Los pequeños proyectos particulares sostuvieron la obra privada en 2023

El bajo valor de la construcción en dólares y la posibilidad de resguardar los ahorros en pesos en materiales favorecieron el adelanto de las compras y la construcción.

Los pequeños proyectos particulares sostuvieron la obra privada en 2023
La construcción de emprendimientos de gran escala estuvo limitado en 2023, pero los pequeños proyectos de remodelación y ampliación sostuvieron la obra privada.

La construcción es una actividad que emplea a un buen número de personas y que, además, tiene un importante derrame en otros rubros, desde la venta de materiales hasta el transporte. Durante 2023, un año particularmente desafiante para todos los sectores económicos, la incertidumbre asociada al extenso proceso eleccionario desalentó la concreción de grandes desarrollos de obra privada, pero, en cambio, favoreció los pequeños proyectos de construcción, ampliación y remodelación.

Es que quienes tienen una cierta capacidad de ahorro han buscado invertir los pesos lo antes posible en bienes, ya fuera renovar un electrodoméstico o tener un buen stock de alimentos no perecederos. Y quienes estaban construyendo o planean hacerlo en los próximos meses optaron por adelantar la compra de materiales, cerramientos o amoblamientos. Por otra parte, la construcción está en un precio bajo en dólares, lo que también favoreció inversiones por parte de quienes contaban con un cierto capital en moneda estadounidense.

El presidente de la Confederación de Pymes Constructoras, Gerardo Fernández, indicó que todos los años electorales, por la incertidumbre, los inversores actúan con prudencia e intentan mantenerse “líquidos”, en especial en dólares. De ahí que no hubo una fluidez en el mercado ni tampoco nuevos grandes proyectos y el movimiento ha estado asociado a los emprendimientos que ya estaban en marcha.

Resaltó que lo que más ha traccionado la obra privada ha sido la reparación individual por parte de personas que decidieron invertir en mejorar su calidad de vida, con ampliaciones o renovaciones en sus hogares. En cambio, el desarrollador inmobiliario, que compra un terreno de 300 a 500 metros en zonas urbanas y construye un complejo de 5 o 10 departamentos, ha estado muy prudente y, además, al no haber crédito, todas las inversiones deben ser genuinas, “billete en mano”.

En un sentido similar, José Candeloro, presidente de la Cámara Argentina de la Construcción Delegación Mendoza, coincidió en que este año ha habido mucha obra, pero pocos emprendimientos importantes y que la mayoría de los edificios que están en construcción se iniciaron hace tres o cuatro años, mientras los que se comenzaron en 2023 son complejos de dúplex y en los últimos meses se paralizaron.

Estos proyectos pequeños han sido, detalló, de quien construye una cochera, amplía un dormitorio o refacciona una parte del hogar. Sin embargo, también planteó que esto se ha venido frenando desde el movimiento inicial, porque el precio de los materiales ha subido muchísimo y, además, cuando uno compra, en muchos casos, no hay entregas.

Por su parte, Dalmiro Barbeito, presidente de la Cámara de Empresas Constructoras Independientes de Mendoza, señaló que la obra privada se ha manejado con un segmento bastante reducido, que es el de inversionistas que están construyendo con un precio bajo en dólares. Estas oportunidades, que se dan por la coyuntura, han sido proyectos de pequeña y mediana escala.

Desarrollo inmobiliario en construcción en la Tercera Sección, Capital
Desarrollo inmobiliario en construcción en la Tercera Sección, Capital

Ventas sostenidas

Alejandro Munaffo, apoderado de la empresa familiar Idea Cocina, comentó que en 2023 han tenido un cierto nivel de actividad con grandes emprendimientos que, si bien no han alcanzado el número de años anteriores, les ha permitido sostener las ventas. Para ilustrarlo, señaló que, si lo más común es que cada año se inicie la construcción de cinco o seis edificios, ahora fueron sólo tres, por el contexto.

