“100 preguntas sobre Ho’oponopono” es el último libro de la referente mundial Mabel Katz

La escritora y conferencista Mabel Katz editó recientemente su sexto libro, en el que responde preguntas simples acerca de esta práctica espiritual hawaiana que promete resoluciones a problemas personales y en relaciones

“100 preguntas sobre Ho’oponopono” es el último libro de la referente mundial Mabel Katz
Mabel Katz

El reciente libro de Mabel Katz, “100 preguntas sobre Ho’oponopono”, de Editorial Planeta, es una herramienta fundamental para quienes están iniciando el camino del autoconocimiento y desean profundizar en el aprendizaje de esta antigua técnica hawaiana que, aseguran, facilita la resolución de problemas interpersonales a través de la comprensión, la reconciliación y el perdón.

Arte de tapa del libro
Arte de tapa del libro

El libro plantea preguntas frecuentes recibidas por la escritora y conferencista quien, siendo contadora, se especializó en esta técnica luego de haber asistido a seminarios de crecimiento personal, en Estados Unidos.

No es el primer libro de Katz. A este le preceden “Frecuencia Cero, el camino más fácil para la paz, la felicidad y la abundancia”; “Maluhia”; “El camino más fácil”; “Suelta el pasado, vive el presente, cambia tu vida” y “Mis reflexiones sobre Ho’oponopono”.

Quienes acceden a este nuevo trabajo de Mabel Katz, encontrarán un libro ligero para leer, con preguntas simples y certeras -que nos haríamos todos- pero además con un diseño exquisito acompañado de dibujos a mano alzada, acuarelas y dibujos a lápiz que resultan ser una experiencia casi inmersiva y envuelven al lector en una belleza artística que acompaña el proceso trascendiendo la mera práctica de la lectura o el conocimiento del tema.

Quién es Mabel Katz

A priori en su descripción aparece como una presentadora televisiva argentina radicada en Estados Unidos. Sin embargo esto es una simplificación dramática del recorrido de su vida.

Katz es contadora y licenciada en Administración de Empresas, título obtenido en nuestro país. En 1983 decidió emigrar y se radicó en Los Ángeles, California donde comenzó a desempeñar su profesión como contadora y asesora fiscal. En pocos años, creó su propia empresa, Your Business, Inc. y se afianzó como asesora en temas administrativos y contables para otras corporaciones.

Sin embargo su vida comenzó a tomar otro rumbo cuando asistió a un seminario de crecimiento personal y encontró allí una vocación desconocida. Así fue que con el paso de los años, comenzó ella misma a profesionalizarse, impartir cursos, dar conferencias en todo el mundo y escribir libros.

Finalmente, en 2008 dejó su carrera como contadora fiscal en Los Ángeles para dedicarse por completo al trabajo con Ho’oponopono, convirtiéndose en un referente a nivel mundial.

Qué es Ho’oponopono

El término Ho’oponopono significa “corregir un error” y da nombre a una filosofía de vida que se basa en un proceso de transmutación que permite realizar una limpieza mental de los pensamientos y sentimientos negativos y así recuperar la paz interior.

Según esta filosofía, el sujeto que la práctica debe ser consciente de su propia responsabilidad en las circunstancias que lo rodean, no endilgandola a la suerte, el destino u otras personas. De este modo, así como cada uno es responsable de lo que le toca vivir, también es el portador de las soluciones.

Para la filosofía del Ho’oponopono esas soluciones están precisamente en el interior de cada persona, que es donde se deben superar los errores y sentimientos negativos que estos generan. De esta manera y a través se intenta tomar consciencia de la responsabilidad en las emociones experimentadas frente a los problemas y las situaciones vividas. A través de esta toma de consciencia y la disculpa a uno mismo, se limpian las memorias insanas y los desequilibrios, y se obtiene una sensación de liberación de las preocupaciones.

En charla con Los Andes, Mabel Katz habla de su nuevo libro, pero además de la técnica hawaiana y del camino del conocimiento.

En el libro comenzás hablando del concepto de “soltar”, que hace tiempo que está muy presente en la sociedad, pero últimamente ha surgido una crítica lo presenta como falta de compromiso a largo plazo. ¿Cuál crees que sería un punto medio?

Es que, en realidad, o sueltas o sueltas. El concepto del intelecto cuando escucha la palabra “soltar” cree que es perder control, y en realidad no sabe que ahora está fuera de control. Entonces cuando sueltas, no significa “no hacer nada”, sino lo contrario, estás confiando en algo que no puedes ver ni tocar pero que sabe mucho más que vos, que te conoce mejor, que sabe cuáles son las soluciones perfectas para ti, o las respuestas a tus preguntas. Pero como te regaló la libre elección está esperando que le des permiso.

Entonces nosotros tenemos que saber que todos tenemos una parte más sabia en nosotros y debemos empezar a actuar a hablar a tomar decisiones desde esa parte más sabia y dejar de escuchar tanto el intelecto.

Entonces, justamente soltar es tomar control, pero desde otro punto de vista, no del que “yo sé” o el “necesito tener la última palabra, tener razón” sino desde el “elijo ser feliz”. Yo siempre fui una persona de acción y sigo siendo, pero pero la idea es que al dar permiso, al soltar, tengo muchas más posibilidades de (resolver los problemas) desde la inspiración bien y entonces es mucho más fácil.

