3 de junio de 2026 - 16:54

Más del 70% de los mendocinos considera que es muy riesgoso emprender

El dato surge de un relevamiento realizado por una consultora privada junto con la FEM. Qué interpretación se puede hacer de los datos.

La consultora Demokratía, en conjunto con la FEM, realizó un relevamiento para evaluar cómo los mendocinos perciben el riesgo empresario. El resultado arrojó que el 39,8% de los encuestados consideraron que es extremadamente riesgoso emprender y el 31,4% que es muy riesgoso. Se suma un 26,8% que evalúa que hay un riesgo moderado asociado a emprender.

Apenas el 2% de los 716 consultados en el Gran Mendoza respondió que era poco riesgoso. Desde la consultora, dirigida por Nicolás González Perejamo, detallaron que dentro del 71,2% de quienes respondieron que emprender es extremadamente o muy riesgoso se encuentran, por un lado, quienes sienten que “es casi seguro que se pierda el capital o no se obtengan retornos” y, por otro, quienes consideran que “las probabilidades de éxito son bajas y dependen de factores externos difíciles de controlar”.

Sin embargo, el relevamiento muestra una contradicción aparente: cuando se les consultó a los habitantes del área metropolitana de la provincia qué destino le darían al dinero extra -si lo tuvieran-, el 47,2% aseguró que lo usarían en una inversión productiva (como capital semilla para iniciar o ampliar un negocio propio familiar).

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Qué tan riesgoso creen los mendocinos que es emprender

Qué tan riesgoso creen los mendocinos que es emprender

Miedo a emprender, pero vocación emprendedora

El presidente de la Federación Económica de Mendoza (FEM), Santiago Laugero, señaló que el hecho de que más del 70% de los encuestados considere que emprender hoy en Mendoza y en Argentina es "muy riesgoso" o "extremadamente riesgoso" no sorprende en el contexto actual.

En esta línea, mencionó factores como la inflación acumulada, la caída del consumo, la presión impositiva, la incertidumbre macroeconómica, las dificultades de financiamiento y la pérdida de poder adquisitivo. “El dato no es solamente económico; es también cultural. Emprender dejó de percibirse únicamente como una oportunidad de crecimiento y pasó a sentirse como una apuesta de alta exposición personal”, resaltó Laugero en el informe.

Añadió que la segunda pregunta -“Si usted dispusiera hoy de un capital extra (equivalente, por ejemplo, a seis meses de sus ingresos), ¿cuál de las siguientes opciones elegiría como destino principal para ese dinero?”- “abre una lectura muy interesante y, en cierto punto, esperanzadora”.

Es que casi el 50% responde que lo destinaría a inversión productiva. “Y, si se suma el porcentaje que elegiría renta pasiva, aparece otra conclusión muy clara: la enorme mayoría no piensa el dinero desde el consumo inmediato, sino desde la necesidad de generar ingresos. Eso habla de una sociedad que siente que el salario o el ingreso actual no alcanza para construir estabilidad”, analizó.

Laugero señala que la gente ya no interpreta el desarrollo de un emprendimiento como un camino hacia el progreso, sino más bien como una decisión que implica un riesgo para el patrimonio familiar, el ahorro y hasta la estabilidad emocional. A partir de esto, concluye que “la encuesta muestra miedo a emprender, pero no falta de vocación emprendedora”.

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Diferencias por género y edad

La percepción de que emprender es extremadamente riesgoso es mayor entre la gente joven: lo considera así un 51,7% de los encuestados entre 16 y 30 años; y se reduce a un 43% entre 31 y 44; 34,6% entre 45 y 54; 35,5% entre 55 y 65; y 33,3% entre los mayores de 65 años.

En la misma línea, el 9,5% de las personas de más de 65 años considera que el desarrollo de un emprendimiento es poco riesgoso; cifra que va cayendo al 3,2% entre 55 y 65; 2,3% entre 45 y 54; 1,1% entre 31 y 44; y 0% entre 16 y 30 años.

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En cuanto al género, si bien tanto hombres como mujeres comparten miradas similares a la hora de responder qué tan riesgoso es emprender, se observan diferencias sutiles cuando se les consulta a qué destinarían dinero extra.

Casi el 42% de las mujeres pondría ese capital en renta pasiva (instrumentos financieros como plazos fijos o fondos de inversión, que den un interés conocido); 46,4% lo destinaría a una inversión productiva (utilizarlo como capital semilla para iniciar o ampliar un negocio propio/familiar); 8,7% lo dejaría como refugio y seguridad (comprar moneda extranjera o bienes durables -electrodomésticos, materiales- para proteger el valor); y 3% lo usaría en consumo y bienestar (gastos postergados, viajes o mejoras en la calidad de vida inmediata).

En cambio, entre los varones el 48% destinaría ese dinero a una inversión productiva; un porcentaje menor, de 34%, se inclinaría por la renta pasiva; un 11,7% buscaría opciones de refugio y seguridad; y un 6,1% lo usaría para consumo y bienestar.

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Propuestas que incentiven emprendimientos

El estudio apuntó a entender qué perciben los mendocinos, pero Santiago Laugero manifestó que, ya que el diagnóstico sobre los obstáculos que enfrentan los emprendedores es ampliamente conocido y compartido, “el desafío no es solamente describir el problema, sino construir condiciones para reducir el riesgo percibido de emprender”.

Y en ese sentido, indicó que instituciones como la Federación Económica de Mendoza tienen un rol fundamental en generar condiciones que permitan reducir esa percepción de riesgo y brindar mayores herramientas para transformar ideas en proyectos concretos.

Desde la mirada de la entidad, esto implica fortalecer las redes de apoyo y acompañamiento, facilitar el acceso a información y capacitación, promover alternativas de financiamiento más accesibles, y articular con el Estado instrumentos que contribuyan al desarrollo de nuevas iniciativas productivas. También supone consolidar el trabajo de las cámaras sectoriales, fomentar espacios de mentoría y vinculación entre empresarios y emprendedores, y avanzar en un aspecto clave para cualquier proyecto de inversión: la previsibilidad.

“Hoy, muchos no sienten que les falten ideas o ganas; sienten que les falta margen de error. Y probablemente uno de los datos más relevantes de esta encuesta es justamente ese: aun en un contexto donde emprender se percibe como extremadamente riesgoso, la mayoría sigue pensando en invertir antes que en refugiarse o consumir. Eso habla de una sociedad mendocina que todavía conserva una matriz profundamente productiva”, resaltó Laugero.

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