Explicó que, en situaciones de alta inflación, la gente se vuelca a la compra preventiva para intentar deshacerse de los pesos. Y así como las familias se “stockearon” de productos de supermercado, el que está construyendo o pensando en construir, intentó adquirir lo más costoso, como pueden ser materiales, carpinterías de aluminio o amoblamientos.

Si bien esto llevó a un incremento de las ventas, Munaffo advierte que son operaciones que se anticiparon y que, tal vez, el comprador hubiera realizado el año que viene. De ahí que, cuando hagan un promedio entre 2023 y 2024, es probable que el resultado sea el de un ciclo normal, o incluso por debajo, porque se trata de compras que no va a haber en el futuro. Por otra parte, las empresas deben ser muy cautas al administrar esos ingresos, para preservar el valor, adquiriendo nueva mercadería.

El directivo de Idea Cocina sumó que hasta ahora lograron mantener los stocks, pese a que trabajan con proveedores que son importadores, pero que conseguir los materiales no ha resultado -ni resulta- sencillo. Así, si antes hacían un pedido y lo recibían la semana siguiente, ahora recién les llega una parte al mes y para completar lo solicitado deben esperar entre tres y cuatro meses.

En cuanto a lo que esperan para 2024, comentó que están un poco en línea con los escenarios de que los primeros seis a siete meses serán complicados y añadió que el mismo presidente electo, Javier Milei, anticipó que habrá estanflación. Sobre esto, Munaffo manifestó que ojalá la situación sea menos difícil de lo que avizoran algunos y que la inflación alta acompañada de recesión duren un tiempo lo más acotado posible.

Alta demanda

En 2023, detalló el gerente general de Hipercerámico y presidente de la Red Edificar, Diego Pérez Colman, ha habido demanda tanto desde el nivel medio-alto como desde el medio-popular. Se trata, resaltó, de compras oportunistas, porque la gente que tiene una cierta capacidad de ahorro se cubre ante un movimiento del dólar o la expectativa de que los precios van a subir. “Hemos tenido un consumo interesante durante todo este año”, planteó.

De todos modos, insistió en su mirada de que lo ideal sería que ese consumo fuera posible para todos, a través del crédito, que hoy es inaccesible porque las tasas son “inviables”. Por otra parte, indicó que el Índice de la Red Edificar viene mostrando que los precios de materiales de la construcción tienen un ajuste significativo cada mes, aunque no muy distinto del que se ha dado en alimentos u otros rubros que releva el Indec.

Foto: Orlando Pelichotti / Los Andes
Foto: Orlando Pelichotti / Los Andes

“La gente trata de adelantarse a esas subas mensuales”, detalló. Y acotó que, en el caso de Hipercerámico, van a terminar 2023 con un aumento en la cantidad de metros vendidos con respecto a 2022. De hecho, la empresa viene desarrollando inversiones: el 19 de octubre inauguró una sucursal en San Luis, la semana que viene inaugurará otro en el mercado de obra Arga y, el año que viene, en San Juan. Además, tienen proyectos en el sur provincial.

En cuanto al futuro, Pérez Colman comentó que esta semana y la pasada ha tenido reuniones en Buenos Aires con proveedores y empresas constructoras, y hay buenas expectativas. Personalmente, él prefirió ser más cauto, porque entiende que se viene un ajuste, que no se sabe cómo será ni a quiénes afectará, pero mencionó también que Milei ya habló de estanflación. Y aclaró que estas tareas que se deben hacer, las hubiera tenido que realizar quien fuera que ganara las elecciones.

Retomar el rumbo

Rafael Matei, gerente de Metales Roma, una empresa que vende perfilerías de aluminio para aberturas, tanto a carpinteros que trabajan con este material como empresas constructoras, consideró que 2023 fue un año normal en ventas, pese al contexto. Esto, porque quienes están construyendo o por construir y tienen algún dinero, hicieron acopio de materiales.

Precisó que, una vez que cuentan con el terreno y el arquitecto les hizo el plano de la propiedad, comienzan a comprar cerámicos, artefactos de baño, caños para agua y gas, aluminio para las aberturas. Pero esas propiedades, resaltó, están en proyecto, por lo que en las empresas que venden estos elementos lo califican como sobreventa, ya que tendrán que realizar la entrega en un año, o incluso dos o tres.

