Un sacerdote chileno pidió que lo investiguen tras acusaciones de “hechos de connotación sexual”

Felipe Berríos fue denunciado a principios de mayo ante su congregación - Gentileza Infobae
Felipe Berríos fue denunciado a principios de mayo ante su congregación - Gentileza Infobae

Felipe Berríos fue denunciado a principios de mayo ante su congregación. La Iglesia chilena ha estado envuelta en denuncias de abusos desde que en 2010.

El sacerdote chileno Felipe Berríos pidió que lo investiguen luego que una mujer denunciara ante la Compañía de Jesús que él cometió “hechos de connotación sexual” cuando ella era menor de edad.

“Quiero que se me investigue al igual que cualquier ciudadano de este país y para ello y en vista de que la denunciante no ha recurrido a la justicia, hoy ingresé un escrito ante el Ministerio Público solicitando que se inicie una investigación sobre los hechos descritos en la denuncia”, indicó Berríos en una declaración pública.

El sacerdote, reconocido por vivir en un campamento mayormente habitado por migrantes en el Norte de Chile, fue denunciado a principios de mayo ante su congregación, que lo suspendió mientras realiza la investigación del caso.

“Los hechos que se me imputan en la única denuncia que conozco no son ciertos y aspiro a que se conozca públicamente la verdad”, agregó el sacerdote.

Tras la denuncia de hace un mes, se habrían dado otras dos acusaciones, según informó hace dos semanas el diario vespertino La Segunda.

Berríos dijo que espera “tener la posibilidad” de defenderse “ante el Ministerio Público y los tribunales en la forma más transparente posible”.

Desde 2015 Berríos vive en “La Chimba”, un campamento montado sobre un basural de Antofagasta, considerada la capital mundial de la minería del cobre.

A esa ciudad del norte de Chile llegaron miles de migrantes -colombianos, peruanos y bolivianos- en los últimos años en busca de una mejor vida, y con quienes el sacerdote colabora.

La congregación de los Jesuitas de Chile reconoció en un informe en mayo de 2021 que 64 personas fueron víctimas de abusos sexuales -34 de ellas menores de edad- por parte de 11 de sus clérigos que fueron investigados por la propia orden católica entre 2005 y 2020.

La Iglesia chilena ha estado envuelta en denuncias de abusos desde que en 2010 el influyente sacerdote Fernando Karadima fue denunciado y un año después condenado por el Vaticano como culpable de abusos sexuales contra menores.

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