¿Entonces se plantea la paradoja “al soltar se recupera el control”?

Es que una cosa que aprendimos es que si teníamos un problema teníamos que pensar, preocuparnos, y esa es la peor decisión. Cuando tenemos un problema hay que relajarse, tomar una respiración profunda, soltar, dar permiso a otra parte tuya que te que te inspire con la solución correcta y perfecta. Realmente los milagros existen, pero tú tienes que dar permiso para que eso suceda.

Hemos sido educados en el sistema racional, analítico, en el que se define a la inteligencia como la capacidad de resolver problemas.

Exactamente. En realidad esto es como desaprender para volver a aprender es desprogramarnos porque hemos sido programados para pensar y actuar de esta forma. Es volver a hacer nosotros mismos, darnos cuenta como realmente funciona el intelecto, tenemos que cambiar esos patrones que nos llevan al pasado a lamentarnos, arrepentirnos, con nuestras broncas, con no perdonar, seguimos viviendo en el pasado entonces el futuro no puede cambiar. Necesitamos parar ese patrón porque lo único que tenemos es este momento presente.

En una entrevista me preguntaron “entonces no tenemos objetivos, no hacemos planes” y le respondí que yo aprendí a vivir el momento presente, no hacer tantos planes ni proyectos ni nada, me dejo guiar y siempre el universo me sorprende. Yo no podría tener la vida que tengo o hacer lo que hago si no hubiese soltado, si yo no hubiese dado permiso, no se me hubiese ocurrido. Acuérdate que yo en este país soy contadora y licenciada en Administración de empresas, en Estados Unidos me especialicé en impuestos. Mi intelecto, mi cerebro sigue trabajando muy bien, yo sé que hablo de cosas que a lo mejor el intelecto nunca las va a entender pero no me las quería guardar para mí, tengo que compartirlo porque sé que funciona.

Hablás de soltar memorias como si fuera algo casi mágico, cuando desde ciencias como la psicología o el psicoanálisis se plantea como un trabajo difícil de lograr. ¿Cómo explicás que sea tan simple con el Ho’oponopono?

Te digo como lo decimos nosotros, aunque no significa que estemos al cien por ciento en lo correcto. Nosotros decimos que todas nuestras memorias están acumuladas en nuestro subconsciente, el Ho’oponopono es nuestro niño interior que es la parte que maneja nuestro cuerpo sin que nosotros tengamos que pensar cómo respirar o cómo hacer latir el corazón, entonces trabajamos mucho con esta parte porque es nuestro banco de memorias y además porque es la parte que puede hacer en automático la limpieza de las memorias. Luego hablamos del consciente, que es el que está ocupado opinando e inventando. Es cómico observarlo porque no para, y porque si no sabe algo lo inventa y tiene opiniones para todo. También hablamos de un superconsciente que es nuestra parte perfecta que sabe todo y que siempre está conectada con el Todo, Dios, Universo o como quieras llamarlo.

¿Qué les dirías a los jóvenes que toman en concepto de “soltar” de forma tan literal evitando los compromisos a largo plazo?

Diría que ningún extremo es bueno, uno tiene que encontrar el balance en absolutamente todo. Pero hay una parte que ellos con la que de alguna forma sí coincido, y es que uno tiene que hacer lo que ama porque cuando tú haces lo que amas realmente todos los recursos, dinero, todo viene a ti porque es como que eres tú mismo y te conviertes como en un canal, pero siempre desde la responsabilidad. Tú estás creando tu propia realidad y todo depende de ti, no importa lo que te dijeron, lo que te hicieron sino las decisiones que tomaste a partir de eso.

En el libro hablás del ego ¿Qué es para vos y cómo lo trabajas?

Una de las cosas en las que nos equivocamos fue pensar que el ego era el intelecto, que había que llenarlo de conocimientos, títulos universitarios para ser alguien. Pero si decimos que el ego es malo, lo estamos resistiendo y como lo que resistes, persiste, estás atrayendo más de eso que resistes. Entonces desde el Ho’oponopono venimos desde el amor para convencerlo de que suelte porque la parte que decide soltar es el ego, el intelecto que comienza esta limpieza.

¿Qué les dirías a aquellos que son descreídos o no confían en estas prácticas?

Bueno, lo entiendo porque para el intelecto muchas veces puede ser “no estar haciendo nada” pero realmente estamos haciendo mucho. Tomar 100% responsabilidad no es como te decía tan sencillo, nos estamos saliendo de nuestra zona de confort, estamos confiando en algo que no podemos ver ni tocar y estamos eligiendo realmente ser felices, porque realmente la felicidad, la paz, son elecciones que se hacen. Estamos trabajando en nosotros, estamos mirándonos más a nosotros en vez de estar echando culpas o quejándonos. Vemos resultados en nuestra familia, en las relaciones. Como te digo entiendo a todos los incrédulos, pero dejé una profesión muy estable y yo ya trabajaba part time. Ahora trabajo 25 horas al día pero no lo cambiaría porque no puedo dejar de compartirlo.

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