Un informe del Ieral, de la Fundación Mediterránea, analizó cómo están los precios en Argentina en comparación con otros 9 países. En el caso de alimentos y bebidas, son más caros en el 47% de los casos, pero esa cifra sube al 81% cuando se trata de bienes durables, indumentaria y calzado.
El documento, elaborado por Marcelo Capello y Gaspar Reyna, responsables de la sección Fiscal del Ieral, plantea que Argentina exhibe un leve retroceso en la competitividad de precios de bienes y servicios de consumo en los últimos meses.
Señalan que, tras el profundo ajuste cambiario y fiscal que marcó el inicio de la actual gestión, la economía argentina transita una etapa de mayor apertura y una desaceleración inflacionaria respecto a los niveles críticos de 2023. En este nuevo escenario, la competitividad de costos se ha desplazado al centro del debate económico, lo que llevó al Ieral a consolidar un esquema de monitoreo sistemático que compara los precios locales con los internacionales.
El informe más reciente, de fines de abril, pone bajo la lupa el impacto real de las políticas de desregulación en el bolsillo y en la producción. El estudio desglosa la evolución de precios en alimentos, bebidas, bienes durables y servicios personales, utilizando el dólar como unidad de medida común para neutralizar las distorsiones cambiarias. El objetivo es determinar si el proceso de reformas de los últimos dos años efectivamente está logrando acortar la brecha de precios con sus socios globales.
Alimentos y bebidas
En la comparación de diez productos en igual cantidad de países, los precios de alimentos y bebidas al consumidor final son más caros en Argentina en el 47% de los casos, lo que refleja un deterioro en la competitividad respecto de diciembre de 2015, cuando esa proporción era del 39%.
Brasil aparece como el país con los valores más bajos frente a Argentina en ocho de los diez productos relevados. En tanto, entre el 50% y el 60% de los bienes analizados resultan más económicos en Chile, México, Polonia y Corea del Sur, mientras que la diferencia se amplía al 90% en la comparación con China.
En el extremo opuesto, países como Estados Unidos, Australia y Francia muestran entre un 80% y un 100% de precios superiores a los registrados en Argentina.
Dentro de la canasta evaluada, Argentina se posiciona como un mercado relativamente caro en productos como agua mineral y cerveza nacional, aunque exhibe precios más competitivos en queso, papas y arroz blanco.
En relación con el informe de diciembre de 2025, la carne vacuna tuvo subas de entre 40% y 60%, y hubo incrementos en papas (15% a 26%) y cerveza (34% a 46%). Por el contrario, el arroz blanco mostró una baja relativa de entre 12% y 20% frente a los valores registrados en el resto de los países analizados.
Bienes durables, indumentaria y calzado
En el segmento de bienes durables, indumentaria y calzado, Argentina se posiciona como el país más caro en el 81% de los productos relevados, un nivel similar al registrado en diciembre de 2025. Los mayores sobreprecios se observan en autos, motos, electrodomésticos, ropa y calzado, cuyos valores se ubican sistemáticamente por encima de los del resto de los países analizados. La bicicleta urbana aparece como la única excepción, con precios inferiores en comparación internacional.
El informe atribuye esta situación principalmente a la combinación de protección comercial y elevada carga tributaria interna. Por un lado, los derechos de importación y las restricciones al ingreso de bienes impactan en el encarecimiento de los productos. A esto se suma el peso de los tributos nacionales, provinciales y municipales, como el IVA, Ingresos Brutos, impuestos específicos y el gravamen sobre débitos y créditos bancarios, que amplían la brecha de precios frente a otros mercados.
Entre los diez productos evaluados, hay cuatro en los que Argentina registra los valores más altos de toda la comparación internacional: freidoras de aire, jeans, vestidos y zapatillas.
Aunque se trata de bienes transables que, en teoría, deberían mantener precios relativamente similares entre países al expresarse en una moneda común, en Argentina los costos resultan significativamente más elevados por efecto de la política comercial y tributaria vigente. Sin embargo, el informe destaca que la mayor apertura económica y la reducción de algunos impuestos internos comenzaron a reducir las diferencias de precios con otros países, una tendencia que podría profundizarse en los próximos meses.