El consumidor desprevenido se puede encontrar una mayor cantidad de gente en la fila del supermercado en un día y horario que suele estar vacío como, en el caso de Mendoza, puede ser la siesta de un lunes. Cuando llega a la caja, pregunta y se entera de que ese día hay tal o cual promoción, descuento o bonificación vía bancos o billeteras virtuales.
Sin embargo, el modelo del comprador poco informado es prácticamente atípico ya que los ciudadanos mendocinos y argentinos están cada vez más afilados, informados y precisos al momento de hacer sus compras. Hay tendencias que se expanden en épocas de crisis como el paso a envases más chicos y la elección de marcas menos relevantes, pero también hay otras que son novedosas.
Se trata de las compras inteligentes, la búsqueda de promociones y –una vez en el supermercado- la elección de los productos en oferta o los más económicos. La caída del poder adquisitivo aprieta, pero a los cambios en los modos de consumo también se suman las transformaciones a nivel global con relación a la compra-venta.
Promociones y planificación en la búsqueda de descuentos
NielsenIQ (NIQ), compañía de inteligencia del consumidor, presentó un informe sobre la dinámica actual del consumo masivo en Argentina. En este contexto, expresó que el consumidor argentino adopta hábitos de compra cada vez más racionales y planificados. Al priorizar oportunidades de ahorro y promociones, los negocios responden con una estrategia directa en góndola.
Según el informe, el 30% de los productos en góndola se promociona directamente, cifra que se duplicó en el último año. “Como consecuencia, el volumen de productos promocionados crece al mismo tiempo que cae el volumen de aquellos sin descuentos”, precisó el estudio de la consultora. El análisis también determinó otros hábitos que se afianzan al momento de consumir en un contexto en donde las ventas de los supermercados siguen a la baja.
Entre otros datos, NielsenIQ destacó que el 61% de los compradores planifica sus compras en función de la disponibilidad de promociones. Además, el 57% de los consumidores combinan tiendas en busca de la mejor opción el día de su compra mientras que el 39% elige principalmente por (menor) precio, incluso por encima de las ofertas. Del mismo modo, el relevamiento confirmó una tendencia en la que los consumidores priorizan cada vez más la conveniencia y la cercanía; algo que se da más en los sectores de menores ingresos.
Un consumidor volátil y atento
En línea, el gerente del mayorista Oscar David, Rubén David, expresó que la disminución del poder adquisitivo ha incidido en que los clientes disminuyan la calidad del producto que adquieren. Por caso, quien compraba Dove ahora elige Sedal y los que antes utilizaban esta marca en la actualidad se llevan un Suave o un Plusbelle.
“Los productos premium han perdido volumen de venta a mano de lo que puede ser una segunda marca o la segunda marca de la primera”, precisó David y agregó que antes se daba la situación contraria y en ciertos productos se preferían las marcas líderes.
Del mismo modo, el economista de la consultora Evaluecon, José Vargas, subrayó que los hábitos de consumo han cambiado fuertemente en el último año, incluso dentro de las familias mendocinas que pueden contarse entre las más conservadoras del país. “Las personas se cambian a segundas, terceras y hasta cuartas marcas”, comentó Vargas.
El profesional sumó que el consumidor busca los días de promociones y bonificaciones con tarjetas o billeteras no solo en los supermercados sino también en comercios de cercanía, carnicerías, mercados cooperativos, etc. El economista relató que las grandes superficies ya no concentran, como hace diez años, el 70% de las compras y que hoy esa proporción es al revés. “Se ha diversificado mucho el consumo para hacer rendir la mayor cantidad de días al mes el salario”, dijo Vargas.
Rubén David aseguró que el consumidor de hoy compra dónde y cuándo le conviene. En general, elige cada vez más solo por precio, una tendencia atada a los retrasos salariales. A esto se suman nuevas tendencias globales que condicional el cambio de hábitos. Entre ellas, el crecimiento del comercio digital y las elecciones por moda o momentos. “Hay una volatilidad difícil de controlar y de proyectar al futuro”, señaló David.
El peso de los impuestos
El referente de los mayoristas en Mendoza, destacó que algunos de los cambios en los modos de consumir se relacionan con la caída del poder de compra de los sueldos que impacta directamente en la disminución de la rentabilidad de las empresas. “El aumento de los servicios están descontrolados y los márgenes son cada vez más chicos para todos”, expresó David.
Si bien el empresario admitió que está bien pagar la luz, el gas y el agua al mismo valor que en otras partes del mundo, aclaró que el resto de los países no tiene la carga tributaria que existe aquí. “El impuesto en los servicios suele ser de entre 6% y 7%, pero acá llega al 40% lo que se hace cuesta arriba para todos”, observó David.
Agregó que se ha hecho muy difícil para las empresas y los hogares sostener esos costos así como el consumo diario. Por este motivo, tanto ellos como otros negocios, trabajan en diversas estrategias para captar al cliente. En un contexto en donde los precios no pueden aumentarse por los motivos expresados, el dueño del mayorista destacó que en la actualidad las personas priorizan precios bajos por sobre cualquier otra cosa. Incluso, si esos productos se venden de manera informal o están elaborados sin las normas de salubridad que se les exige a los elaboradores formales.