14 de junio de 2026 - 11:54

Retiros y despidos: crece el interés por emprender y abrir franquicias como salida laboral

Ante los procesos de restructuración y despidos, cada vez más trabajadores utilizan las indemnizaciones para invertir en negocios propios y franquicias.

Charlas de café y de pasillo suelen tener, cada vez más, comentarios de amigos y conocidos que suman trabajos o que se quedan sin él. El goteo no es nuevo y el achique se nota en casi todos los rubros. Al menos en provincias como Mendoza que, por el momento, mira de costado el impulso económico de la minería, la energía y el petróleo. En el medio, se gestan conversaciones para emprender, abrir un negocio, comprar una franquicia o hacer algo por cuenta propia. El resultado es diverso y depende del rubro, las condiciones laborales y también de la edad.

La concentración en algunos sectores de la economía y el arribo de la inteligencia artificial se mezcla con la baja del consumo y la necesidad de achicarse dada la suba de costos vía servicios. “Muchas personas ya no vienen a la concesionaria sino que prefieren evaluar sus opciones desde su casa y preguntar por whatsaap”, explicaba Sebastián Beato -presidente de la Asociación de Concesionarios de la República Argentina (ACARA)-durante una convención realizada en Mendoza. Las respuestas a esas preguntas las realiza, obviamente, un “chatbot”.

Solo la implementación de esta tecnología implica una reducción de personal en sectores diversos entre los que se destacan servicios, atención al cliente, bancos, consultorios y la lista es cada vez más amplia. Detrás del avance tecnológico se encuentra una realidad innegable que es la baja del consumo y la pérdida del poder adquisitivo del salario que por ahora corre detrás de la inflación e impacta en la destrucción del empleo y en mayores dificultades para las pymes.

Luego de un 2025 malo en términos generales, los primeros meses de este año tenderían a estabilizarse en el marco de sobreendeudamiento y mora de las familias, tasas de interés aún altas y perspectivas poco claras hacia adelante. En Mendoza, esto implicó que en un año se sumaran 10.000 personas desocupadas entre el cuarto trimestre de 2024 y el mismo periodo de 2025. Se trata de los últimos datos publicados por el Indec en marzo de 2026. A esto se sumaron 7.000 mendocinos extra en busca de mayor cantidad de horas de trabajo.

En tanto, las proyecciones son poco alentadoras en líneas generales y aunque muchos hablan de la transición y el cambio de modelo que debería comenzar a derramar, algunos datos prevén mayor impacto en lo que a puestos de trabajo implica. La percepción y los casos de conocidos que se quedan sin trabajo tiende a repetirse. Un informe publicado por el Observatorio de Industriales Pymes Argentinos (IPA) anticipó la pérdida de 500.000 puestos de trabajo formales de acá hasta fin de año.

El economista del Centro de Economía y Finanzas de Mendoza (CEFI), Nicolás Aroma, expresó que se ve una reducción del mercado laboral, un goteo de puestos de trabajo tanto en las pymes como en los sectores corporativos. “Eso es consecuencia de la macroeconomía porque ahora está estabilizada, pero no se puede escindir de la micro”, definió Aroma. Agregó que la reconfiguración de la matriz productiva deja afuera del radar a Mendoza que queda entre dos de las provincias con mayor crecimiento económico del país como son Neuquén con Vaca Muerta y San Juan con los grandes proyectos mineros aprobados vía RIGI.

Crecen las consultas para abrir franquicias

En este contexto económico complejo, muchas personas que han sido despedidas de sus trabajos o que tomaron un retiro voluntario anticipado, están en la búsqueda de nuevas salidas laborales. En este marco, la compra de una franquicia es una posibilidad que se impone desde hace un tiempo entre quienes perdieron o están por perder la relación de dependencia en pos de indemnizaciones relativamente jugosas. Muchas de ellas, son recibidas por personas que están cerca de jubilarse, pero que todavía tienen varios años laborales por delante.

Nicolás Suraci, al frente de la consultora Suraci especializada en franquicias, contó que desde hace al menos cuatro meses se acercan más personas que quieren iniciar su negocio debido a que poseen un dinero por despido o por retiro. Tanto es así que decidieron lanzar una campaña para atraer el capital proveniente de las indemnizaciones así como una página web que oriente a los posibles inversores (https://funnel.suraci.com.ar/retiros). Aquí están expuestas las marcas que ellos comercializan con sus valores y características principales. También se pueden encontrar respuestas a preguntas o pedir asesoramiento específico.

