17 de julio de 2026 - 10:25

Aseguran que los argentinos viven 10 años con salud deteriorada y que la clave está en la "salutogénesis"

Un cambio de concepción sobre los +60 apuesta fuerte por el ejercicio para una longevidad con calidad de vida. ¿Qué tipo de ejercicio hacer?

Según las estadísticas, en promedio, los argentinos pasan al menos 10 años con una salud deteriorada y baja capacidad funcional. Los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) dan cuenta de que la esperanza de vida en Argentina es de 75 años, mientras que la esperanza de vida saludable se sitúa cerca de los 65.

Frente a este escenario, los últimos años hay un cambio de concepción sobre cómo abordar esta etapa. Cada vez más especialistas destacan el papel del ejercicio como complemento al abordaje médico tradicional. ¿Qué es la salutogénesis y cómo se relaciona con la actividad física?

Es en este sentido que se observa un cambio de mentalidad, no solo en el sector de los especialistas ocupados de acompañar esta etapa de la vida, sino en las mismas personas, que han incorporado la importancia de la actividad física como parte sustancial del cuidado de su salud. Pero no cualquier actividad, sino que cada vez más se plantean actividades especialmente diseñadas para este segmento. En este marco, será también el pilar de su calidad de vida.

Salud integral, la clave para la calidad de vida

El incremento en la esperanza de vida media de las últimas décadas generó un interés renovado por mejorar la calidad de vida y distintos especialistas sugieren que el cambio de perspectiva respecto al ejercicio físico puede cumplir un rol fundamental.

Longevidad y cambio de paradigma: la salutogénesis promueve la actividad física para generar y mantener la salud y la calidad de vida en los +60

Longevidad y cambio de paradigma: la salutogénesis promueve la actividad física para generar y mantener la salud y la calidad de vida en los +60

Una encuesta reciente realizada por Mercado Fitness a más de 8.500 usuarios de gimnasios reveló que la salud integral es el principal impulso para entrenar, referido como prioridad por casi el 30 % de los encuestados. Entre los mayores de 50 años, este porcentaje asciende al 39 % de los participantes.

Según Guillermo Vélez, Cofundador de Mercado Fitness, “La longevidad pasó a ocupar el centro de las conversaciones en los gimnasios debido a una realidad demográfica que atraviesa prácticamente a todos los mercados. Las personas viven más, las tasas de natalidad disminuyen y el segmento de mayores de 50 gana cada vez más protagonismo”.

“Los sistemas de salud se enfocan principalmente en modelos farmacocéntricos como respuestas de tratamiento de enfermedades y no abordan la prevención y el mantenimiento en ausencia de enfermedad. En un marco global en el que crecen las corrientes que apuntan al cuidado previo a la aparición de enfermedades, los gimnasios serán percibidos como actores complementarios dentro del ecosistema sanitario: espacios capaces de promover hábitos, sostener adherencia, mejorar la capacidad funcional y acompañar procesos de bienestar”, indica Javier Amestoy, especialista en medicina del deporte.

Salutogénesis y una nueva longevidad

La evidencia científica respalda el valor capital del ejercicio en las estrategias preventivas. Muchos de los estudios que siguen esta línea se basan en la teoría de la salutogénesis, elaborada por el sociólogo médico Aaron Antonovsky a finales de la década de 1970.

Este modelo propone un cambio de perspectiva respecto de la forma tradicional de entender la salud. En lugar de preguntarse por qué las personas enferman (enfoque patogénico), plantea una pregunta diferente: ¿Qué crea salud para las personas y comunidades?

Bajo esta premisa, investigadores como Monica Eriksson y Bengt Lindström hicieron énfasis en la existencia de entornos salutogénicos, dentro de los cuales los gimnasios son nodos clave como generadores de salud. Con los profesionales, la información y los recursos adecuados, los espacios donde se realiza actividad física dejan de estar reducidos a la dimensión estética y se convierten en agentes sanitarios activos.

¿Qué tipo de ejercicio hacer y a qué edad empezar?

Si bien lo ideal es construir una rutina que logre integrar cardio y fuerza, la comunidad médica alcanzó cierto grado de consenso respecto a los beneficios del entrenamiento de fuerza. Esto cobra especial importancia en tanto una de las condiciones propias del envejecimiento es la sarcopenia, caracterizada por la pérdida progresiva de masa, fuerza y función muscular asociada a la edad.

“El músculo es un tejido clave para nuestra capacidad funcional y juega un rol importante en la regulación metabólica, la inmunidad y la salud cerebral. Debemos entenderlo como un elemento central de un cuerpo sano, indispensable para mantener la autonomía en la medida que envejecemos”, indica Amestoy, quien brindará una conferencia sobre ejercicio físico y longevidad en la edición 2026 de Mercado Fitness Nutrition & Sports Expo. “En este sentido, comenzar un programa de entrenamiento de fuerza enfocado en la estabilidad lumbar y el control central (CORE) es muy importante”, agrega.

Por último, el especialista asegura que la actividad física y los ejercicios de fuerza deben comenzar a practicarse en la niñez. En especial en la adolescencia, cuando el ser humano alcanza su pico de masa ósea. No obstante, aclara que cualquier edad es buena para empezar: “Si bien la sarcopenia suele comenzar rondando los 40 años, el entrenamiento de fuerza ayuda a retrasar su comienzo y su velocidad de progresión en unos 10 o 15 años. Estudios demuestran que incluso una persona octogenaria sedentaria puede mejorar sus niveles de fuerza con un entrenamiento adecuado a su condición física, lo que mejorará también su autonomía”.

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