflotando viejas discusiones y dando lugar a fricciones dentro los espacios opositores al gobierno de Cornejo.

Justamente, aquí la división registrada en el PJ (votaron a favor los que responden a intendentes y en contra los camporistas) le permitió al oficialismo sumar los votos necesarios para imponer el proyecto. También hay que destacar el respaldo de los diputados del Partido Verde.

El voto de los diputados que responden a los intendentes peronistas, a favor del proyecto oficial, está argumentado en “la responsabilidad de gestión”. Esto se traduce más o menos de este modo: así como los gobernadores, en general, necesitan estar bien con la Nación pese a la iracundia del Presidente, en Mendoza los “caciques” opositores también requieren, en alguna medida, de la lapicera oficial no porque Cornejo sea simpático sino para no tener sobresaltos; por lo menos no tantos como los que ya genera la Nación con su restricción en línea: provincias-municipalidades.

Por otra parte, es sabido que entre los jefes peronistas territoriales y el camporismo dominante en los últimos años hay una distancia (por no decir enemistad) que impide la actitud monolítica de añorados tiempos ya no tan recientes en Mendoza. Aunque por el lado de La Cámpora dicen por lo bajo que “igual, nos necesitan y es muy poco probable que nos puedan ganar una interna. Lo saben”. Eso los lleva a pensar que en algún momento puede surgir la vía que conduzca a un arreglo. El lejano tercer puesto de las últimas elecciones provinciales no deja mucho margen para más aventuras separatistas.

También hay un detalle no menor. Quien ya no está directamente ligado a La Cámpora mendocina, en su nuevo rol de estratega y armador, es el ex vicegobernador Ciurca, que ahora operaría preferentemente con los intendentes Ubieta y Destéfanis, que son la cara camporista de los “caciques”, pero que cuando lo necesitan sacan a relucir su poder territorial y listo.

En definitiva, todos tratan de poner paños fríos ante las fisuras que se observan mientras miran con atención lo que pueda ocurrir a nivel nacional, donde asoma el liderazgo del gobernador Kicillof.

El debate sobre la actividad minera también dejó a la vista diferencias en La Unión Mendocina, aunque mayoritariamente sus legisladores se expresaron en contra. El diputado Gustavo Cairo reconoció desde su banca que en el bloque que integra hay posturas diferentes sobre dicha actividad en la provincia. Y ya hay quienes observan con atención la posibilidad de alguna deserción en esa bancada, la principal oposición al gobierno de Cornejo según las últimas elecciones. Hay como una línea directriz de fuerte y constante oposición a la mayor parte de los proyectos que lleguen del Poder Ejecutivo.

Son movimientos que se comienzan a acentuar en las dos principales corrientes políticas de la oposición local. En el caso de La Unión Mendocina, y pensando en las elecciones del año próximo, están pendientes de los pasos que dé La Libertad Avanza y de cómo sea la evaluación popular de la gestión nacional. Es evidente que el demarchismo está muy cerca de “jugar” con el oficialismo nacional en esa oportunidad.

Mientras tanto, el peronismo tiene una realidad muy diferente aquí con respecto al ámbito nacional, donde, aun con el actual desorden, es la principal oposición al modelo libertario. En Mendoza, en cambio, es una debilitada tercera fuerza que deberá regenerarse para recuperar protagonismo sin muchas más ambiciones. Por ello hay más interés en la lista nacional de diputados de las elecciones de medio término que en la pelea por la Gobernación, recién en 2027.

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