César Biffi, el radical jubilado que volvió al centro de la escena

Alfredo Cornejo lo designó como representante de la provincia en el directorio de YPF. Por qué lo convocó el gobernador, a pesar los enfrentamientos del pasado.

César Biffi, el radical jubilado que volvió al centro de la escena

La política suele ser escenario de inesperados reencuentros. Es más natural en el peronismo que en la UCR que las enemistades desaparezcan, como por arte de magia. “No hay peleas para siempre”, suelen decir en el PJ.

En cambio, el radicalismo, hasta que el control pleno quedó en manos de Alfredo Cornejo, bullía de internismo. Era el karma que lo alejaba del poder. En un pasado no tan lejano, la alianza de partidos que armó Néstor Kirchner con radicales adentro produjo un cisma entre quienes iban en ese sentido y los que no. Fuertes personalismos calentaban ese clima, como los de Roberto Iglesias y Víctor Fayad.

Hay muchos más casos de peleas “a muerte” para contar en el radicalismo. Cornejo tiene una historia así con César Biffi, un radical que pasó de ser su mentor y aliado a convertirse en uno de sus enemigos internos. Lo novedoso es que, ahora, esa figura se ha convertido en la llave para solucionar un problema de gestión.

Cornejo fue el sucesor de Biffi en la Municipalidad de Godoy Cruz. En la buena época de esta relación, junto a Julio Cobos, el intendente nuevo promovió a su antecesor como candidato a gobernador (2007), en uno de esos momentos de interna álgida que la UCR ha reunido a lo largo de su historia.

La aventura junto al kirchnerismo se terminó rápido y la reunificación radical fue problemática. Nadie quiere recordar en detalle algunas pujas de comité de aquel tiempo, en las que Cornejo y Biffi se pelearon fuerte. “Es un mito que se agarraron a trompadas”, dice un memorioso radical, en este caso no tanto, sobre una pelea ocurrida en 2012.

¿Cómo llegó aquel enemigo interno de Cornejo a convertirse en el nuevo representante de la Provincia en el directorio de YPF? Bueno, parece que algunos radicales saben dejar atrás el rencor.

Indudablemente la figura de Cornejo comenzó a crecer desde entonces, hasta conseguir la hegemonía actual, que construyó a partir de 2015. Tras algunos amagos de interna, Biffi, en cambio, fue cediendo silenciosamente en su protagonismo. “El alumno superó al maestro”, dicen los cornejistas.

Se fueron amigando de a poco los dos, puede decirse. De la mano del reconocimiento del poderío del otro, Biffi recibió el aval de Cornejo para tener dos periodos como legislador, incluso como jefe del bloque radical. Bajó tanto la espuma desde los tiempos más aguerridos que dicen que hoy existe una comunicación fluida entre ambos, con chats frecuentes (como manda la época) y alguna que otra cena.

En efecto, Cornejo participa de los debates de la política actual a este ex adversario. Y acaba de dejar en claro que todavía lo tiene en cuenta. Como hace con otro veterano, el omnipresente Juan Carlos Jaliff, con quien tuvo también encontronazos fuertes en el pasado.

Pues bien, en este reacomodamiento de las relaciones de la UCR mendocina, quizás al “modo peronista”, Biffi ha resultado una solución para Cornejo. El gobernador se metió en el lío de designar a la ministra de Energía, Jimena Latorre, como representante de la Provincia en el directorio de YPF, y acaba de salir de allí de la mano de un ex enemigo de la vieja guardia.

Al igual que Latorre, hubo en el pasado reciente otros radicales con ese doble rol, como Enrique Vaquié, pero aquella vez de entrada el funcionario había resignado el sueldo de YPF y esta vez el cuestionamiento opositor por la incompatibilidad fue más robusto. Cornejo confrontó contra los críticos, pero en los hechos, fue retrocediendo en tramos.

Latorre iba a cobrar el sueldo de la petrolera solamente. Después, ante las primeras críticas, vino la renuncia a los honorarios de YPF, mucho más altos que los que cobra un ministro, lo que representó el primer retroceso.

Luego se fijó un protocolo de acción para evitar que Latorre estuviera “de los dos lados del mostrador” (la reemplazaría el titular de Gobierno, Natalio Mema, en los asuntos con YPF) y surgieron avales de organismos de control a esa medida.

Siguieron buscando suaviazar la medida original y se estableció que la plata de los honorarios que no cobraría Latorre irían a un fondo para “programas de fiscalización ambiental”, sobre cuyos montos reunidos están pidiendo detalles senadores opositores como el demarchista Valentín González.

Pero lo cierto es que al final en el Gobierno se entendió que el estrés y las tensiones que generaba mantener a Latorre en el directorio de YPF no se justificaban.

La polémica por el cargo en YPF lastimó tempranamente la imagen de Latorre, según reconocen en el propio oficialismo. A este cuadro sub 40 le ha delegado el gobernador el comando de la política energética y (nada menos) el impulso de la minería.

Uno de los temas importantes para esta gestión es la venta de las áreas petroleras maduras que YPF pretende dejar en manos de nuevos inversores. Esta semana, precisamente, entró a la Justicia Federal un amparo del FIT y de organizaciones ambientales para que se frene toda negociación por esos pozos hasta que quede claro quién se ocupará de remediar los pasivos ambientales que deje YPF.

Si bien desde la Provincia informaron en agosto del año pasado que han dado “tratamiento” al 98,5% de los “pasivos petroleros” y otros observadores sostienen que hay provincias, como Chubut, mucho más complicadas en esta materia que Mendoza, esta denuncia podía ser a futuro un asunto incómodo para el Gobierno, con Latorre aislada por su doble rol y Mema (otro ministro joven y nuevo) obligado a hacerse cargo.

Pocos días después de esta denuncia sobrevino el renunciamiento de Latorre al cargo en YPF y el nombramiento de Biffi, quien debutó este jueves, precisamente, como nuevo director por Mendoza de la petrolera, en una reunión que se hizo presencial en Buenos Aires y que duró alrededor de siete horas.

A Biffi el ofrecimiento del sillón en YPF le llegó en un momento especial. Se había jubilado en agosto del año pasado, tras un último paso en política como funcionario de segunda línea en el Ministerio de Gobierno, en la gestión de Rodolfo Suárez. No tendrá en principio el problema que tenía Latorre para cobrar honorarios cuyos valores todavía son misteriosos, pero que seguramente son millonarios. Muy mayores a los de un jubilado, sin dudas.

Es un hecho que en su caso sí cobrará la plata de YPF, previa renuncia al salario de jubilado, el cual no va a extrañar, más allá de que en su caso no habría incompatibilidad para percibir ambos ¿Será este paso por YPF su verdadera jubilación?

En cuanto a la gestión, de la mano del experimentado agrimensor llegó una solución para Cornejo que su nuevo equipo de leales no había podido darle. Más allá de que en eso de la lealtad, un concepto tan importante y riguroso para el gobernador, seguramente tuvo que hacer alguna concesión.

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