El difícil apoyo a un reclamo basado en una rebelión

De Alfredo Cornejo no se podía esperar otra reacción que la de estar a favor de su par de Chubut. El gobernador mendocino es uno de los que más hizo por el sostenimiento de la coalición para tratar de acompañar lo mejor posible las ideas de Milei que resultaran viables.

El difícil apoyo  a un reclamo basado en una rebelión
Liga de gobernadores de Juntos por el Cambio

Al margen del desenlace que se produzca, la desafiante postura que adoptó el gobernador de Chubut, Ignacio Torres, no hace otra cosa que recalentar el ya caldeado clima político. El mandatario patagónico reclama por una retención de 13.500 millones de pesos por parte de la Nación este mes, lo que representaría más de un tercio de la coparticipación mensual que le corresponde a ese Estado.

Sostiene Torres que esa decisión nacional es totalmente ilegal y en base a ello amenazó con cortar el suministro de petróleo y gas desde su provincia. La mayoría de las opiniones sobre dicha amenaza la consideran infundada o innecesaria.

Mendocinos memoriosos recordarán, como antecedente, aquel singular reclamo del gobernador Santiago Felipe Llaver, que buscó generar impacto nacional con su recordada caravana hacia Los Nihuiles.

La recuperación del emprendimiento había sido uno de los estandartes de su campaña electoral, pero durante la gestión nunca consiguió consentimiento en el gobierno de Raúl Alfonsín (su amigo y correligionario) para plantear la discusión del tema. Fue así como reunió a ministros y al jefe de la Policía y en caravana de autos oficiales encaró hacia las centrales sureñas.

Obviamente, por ser jurisdicción nacional la guardia de Gendarmería no lo dejó pasar, pero el objetivo reivindicatorio se había cumplido. Y años después, entre Menem y Gabrielli, se firmó el anhelado traspaso.

Volviendo a la controvertida situación de Chubut, es importante que haya voluntad de las partes (rebelión de Torres y furia e iracundia por parte de Milei) para que no se produzcan en adelante más reacciones como la del líder chubutense. Entendidos opinan que si bien en materia de hidrocarburos las provincias son dueñas de sus recursos deben respetar las facultades que tienen las empresas privadas adjudicatarias.

Como salida, presentar la demanda ante la Justicia, en lugar de la acción intempestiva, puede contribuir a encarrilar el reclamo y ablandar a un gobierno realmente muy duro, como el de Milei, que en esta oportunidad tiene todas las herramientas para plantear una acción inconstitucional por parte de la provincia sureña. Claro, en la Corte nacional están cansados de tener que resolver cuestiones que no puede solucionar la política. Y tienen razón.

El respaldo que Torres logró el viernes por parte de sus pares de Juntos por el Cambio (la coalición estalló en el Congreso, pero los jefes provinciales buscan mantenerla) fue trascendente en lo político, lo que no significa que le hayan otorgado al patagónico un rápido aval a su amenaza de cortar el servicio.

Firmaron todos, cada uno con sus diferentes sensaciones con respecto a la relación con el gobierno de Milei. Lo más entendible es lo del santafesino Pullaro, uno de los supuestos “traidores” según la mirada libertaria por el desenlace negativo de la “ley ómnibus” en el Congreso. Pero hay dos firmas muy trascendentes de los llamados moderados, como Jorge Macri y Rogelio Frigerio. Ni qué hablar del correntino Gustavo Valdés, que pocos días antes recibió en su provincia al Presidente como invitado de honor, pretendiendo dar muestras de que en el radicalismo también hay voluntad de acompañar al nuevo gobierno.

En cuanto a Alfredo Cornejo, no se podía esperar otra reacción que la de estar a favor de su par de Chubut. El gobernador mendocino es uno de los que más hizo por el sostenimiento de la coalición para tratar de acompañar lo mejor posible las ideas de Milei que resultaran viables. Esa fue su argumentación cuando, tras la fallida sesión para votar en particular la Ley de Bases, Milei y sus seguidores desataron un vendaval sobre los opositores “dialoguistas”. Hasta el ministro del Interior, Guillermo Francos, tuvo que aclarar públicamente que Cornejo no había sido incluido entre los “traidores”, calificativo que, seguramente, el ministro no comparte en lo más mínimo, pero que debe asimilar con frecuencia porque corresponde al estilo del Presidente.

Cornejo fue uno de los que puso el grito en el cielo cuando el gobierno nacional decidió no seguir aportando para el transporte público en las provincias y luego acusó el golpe ante el recorte al Fondo de Incentivo Docente. Pero su modalidad política, basada en elegir los momentos, fue la de retirarse y reorganizar los números en su propia gestión.

“Los voy a dejar sin un peso”, amenazó Milei a los gobernadores en una reunión de gabinete de fines de enero. ¿Será así? ¿Tanto como para cerrar el grifo e ir a su juego?

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