Un importante conglomerado de servicios alimenticios ha puesto en marcha un plan de reestructuración que implica la clausura de 68 establecimientos en un plazo de nueve meses. La medida responde a una crisis operativa que superó la pérdida de 10 millones de dólares durante el último año. La primera fase de este ajuste financiero comienza de forma inmediata durante esta semana de julio.
La decisión corporativa busca redireccionar los recursos hacia marcas y ubicaciones que demuestren un potencial de retorno más sólido. El director ejecutivo de la firma calificó esta acción como un paso necesario a largo plazo para asegurar la sostenibilidad del grupo en un mercado altamente competitivo y evitar que el déficit operativo continúe desgastando el capital acumulado.
La reestructuración de la cadena Papa Murphy's
La gran mayoría de los locales que dejarán de operar pertenecen a Papa Murphy's, una firma especializada en pizzas para hornear en casa. De acuerdo con los informes de la casa matriz, se cerrarán entre 45 y 50 unidades que han mostrado un rendimiento muy por debajo de las expectativas comerciales desde su adquisición hace dos años.
El balance financiero de estos establecimientos específicos fue el detonante de la medida. En conjunto, estas sedes acumularon una pérdida neta superior a los 10 millones de dólares en los últimos doce meses. Ante esta realidad, la dirección ejecutiva decidió priorizar la salud financiera del grupo sobre la presencia territorial de una marca que no logra equilibrar sus costos operativos.
¿Qué pasará con MTY Group y los próximos cierres?
El plan de acción, que se inició formalmente la semana del 13 de julio de 2026, contempla un periodo de ejecución de nueve meses. MTY Group, que también administra marcas como Cold Stone Creamery y Wetzel's Pretzels, busca concentrar sus recursos en aquellas divisiones que ofrecen una mayor tasa de retorno y estabilidad para sus accionistas.
Eric Lefebvre señaló que esta purga de activos deficientes es una maniobra necesaria para garantizar la viabilidad del conglomerado a largo plazo. La empresa no descarta la venta de más unidades o el anuncio de cierres adicionales si el mercado no presenta una recuperación significativa. La industria observa este movimiento como un síntoma de la presión económica sobre los modelos de gestión corporativa directa.
La salida de estos 50 locales representa un retroceso en la expansión que la marca había proyectado tras su compra. Los desafíos logísticos y el incremento en los costos de mantenimiento de las sedes corporativas han forzado a la compañía a replegarse. Este ajuste estructural impactará directamente en la distribución geográfica de la cadena en Estados Unidos, eliminando puntos de venta que no han logrado conectar con la demanda local. El objetivo ahora es proteger el capital y evitar que la sangría de estas unidades arrastre el desempeño de las franquicias más exitosas del grupo.