Durante el primer trimestre del año, el precio de la leche registró un aumento significativo que comienza a impactar tanto en el consumo de los hogares como en la estructura de costos de diversos sectores alimentarios. Aunque ha acompañado la inflación general, se trata de un producto muy consumido y sensible en líneas generales para las familias.
Según los últimos datos relevados, en marzo se produjo una suba del 4% en la zona de Cuyo en el rubro lácteos y derivados aunque en otras regiones fue mucho más alto. En el tercer mes del año, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) fue de 3,6% en Mendoza y de 3,4% a nivel nacional. Aunque combustibles, educación e indumentaria estuvieron entre los rubros con mayores alzas, los alimentos no se quedaron atrás ya que estuvieron en la misma línea de la inflación general.
Entre ellos se destacaron la carne y los lácteos. Estos últimos venían con un precio relativamente planchado, pero comenzaron con incrementos continuos desde enero y se ha sentido en las góndolas. Comerciantes minoristas advirtieron, además, una retracción en las ventas en este rubro acompañada por un cambio en los hábitos de compra, con consumidores que optan por segundas marcas y reduciendo cantidades
En términos acumulados, entre enero y marzo el precio de la leche aumentó cerca de un 10%, una cifra que supera ampliamente el ritmo general de inflación en algunos rubros básicos. Fernando Savore, presidente de la cámara de Almaceneros del país explicó que hoy los lácteos son uno de los que más caída de ventas tiene.
“En enero tuvieron un aumento de 2,5, en febrero de 2,7 y en marzo 3%”, enumeró el referente y calculó que se trata de un incremento acumulado mayor al 9%. “Y esto es un sachet de leche que cuesta unos $1.800”, sumó Savore y calculó que si una familia consume solo uno por día se trata de una suma que para muchos es inalcanzable si se piensa en un mes. Y agregó: “Te hablo de la leche fluida porque ya un yogurcito o un postre está carísimo”.
Especialistas del sector atribuyeron este comportamiento a múltiples factores. Entre ellos, se destacan el aumento en los costos de producción —particularmente en alimentación del ganado, transporte y energía—, así como ajustes en los precios mayoristas que luego se trasladan al consumidor final.