Imputaron a un enfermero por abusar en un baño de una paciente que estaba sedada para una cirugía

La víctima de 45 años, M., había ingresado a la guardia del Hospital Español (Sarmiento 3150) producto de un cólico renal. Foto: Web
La víctima de 45 años, M., había ingresado a la guardia del Hospital Español (Sarmiento 3150) producto de un cólico renal. Foto: Web

Ocurrió en Rosario. La mujer pudo avisar del hecho a su hija que hizo la denuncia en la Unidad de Violencia de Género, Sexual y Familiar del Ministerio Público. El trabajador quedó en prisión preventiva.

Una mujer que ingresó a un hospital en Santa Fe para una cirugía denunció que fue abusada sexualmente por un enfermero cuando estaba sedada. Según consta, un joven enfermero que, abusando de su vulnerabilidad al estar bajo los efectos de los sedantes, la violó. El trabajador sanitario fue imputado por abuso sexual con acceso carnal y le dictaron 120 días de prisión preventiva.

El hecho ocurrió cuando la víctima de 45 años, M., había ingresado a la guardia del Hospital Español (Sarmiento 3150) producto de un cólico renal. De modo que fue atendida por su médico personal, quien ya estaba al tanto de su tratamiento. El profesional ordenó estudios y dio la orden para intervenirla quirúrgicamente la mañana del día siguiente.

La paciente fue transferida a la habitación 126 del primer piso y allí quedó internada sola. Se sintió aliviada debido a que, luego de transcurrida la larga espera por fin podría descansar, sin embargo, no se imaginaba por el infierno que pasaría varias horas después.

La mujer dijo que, además, las actitudes del experto excedían el límite de la confianza y que hacía comentarios descarados. Foto: Web
La mujer dijo que, además, las actitudes del experto excedían el límite de la confianza y que hacía comentarios descarados. Foto: Web

M. relata que en cuanto se acostó, un enfermero acudió a la habitación para tratarla con su medicación y dejarla en condiciones para la cirugía del otro día. El hombre fue amable, según describió la mujer, y le contaba chistes que ella intentaba devolver a pesar de encontrarse en una circunstancia que no era la óptima.

La mujer dijo que, además, las actitudes del experto excedían el límite de la confianza y que hacía comentarios descarados.

“Me dijo que no aparentaba tener 45 años, que era muy linda, me preguntó si estaba casada o soltera. No me gustó, no le contesté y se fue” confesó la víctima.

Cuando el reloj marcó las 23 horas M. quiso ducharse, por lo cual se levantó a duras penas de su cama y, con las vías puestas, caminó por el pasillo de unos seis metros para pedir un toallón. Al llegar a la oficina se encontró con el enfermero y una colega. El hombre le dijo que volviera a su habitación y que no tenían toallón, pero que le llevaría un cobertor para secarse.

El enfermero entró a la habitación con la manta, la mujer agradeció y le preguntó cuál era la perilla del agua caliente. El profesional señaló el lugar y le colocó un inyectable, que supuestamente era una pequeña dosis de morfina.

Después de unos segundos volvió a colocarle la misma droga, con la intención de doparla.

“Me sentía un poco mareada, pero consciente” narró la paciente. Además contó que, a pesar de su negativa, el enfermero insistió en ayudarla a bañarse.

El hombre hizo caso omiso a la exigencia de la mujer de que la dejara sola y nunca se fue del lugar, por el contrario, se aproximó a ella y le empezó a manosear los senos. Ella actuó replicándole qué hacía, a lo que el hombre le respondió que “la estaba ayudando”. Después, según relata la víctima, este procedió a violarla.

Luego de transcurridos unos 20 minutos en los que el enfermero abusó de ella, este procedió a llevarla de nuevo a su cama, donde quedó recostada completamente en shock por la horrible situación por la que había pasado.

Rápidamente M. procedió a llamar a su hija, pero mientras le contaba el angustiante hecho transcurrido, el enfermero entró en la habitación y abusó de ella por segunda vez, esta vez con la excusa de ‘’higienizarla’'. Sin embargo, la mujer había dejado la línea abierta y su hija pudo escuchar parte del aberrante hecho que se estaba llevando a cabo.

Después de unos segundos volvió a colocarle la misma droga, con la intención de doparla. Foto: Web
Después de unos segundos volvió a colocarle la misma droga, con la intención de doparla. Foto: Web

Cuando su hija llegó al hospital, se encontró con su madre sentada en el inodoro del baño y llorando desconsoladamente.

La víctima radicó una denuncia el 11 de mayo en la Unidad de Violencia de Género, Sexual y Familiar del Ministerio Público de la Acusación (MPA) y el fiscal Ramiro González Raggio, de la Unidad de Delitos Sexuales del MPA, abrió un legajo penal e inició una investigación donde además de escuchar a la víctima y a su hija y al propio acusado, entrecruzó testimoniales de colegas, supervisores y directivos del Hospital Español. También sumó un informe médico donde se constató una lesión en la zona genital de la mujer.

En esa instancia se le imputó la autoría del delito de “abuso sexual con acceso carnal sin consentimiento libre de la víctima”, aprovechando la sedación en la que se encontraba tras ingresar al baño de la habitación y realizarle “tocamientos a partes íntimas y accederla carnalmente”, indicó el fiscal.

La jueza a cargo del caso, Paula Alvarez, decidió aceptar la imputación tal cual la propuso la Fiscalía. Por lo cual el enfermero, identificado como J.L.E.B, de 31 años quedaría detenido y con prisión preventiva efectiva por el plazo de 120 días. Según fuentes del caso, la investigación está prácticamente concluida, por lo cual se espera que en poco tiempo se lleve a cabo la acusación formal del enfermero.

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