Matei contó que ya van por la segunda semana que la fábrica no tiene precio y no entrega, pero les informaron de un aumento del 15% esta semana y que era probable que se produjera otro adicional el viernes. Asimismo, indicó que están teniendo muchos problemas para conseguir accesorios para armar puertas y ventanas, como ruedas, manijas y cerraduras; ya que el 80% de esos artículos es importado.

Los importadores, explicó, esperaron los 180 días que el Gobierno nacional estableció como plazo para acceder a estos productos, pero cuando se cumplió el plazo, no aparecieron los dólares, lo que ha provocado el desabastecimiento de ciertos elementos.

Si bien evaluó que no ha sido un mal año, Matei manifestó que, cuando se viaja al exterior, a países vecinos, se ve edificios en construcción desde las playas brasileñas o en Chile, mientras en Mendoza es difícil encontrar una de esas estructuras en obra. Recordó que, en los ‘60 y ‘70, había una empresa constructora trabajando en una nueva edificación casi en cada manzana de la Ciudad y consideró que eso está faltando en Argentina: “volver a la normalidad, que haya mucha construcción y trabajo, que retomemos el rumbo que teníamos hace 30 años”.

Remodelación y ampliación de la terminal de Ómnibus de Mendoza. 
Foto: Orlando Pelichotti / Los Andes
Remodelación y ampliación de la terminal de Ómnibus de Mendoza. Foto: Orlando Pelichotti / Los Andes

Perspectivas a futuro

Mirar hacia el futuro para trazar escenarios cuando lo que prima es la incertidumbre no resulta tarea sencilla. El presidente de la Cámara Argentina de la Construcción Delegación Mendoza señaló que las obras privadas, si bien tuvieron un buen movimiento en parte del año, se han ido frenando y opinó que en 2024 todo dependerá de las medidas macroeconómicas que adopte el próximo gobierno y si se recupera la actividad o, por el contrario, hay recesión. También señaló que habrá que esperar a ver qué pasa con el dólar para conocer si tal vez conviene construir o esperar.

Dalmiro Barbeito expresó, en una línea similar, que no se sabe qué sucederá con la gestión del presidente electo y, por eso, los proyectos privados han tomado un ritmo más lento. Pero también señaló que las empresas constructoras son ejecutoras de proyectos de inversión y que, cuando no hay crédito, lo que se puede hacer es bastante limitado. Sumó que, si la economía argentina se reactiva, a fines de 2024 o principios de 2025 va a haber grandes oportunidades para la obra privada.

En tanto, el presidente de la Confederación de Pymes Constructoras de la República Argentina (CPC) planteó que, en este momento, hay mucha angustia ante lo desconocido y que los economistas suelen decir que es peor la incertidumbre que la mala noticia, porque en este último caso, uno ya sabe hacia dónde va y puede prepararse y tomar acciones. Mientras que, cuando no se sabe qué va a suceder, se produce una parálisis generalizada.

En esta línea, señaló que, hoy, los proveedores no quieren vender, con lo que se está ante una situación inédita. En tanto que, los que sí venden, no entregan si no reciben el pago por anticipado, por lo que no hay deudas, pero tampoco precio. Y las empresas, aun sin deuda, se están fundiendo porque no pueden cumplir con los contratos. Además, hay una distorsión importante de los valores y, a modo de ejemplo, Gerardo Fernández contó que la semana pasada compró una chapa a $30 mil y el miércoles costaba $100 mil.

Sobre sus expectativas de lo que podría suceder con la obra privada en 2024, estimó que va a estar muy quieta hasta mediados de año y que, de ahí en adelante, habrá que ver cuál es el resultado de las primeras medidas que tome el próximo gobierno. “Los capitales son muy prudentes”, acotó. Pero también aportó su cuota de optimismo: “Tenemos una Argentina increíble y nos va a ir bien. Ojalá ese momento llegue a la mayor brevedad posible”.

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