Los hogares de Argentina mantienen un alto nivel de endeudamiento y, pese a una mayor bancarización, el crédito informal sigue siendo clave en la economía cotidiana. Según un informe de Focus Market, 6 de cada 10 hogares tienen deuda no bancaria al inicio de 2026.
El relevamiento muestra que el endeudamiento total de las familias supera los $39 billones, de los cuales $32,1 billones corresponden a deuda bancaria y $6,9 billones a compromisos fuera del sistema financiero formal.
“El avance del crédito en Argentina está siendo el gran sostén del consumo para una parte importante de la población que antes no tenía acceso ni volumen suficiente para financiarse en el sistema formal. Representa un factor clave para dinamizar la actividad económica y promover una mayor inclusión financiera y su expansión permite a los hogares suavizar su consumo y acceder a bienes durables, mientras que para las pymes implica una herramienta fundamental para financiar capital de trabajo e inversión”, expresó Damián Di Pace, director de Focus Market.
Crece el crédito formal, pero persiste la deuda informal
El informe señala un cambio en el patrón de financiamiento: más hogares acceden al crédito bancario, pero eso no elimina el peso del endeudamiento informal.
Mientras el financiamiento formal se expande en un contexto de mayor estabilidad macroeconómica, el 60% de los hogares aún recurre a alternativas como préstamos personales por fuera del sistema, fiado, deudas de servicios o compromisos con familiares y amigos.
En términos absolutos, esto implica que más de 6 millones de hogares mantienen deudas no bancarias, lo que refleja la persistencia de dificultades para sostener el consumo con ingresos corrientes.
Qué tipo de deudas predominan
Dentro del universo de deuda no bancaria, predominan los préstamos personales informales, que representan la mayor parte del stock. También tienen peso significativo las obligaciones por impuestos impagos, servicios, expensas y financiamiento entre particulares.
En promedio, este tipo de deuda supera el millón de pesos por hogar, aunque puede variar según la fuente y el tipo de compromiso asumido.
Este esquema muestra que muchas familias utilizan el endeudamiento como herramienta para sostener gastos corrientes, más que para financiar consumo durable o inversión.
Un sistema en transición, con riesgos
El estudio también advierte que el sistema de financiamiento de los hogares está en plena transformación. Por un lado, crece el acceso al crédito formal; por otro, se mantiene una elevada exposición a deudas informales, que suelen tener peores condiciones y mayor riesgo de incumplimiento.
En paralelo, el aumento del crédito viene acompañado de mayores niveles de morosidad, lo que plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del endeudamiento en el mediano plazo.
En este escenario, el desafío para la economía argentina no solo pasa por ampliar el acceso al financiamiento, sino por mejorar su calidad y reducir la dependencia de mecanismos informales que siguen siendo centrales para millones de hogares.