En este marco, Nicolás Aroma destacó que hay una parte del mundo registrado y corporativo que puede acceder a una franquicia o un negocio independiente si se queda sin empleo. “En sectores como el de finanzas, petrolero, bancario, energético, etc. hay posibilidades de pagar retiros voluntarios o anticipados que suelen ser altos”, destacó el economista. Agregó que las empresas grandes pueden establecer cierres o reestructuraciones debido a que tienen espalda para ello.

El economista del Centro de Economía y Finanzas expresó, sin embargo, que hay una realidad paralela en el sector de pymes comerciales, servicios o industriales que no cuentan con montos para indemnizaciones o que no le corresponden al trabajador. En este goteo de menos personal formal en los segmentos más chicos o de menor estrato, el trabajo independiente se abre hacia el uber o el delivery como una manera de salir adelante. De hecho –y dado lo sucedido en las ciudades más grandes- desde ACARA anticiparon que la venta de motos impulsadas por delivery todavía tiene mucho para crecer en provincias como Mendoza.

Características del nuevo emprendedor

Nicolás Suraci contó que las consultas que han recibido de personas retiradas han llegado, en especial, desde los sectores bancario, petrolero y estatal. “En este marco encontramos dos rangos: los que tenían puestos de planta y pueden contar con un capital de entre 20.000 y 30.000 dólares y los que estaban en posiciones gerenciales con montos de hasta 60.000 dólares”, detalló el profesional.

En general, se trata de perfiles formados que manejan personal o tienen experiencia en este tema, pero no de manera independiente. Dentro de este mundo, hay quienes han llegado a consultar o porque ya tomaron el retiro voluntario o porque evalúan hacerlo en función de las políticas planteadas por la empresa. Incluso, también hay consultas en las que dos o tres compañeros de trabajo buscan asociarse para armar un negocio.

Dentro del penúltimo grupo se encuentra Andrés (58), quien trabaja para un laboratorio farmacológico que fue comprado por una multinacional. “En un mes han despedido a casi todo el personal y no nos han dicho nada a los poco que quedamos”, relató Andrés quien desde que se enteró de la venta de su empresa empezó a buscar opciones de inversión y salida laboral. Por su edad no cree que lo vuelvan a tomar en relación de dependencia, pero aún no tiene claro qué tipo de negocio quiere para el resto de su vida.

Adrián Taboada, consultor de empresas, coincidió en que ha crecido de manera notable la cantidad de consultas de personas que, tras desvincularse de sus empresas (tanto del sector corporativo como de medianas estructuras locales), buscan volcar su capital en el autoempleo o en un negocio propio. Si bien la idea es tentadora y se presenta como una buena salida laboral, son varias las cosas que hay que tener en cuenta.

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Nicolás Suraci relató que las personas que llegan a consultar vienen con mayor temor del habitual en comparación, tal vez, de inversores con mayor experiencia en los negocios. El motivo se debe, en parte, a que buscan una salida laboral o qué hacer con su vida más allá de realizar una inversión. En este sentido, explicó, “nos encontramos con una barrera de temor y por eso trabajamos con acompañamiento, reuniones y mayores instancias de consulta”.

La cuestión emocional

El tema anímico es clave en este tipo de inversores y, en palabras de Taboada, el capital emocional corre al mismo ritmo que el financiero. Y en este punto hay dos extremos que pueden atentar contra la correcta concreción de los negocios. Por un lado, lo que Nicolás Suraci ha observado entre sus consultantes es que en ocasiones dudan tanto que se paralizan y no concretan ningún tipo de negocio.

Por el otro, Taboada comentó que muchas veces el impulso inicial es abrir un negocio “por intuición" o por gusto personal. “Como consultor, mi rol principal con ellos es frenar la ansiedad y ayudarlos a entender que una indemnización es un cartucho único: no hay margen para el ensayo y error”, comentó Taboada.

