Eduardo Tejón en el MMAMM: cómo es la muestra que reúne su obra, a 12 años de su partida

Gouache. Carbón. Pastel
Gouache. Carbón. Pastel

Marcela Furlani y Mariel Matoz se encargan de la curaduría de esta exposición, que también incluye archivos fotográficos, sonoros y audiovisuales de su vida. Inaugura el miércoles 9 de noviembre en ese espacio de la Plaza Independencia.

El Museo Municipal de Arte Moderno de Mendoza (MMAMM) inaugura el próximo miércoles 9 de noviembre “Nulla dies sine linea / Ningún día sin una línea”, una extensa muestra con obras pertenecientes a Eduardo Tejón, dibujante y muralista local.

Se trata de un homenaje al cumplirse doce años de su muerte, que contará con la curaduría de Marcela Furlani y Mariel Matoz, además de un grupo interdisciplinario de referentes vinculados a las artes.

Eduardo dejó de exponer en el año 1992, con muestras individuales, aunque sí participó en proyectos institucionales y muestras colectivas”, explica Marcela Furlani, artista, curadora y viuda de Tejón.

Han transcurrido doce años de su fallecimiento y esta muestra estaba pensada para hacerse a los 10 años, pero nos atravesó la pandemia. Por eso, pensar una exposición de Eduardo ameritaba un trabajo en equipo, porque desde el abordaje de una exposición sin un pensamiento lineal o de carácter retrospectivo tradicional requería miradas que tuvieran distintos grados de lectura, valoraciones y formaciones”, explica.

Cambiemos la mano. Cándido López
Cambiemos la mano. Cándido López

La muestra “Nulla Die Sine Linea / Ningún día sin una línea” es la primera exposición dedicada especialmente a la obra y trayectoria de Tejón, en la que el título -una frase en latín atribuida a Plinio el Viejo-, más allá de su designio original, alude a la intención de hacer algo significativo cada día. “Este fue el propósito que Eduardo Tejón cultivó convencido, en sus múltiples y empecinadas indagaciones, en un rango de amplio espectro intelectual, material o simbólico con particular y sensible interés por el dibujo”.

Eduardo Tejón en su juventud
Eduardo Tejón en su juventud

Furlani, quien se casó en 1995 con Tejón -”nuestra historia tuvo rasgos novelescos”, acota- y estuvo a su lado durante 20 años, considera que “cuando se arma el guion de una exposición es importante entender cómo, desde distintas miradas, se fue vinculando y entrelazando todo ese vasto y rico mundo artístico a la afectividad y a la mundanidad y cómo todo eso repercutió en su obra”.

Desde ese lugar, Furlani consideró fundamental su propia confrontación interior con la obra de Tejón “para que la producción de la exposición fuera seria y sólida”.

En este sentido, se rodeó de un grupo de especialistas, integrado por Griselda Serresone Roo en el relevamiento y curaduría de la colección audiovisual; y Valeria Señorans, Florencia Breccia, Poli Castillo, Mariel Matoz y Edgardo Segura para el relevamiento de obras y producción de archivos.Por eso me parecía importante tener esta mirada múltiple, no solo en términos de cantidad de personas sino también desde los distintos puntos de vista generacionales, detalla la Furlani.

Obra
Obra

El aporte que puede hacer una curaduría colectiva es que, como se construye desde el diálogo y las diferencias, de alguna forma es un buen punto de partida para volver a presentar obras que han estado guardadas muchos años, y devolverles el contexto de intereses históricos y de lo que fue la escena mendocina, para que la gente que se acerque a ver estas producciones pueda tener otra forma de mirarlas”, agrega Mariel Matoz, que se encuentra ultimando detalles curatoriales de la muestra junto a Furlani.

A través del tiempo ha habido distintas personas que han participado en un largo trabajo de recopilación, porque esta exposición tiene un eje centrado en lo afectivo pero también en el mundo de intereses de Eduardo Tejón”, explica Matoz.

Es importante destacar que no se trata de una curaduría y muestra cronológica, sino que está puesto de relevancia lo que ellas llaman “cuestión afectiva”, no solamente en términos del afecto relacional entre las personas que conocían a Tejón sino también en el modo en que la obra “afecta” o interpela a quien la está observando.

Hemos pensado una serie de recorridos, y una puesta en escena, pero no de manera escenográfica, aunque suene paradójico”, explica Marcela Furlani, y agrega: “Va a ser un recorrido donde el espectador va a poder ir estableciendo relaciones y filtraciones entre las distintas áreas de la exposición, ya que Eduardo ha sido una persona sumamente metódica y con un espectro de pasiones culturales que han sido medulares y que atravesaban las cosas que iba viviendo”.

La muestra no solo tiene obras de Eduardo, sino también una cantidad de piezas documentales, algunas de información inmediata que testimonian trabajos públicos y situaciones en el ámbito docente, “por lo que vamos a tener proyectando en forma permanente durante todo el transcurso de la exposición un microcine, que va a estar poniendo en evidencia ese mundo privado a través de una cartelera que ha diseñado Griselda Serresone Roo. Vamos a tener acceso a la banda sonora que formó parte de su vida y otras cuestiones vinculadas a la literatura”, adelanta, y agrega: “No solo son piezas de dibujos de Eduardo sino también de su padre, que fue artista plástico, y de Joaquín ‘Quino’ Lavado, que fue su primo”, concluye.

Obra
Obra

Si bien la muestra inaugura el miércoles 9 no tiene fecha de cierre, y está la confirmación de que permanecerá abierta durante el verano, por lo que se estima que se podrá visitar hasta febrero.

Sinopsis biográfica

Eduardo Tejón (1949-2010) egresó como Profesor de Bellas Artes de la Universidad Nacional de Cuyo. Ejerció la docencia en la misma casa de estudios, en la Universidad Nacional de San Juan y de manera particular en su taller.

Participó en numerosas exposiciones colectivas y realizó muestras individuales en Mendoza y Buenos Aires. Obtuvo diversas distinciones en Dibujo, entre ellas el Primer Premio VIII Bienal Provincial de Artes Plásticas de 1982 y el Primer Premio Adquisición de Dibujo en Salón Vendimia de Mendoza en 1980. Fue invitado como representante de Argentina en la 2° Bienal de Arte en La Habana, Cuba, en 1986.

obra
obra

También incursionó en el campo de la pintura mural en Mendoza, donde destaca el mural encargado para la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (UNCuyo), además de otros en la provincia de San Juan y en la ciudad de La Paz, Bolivia.

En 1992 realizó su última muestra individual en Mendoza (Dirección de Turismo y Cultura) y en Buenos Aires (Palais de Glace). Su obra integra las colecciones del Museo Provincial Emiliano Guiñazú-Casa de Fader, el Museo Municipal de Arte Moderno de Mendoza, y también colecciones privadas en Argentina y el extranjero.

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