La industria sigue mostrando señales contradictorias. Si bien en marzo registró una mejora interanual de la actividad del 5% y un crecimiento mensual del 3,2%, el primer trimestre de 2026 cerró con una caída acumulada del 2,3% respecto del mismo período del año pasado, según el último informe de coyuntura elaborado por la Unión Industrial Argentina.
El relevamiento del el Centro de Estudios de la UIA señala, además, que la actividad manufacturera se mantiene cerca de un 10% por debajo de los niveles observados en 2022 y 2023, reflejando que la recuperación sigue siendo parcial y heterogénea entre sectores.
Los sectores que crecen y los que siguen en crisis
Los datos oficiales de marzo mostraron que 10 de las 16 ramas industriales relevadas registraron mejoras frente al mismo mes de 2025, mientras que 14 crecieron respecto de febrero. Entre los sectores con mejor desempeño se destacaron sustancias y productos químicos, con una expansión del 15,9%; refinación de petróleo, que avanzó 13,5%; y madera, papel e impresión, con una mejora del 12,8%.
También mostraron resultados positivos la producción automotriz, con un crecimiento interanual del 7,6%; los productos de metal, que aumentaron 9,2%; y los minerales no metálicos, con una suba del 6,9%.
Sin embargo, el panorama dista de ser uniforme. La industria textil volvió a exhibir una de las mayores caídas, con una retracción del 23,3% frente a marzo de 2025. También registraron fuertes descensos la producción de maquinaria y equipo (-11,3%), las industrias metálicas básicas (-10,1%); y el sector de prendas de vestir, cuero y calzado (-8,9%).
Qué explica el retroceso en el primer trimestre
El informe identifica a los bienes durables y semidurables como uno de los principales factores que explican el retroceso industrial del primer trimestre. Este segmento acumuló una caída cercana al 23% interanual, asociada principalmente a una menor demanda del mercado interno. También contribuyeron negativamente las industrias vinculadas a la cosecha y las productoras de insumos industriales.
Por el contrario, los sectores asociados al consumo masivo mostraron una evolución más favorable. El CEU destacó la mejora en la producción farmacéutica, productos de higiene y limpieza, y algunos rubros alimenticios, que lograron compensar parcialmente la debilidad observada en otras actividades.
La construcción continúa siendo uno de los sectores más rezagados. Aunque algunos indicadores mostraron señales mixtas, el nivel de actividad permanece muy por debajo de los registros de años anteriores. En abril, los despachos de cemento disminuyeron 5,7% respecto de marzo, mientras que el Índice Construya avanzó 5%. No obstante, ambos indicadores permanecen entre 22% y 30% por debajo de los niveles de 2022.
Abril anticipó una nueva pérdida de dinamismo
Las perspectivas para abril no resultan alentadoras. De acuerdo con las estimaciones de la UIA, la actividad industrial habría registrado una caída interanual del 0,7% y una baja mensual desestacionalizada del 0,4%.
Los primeros indicadores disponibles del mes reflejaron una desaceleración generalizada. La producción automotriz cayó 3,9% frente a marzo, afectada por una reducción de las ventas en el mercado interno. También retrocedió el consumo de energía eléctrica de los grandes usuarios industriales (-2,9%), considerado uno de los principales termómetros de la actividad fabril.
En el sector de alimentos y bebidas también se observaron bajas. La producción láctea disminuyó 5,3%, la faena vacuna cayó 4,5% y la elaboración de bebidas retrocedió 1,7%.
Entre las pocas señales positivas sobresalió el patentamiento de maquinaria industrial, que creció 5,6% en abril respecto del mes anterior. Sin embargo, el acumulado del primer cuatrimestre todavía se ubica 3,8% por debajo del registrado durante el mismo período de 2025.
Brasil aporta alivio, pero persisten las señales de debilidad
En el frente externo, las exportaciones argentinas hacia Brasil crecieron 13,2% en abril, impulsadas por mayores envíos vinculados a la cosecha y al sector automotor. En contraste, la liquidación de divisas del complejo agroindustrial disminuyó 7,9% respecto de marzo.
El diagnóstico de la UIA muestra así una industria que continúa transitando una recuperación desigual. Mientras algunos sectores vinculados a la energía, la agroindustria y determinadas actividades manufactureras logran crecer, otros continúan afectados por la debilidad del mercado interno, la menor inversión en obra pública y una competencia creciente de las importaciones. El resultado es una actividad que, pese a algunos rebotes puntuales, todavía no consigue recuperar los niveles productivos previos a la crisis.