En línea, Suraci expresó que entre los principales consejos que les dan a quienes están en esa situación es que tomen la decisión acompañados. Que no se paralicen, pero que se asesoren, se informen y averigüen todo lo que puedan. “No dejar de hacerlo, pero tampoco concretar algo con la soga al cuello”, ejemplificó el consultor.

Contexto económico

Un estudio de la Municipalidad de la Ciudad de Mendoza mostró que bajó la cantidad de años de permanencia de un negocio y creció la rotación en líneas generales. Es decir que es mayor la cantidad de aperturas, cierres y recambio. El contexto de caída de consumo no es menor al momento de hacer un negocio propio y, menos, si la apuesta personal es grande.

El economista del Centro de Economía y Finanzas, Nicolás Aroma, expresó que se da una reconfiguración en el consumo en donde hasta los empresarios con experiencia tienen dificultades para sostener sus negocios. “Podés tener capital, conocimiento e innovación en un contexto complejo, pero no está tan claro que eso te garantice el éxito”, opinó Aroma.

En esta línea, Nicolás Suraci expresó que el contexto de baja se mantiene desde hace varios meses por lo que recomiendan a sus clientes ser cautos al momento de las expectativas y los retornos. Incluso, antes de invertir, sugieren que guarden capital de trabajo ya que los negocios nuevos demoran más en instalarse. “Antes no pedíamos una reserva, pero ahora si tienen 70, les sugerimos que guarden 20 para capital de trabajo”, ejemplificó Suraci.

Otro punto a tener en cuenta es que si bien todos los negocios requieren de un gerenciamiento activo, en la actualidad es clave que los franquiciantes estén muy presentes en el local. “El que compra debe trabajar en el negocio, no se trata de una inversión pasiva”, aclaró Suraci. “Las franquicias son refugios más estables de quienes quieren emprender y en un contexto adverso, las marcas que subsistan son las que van a perdurar y crecer cuando la situación se acomode”, comentó Suraci.

En tanto, Taboada, expresó que el escenario actual presenta una combinación de mayor previsibilidad macroeconómica y una fuerte exigencia en la eficiencia operativa. “Ya no estamos en una época donde los precios tapan las ineficiencias de gestión, hoy el margen es fino y se gana en el control diario”, expresó el consultor. Taboadda agregó: “El consumidor mendocino es tradicional y selectivo y no basta con abrir las persianas sino que se requiere una estrategia de comercialización muy clara y, preferentemente, herramientas de digitalización integradas desde el día uno”.

Propuestas en danza

Con el fin de adecuar las franquicias a la situación económica y a las posibilidades de las indemnizaciones, las empresas han comenzado a readecuar sus modelos para facilitar el ingreso de personas. Hay que tener en cuenta que por más que los retirados tengan experiencia en manejo de equipos y otras variables, no es lo mismo la relación de dependencia que el emprendimiento propio.

De este modo, los rubros franquiciables son amplios y van desde gastronomía, servicios o estética. En palabras de Suraci, trabajan con las empresas para presentar procesos innovadores y modelos de negocios más económicos, con menos estructuras y empleados. “El monto promedio para poner un negocio es de entre 30.000 y 40.000 dólares”, fundamentó Suraci.

Sin embargo, hay opciones hacia arriba y hacia abajo y así se ve en la página propuesta por esta consultora. Entre otros rubros se destacan los servicios, la gastronomía, sistemas de construcción, venta de artículos relacionados con el tabaco, suplementos y servicios de saneamiento.

Adrián Taboada comentó que hay micro-franquicias de autoempleo como pueden ser de servicios o digitales que arrancan en un piso de entre 5.000 y 10.000 dólares. “Aquí entran servicios de desinfección, gestión de turnos, capacitación o comercialización digital que no requieren un local comercial físico ni grandes stocks”, precisó Taboada. El consultor sumó que también formatos exprés con baja estructura para, por ejemplo, modelos tipo “bazar boutique” o formatos exprés de cafetería/pastelería al paso, o un formato compacto de indumentaria.

En estos casos, la inversión base se ubica entre los 12.000 y 20.000 dólares. “Esto ya incluye el canon de ingreso, la adecuación básica del local (muebles y cartelería) y el stock inicial”, contó Taboada. Con respecto a los locales gastronómicos tradicionales o de alta rotación observó que es difícil que bajen de los 30.000 o 35.000 dólares debido al costo del equipamiento e instalaciones.

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