De “cirujear” con caballos a aprender y vivir del reciclaje: historias de recuperadores urbanos

De “cirujear” con caballos a aprender y vivir del reciclaje: historias de recuperadores urbanos. Foto: Municipalidad de Godoy Cruz.
De “cirujear” con caballos a aprender y vivir del reciclaje: historias de recuperadores urbanos. Foto: Municipalidad de Godoy Cruz.

El programa de Godoy Cruz cumple 6 años y ya son 45 familias y más de 300 personas las que dejaron las carretelas y la tracción a sangre. Trabajan con motos en la separación, tratamiento y venta de residuos reciclables.

En un contexto social y económico por demás complicado a nivel nacional y provincial –y con preocupantes cifras de pobreza y desempleo-, todas las oportunidades merecen ser aprovechadas, por mínimas que sean. En este contexto, también ha crecido el empleo informal –aquí sobresale lo que se conoce como “changas”- y el tratar de vivir (o sobrevivir) de y con lo que se pueda. Sin desentenderse de este contexto e intentando darles una mejor calidad de vida, desde hace ya 6 años la Municipalidad de Godoy Cruz viene implementando el programa de Recuperadores Urbanos, del que forman parte 45 familias y caso 300 personas de ese departamento y del que en breve se van a sumar otras 6 familias.

Desde que nací trabajé en la carretela, porque mi papá también vivía de eso, y cuando se enfermó empezamos a salir nosotros. Vivimos en el Puesto Caneca González con mi hermana y dos sobrinas y tenemos varios animales, por lo que los caballos son nuestros. Pero desde que nos dieron la motito, los caballos están en el lugar y los tenemos solamente para salir a andar nosotros”, cuenta Soledad González (21) y quien es parte del programa municipal desde hace un mes.

De “cirujear” con caballos a aprender y vivir del reciclaje: historias de recuperadores urbanos. Foto: Beatriz Delgado.
De “cirujear” con caballos a aprender y vivir del reciclaje: historias de recuperadores urbanos. Foto: Beatriz Delgado.

La joven es una de las tantas vecinas y vecinos del oeste godoicruceño que son parte de este programa, que no solo busca darles mejores condiciones a quienes viven de lo que recogen en la calle, sino que además apunta a capacitarlos sobre el manejo y la separación de residuos reciclables y también a eliminar la tracción a sangre en las calles y a evitar que los caballos sufran teniendo que arrastrar y cargar pesadas carretas con escombros y otro tipo de deshechos.

“Estuve 10 años trabajando con carretela y rebuscándomela con lo que encontrara en la calle. Y hace 6 meses empecé a trabajar en el programa. Primero hice unos cursos donde me enseñaron a manejar la motocarga y diferenciar los residuos reciclables y los no. Eso me ha permitido acomodarme un poco más y al final de cada día voy con la chatarra a la chacharita para poder venderla”, cuenta a su turno Beatriz Delgado (52), quien vive en el barrio Sol y Sierra, también del oeste godoicruceño.

De “cirujear” con caballos a aprender y vivir del reciclaje: historias de recuperadores urbanos. Foto: Municipalidad de Godoy Cruz.
De “cirujear” con caballos a aprender y vivir del reciclaje: historias de recuperadores urbanos. Foto: Municipalidad de Godoy Cruz.

El inicio y la actualidad del programa

El programa de Recuperadores Urbanos arrancó en Godoy Cruz en 2016. Desde entonces, 45 familias se han sumado y han adaptado su rutina, por lo que dejaron de salir con sus caballos y carretelas y las cambiaron por motos con carros adaptados.

Desde entonces, 34 caballos que vivían en condiciones precarias y trágicas de tanto caminar y deambular por las calles de pavimento –y en situaciones indignas- encontraron una segunda oportunidad, ya sea por medio del traslado a un santuario en Córdoba (allí fueron llevados los primeros 8 ejemplares) o bien porque fueron dados en adopción responsable en Mendoza. A ello se suma, además, el trabajo por el ambiente y la inclusión social.

“El primer antecedente fue en 2014, cuando el intendente Tadeo García Zalazar (por entonces legislador) impulsó una propuesta de ley para ver qué se podía hacer para terminar con la tracción a sangre y ahí se creó el Programa de Recuperadores Urbanos para que lo apliquen distintos municipios. En Godoy Cruz se empezó a implementar en 2016, mientras que entre 2018 y 2019 se modificaron las ordenanzas para que se prohíba la tracción a sangre en el departamento”, destaca la coordinadora social del programa en Godoy Cruz, Noelia Poroyan.

De las 45 familias que ya son parte del programa de Recuperadores Urbanas en Godoy Cruz -y a quienes se sumarán 6 en las próximas semanas-, 20 trabajan en la Planta municipal, mientras que las 25 restantes están asignadas a los puntos verdes. “En la Planta de Recuperadores se trabaja los jueves, después de las 0 y cuando termina la recolección diferenciada de residuos secos. Son 25 camiones los que se encargan de recogerlos, mientras que en el lugar la gente se encarga de separar. La recolección diferenciada que se hace los jueves no solo apunta al cuidado del medio ambiente, sino también a ayudar a las familias que viven del reciclaje”, destacó Poroyan.

Los trabajadores del lugar han conformado su propia asociación (Asociación de Recuperadores Urbanos de Godoy Cruz) y son ellos quienes se encargan de vender los residuos reciclables (vidrio, cartón, papel, aluminio y cobre).

De “cirujear” con caballos a aprender y vivir del reciclaje: historias de recuperadores urbanos. Foto: Municipalidad de Godoy Cruz.
De “cirujear” con caballos a aprender y vivir del reciclaje: historias de recuperadores urbanos. Foto: Municipalidad de Godoy Cruz.

En tanto, en los 130 puntos verdes distribuidos por las zonas de Godoy Cruz, los mismos recuperadores se encargan de hacer la recolección y separación para también encargarse de vender el material

“El programa me ha ayudado a mantener un ingreso permanente, ya que está muy difícil conseguir otro trabajo”, cuenta por su parte Betty Delgado, quien todos los días, de 9 a 18 recorre las calles de Godoy Cruz buscando residuos reciclables que pueda convertir en su fuente de ingreso. “El hecho de que los caballos ya no sufran más es muy importante también como parte del programa”, concluye.

Por su parte, Soledad González es una de las recuperadoras que trabaja en la planta. “No tenía trabajo y hace un mes me llamaron para que comience a trabajar en el programa, por lo que ni lo dudé. Durante toda la vida y hasta el año pasado trabajé con los caballos –que son nuestros-, pero ahora salgo con la motito. Trabajo de 8 a 13 y después vuelvo a darle de comer a los animales del puesto. No tengo dudas de que el cambio con el programa fue para bien, ya que tengo más capacidad en la moto y puedo juntar más cosas. Antes tenía que rebuscármela sacando escombros con la carretela también, pero ahora estoy mejor. Y también los caballos en el puesto”, sintetiza Sole.

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