8 de abril de 2026 - 07:35

Vivir más y mejor: por qué la medicina preventiva cumple un rol clave

En un contexto de aumento de la expectativa de vida, lograr que sea con calidad es un aspecto crucial. Los cuidados para un envejecimiento saludable.

En un contexto de aumento de la perspectiva de vida hay un planteo que se instala como necesario: no se trata solo de vivir más sino de hacerlo en buenas condiciones. La búsqueda apunta a lo que se considera vivir bien, adultos que se mantienen activos, participativos y que son independientes dentro de sus posibilidades.

En este marco, hay una concepción que adquiere particular valor y es la medicina preventiva, lo que implica llegar a tiempo, antes de que algún desorden o patología afecte la salud.

Este concepto adquiere particular fuerza no solo en el marco de este cambio en las perspectivas y condiciones de vida de los adultos mayores, sino sostenido en un cambio de paradigma instalado en los últimos años y que apunta a no esperar a tratar la enfermedad, sino al abordaje de las personas sanas, como una oportunidad no solo de garantizar mejores condiciones de vida, sino incluso como beneficio para el mismo sistema de salud.

WhatsApp Image 2026-04-07 at 7.06.45 PM
 Mario Boskis, médico cardiólogo, especialista en gerociencia y miembro titular de la Sociedad Argentina de Cardiología.

Mario Boskis, médico cardiólogo, especialista en gerociencia y miembro titular de la Sociedad Argentina de Cardiología.

Bajo este paraguas conceptual, un especialista en longevidad saludable esbozó algunos criterios sustanciales a tener en cuenta para vivir más y mejor. “El objetivo hoy es alcanzar una longevidad saludable. A la longevidad sin salud le está faltando un componente muy importante, que es la calidad de vida”, resume el cardiólogo Mario Boskis, especialista en gerociencia y miembro titular de la Sociedad Argentina de Cardiología.

Estar informado para una buena salud

El médico destacó la importancia de que la población esté informada, lo que permite tomar mejores decisiones para su salud. En ese marco, mencionó la importancia de fechas como el Día Mundial de la Salud, cada 7 de abril; aunque conmemora la fundación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), sirve de excusa para poner el tema en la agenda.

Para el profesional, la medicina preventiva es clave para vivir más y mejor. “Uno puede planificar acciones desde la medicina preventiva para, obviamente, evitar por un lado las enfermedades o si no, por lo menos tener un diagnóstico precoz de estas enfermedades o reducir las complicaciones que pueda tener y, sin duda, lo que uno está buscando en última instancia es reducir la morbi-mortalidad, o sea, la posibilidad de enfermar o morir, especialmente de una enfermedad crónica, y eso se logra sin duda con la medicina preventiva”.

Ese punto es clave. Porque si bien vivir más años es un logro sanitario y social, también, para muchos, implica convivir durante más tiempo con enfermedades crónicas. Y allí aparece el verdadero problema en relación al impacto sobre su salud y su calidad de vida.

Enfermedades con más impacto

“Hoy hay cuatro grandes grupos de enfermedades que generan la mayor mortalidad: las cardiovasculares, el cáncer, las enfermedades neurodegenerativas -como el Parkinson o la demencia- y las metabólicas, como la diabetes. Sobre todas ellas podemos intervenir desde la prevención”, advierte.

La estrategia se resume en detectar a tiempo para evitar el deterioro. O, en términos médicos, lo que llaman “compresión de la morbilidad”, refirió el profesional. Es decir, lograr que esas enfermedades aparezcan lo más tarde posible en la vida de una persona y con menor impacto.

Prolongar el envejecimiento y acortar la vejez implica extender la etapa de vida activa y saludable, reduciendo el tiempo que pasamos en estados de deterioro y dependencia. (Cuidarlos)
Prolongar el envejecimiento y acortar la vejez implica extender la etapa de vida activa y saludable, reduciendo el tiempo que pasamos en estados de deterioro y dependencia. (Cuidarlos)
Prolongar el envejecimiento y acortar la vejez implica extender la etapa de vida activa y saludable, reduciendo el tiempo que pasamos en estados de deterioro y dependencia. (Cuidarlos)

“Estas enfermedades están asociadas con la edad, es cierto. Pero si las detectamos precozmente, podemos tratarlas, disminuir sus efectos y evitar que terminen afectando gravemente la calidad de vida o provocando la muerte”, agrega.

Cambio de perspectiva de la salud

En ese esquema, el chequeo médico deja de ser una formalidad para convertirse en una herramienta clave. Sin embargo, no es una práctica extendida. Una encuesta realizada hace unos meses en Mendoza por la consultora Demokratía, dio cuenta de que seis de cada diez mendocinos consideran que los chequeos médicos no se encuentran entre los principales aspectos que eligen al momento de cuidar su salud.

“Tenemos que lograr que el paciente venga al consultorio y diga ‘doctor, vengo a hacer un chequeo’, antes que ‘vengo por un síntoma’. Eso implica un cambio cultural muy importante”, señala.

“La medicina tiene que dejar de ser reactiva para pasar a ser preventiva. Y eso tiene un costo-beneficio claro: es más barato prevenir que tratar. No solo para el paciente, también para el Estado”, subraya Boskis.

Obstáculos en el acceso al sistema de salud

Pero este cambio de perspectiva se da atravesado por condiciones socioeconómicas que afectan el cuidado de la salud como pérdida de empleo, dificultades de acceso al sistema de salud por falta de cobertura y costos que no se pueden pagar, más horas de trabajo, estrés, menos horas de descanso adecuado o sueño alterado y menos tiempo para otras actividades, por mencionar algunas variables.

“La salud es un derecho humano fundamental. Y lo que hay que lograr desde las políticas sanitarias es que no haya inequidades, que todas las personas tengan acceso a servicios de calidad y, sobre todo, a la medicina preventiva”, plantea el especialista.

adultos mayores
Emvejecimiento saludable: hay una concepción que adquiere particular valor y es la medicina preventiva

Emvejecimiento saludable: hay una concepción que adquiere particular valor y es la medicina preventiva

Frente a ese panorama, Boskis insiste en un punto: la concientización. “No hay nada mejor que un paciente que consulta estando sano. La prevención también hay que pagarla, no solo cubrir los gastos cuando aparece la enfermedad”, afirma.

Cuáles son los principales chequeos médicos que deben hacerse

Pero no hay que esperar a la etapa en que aumentan los riesgos, la medicina preventiva no empieza en la adultez y hay que pensarla como una concepción que atraviesa toda la vida

Señala que ya desde la niñez debe haber un chequeo de rutina que considere valores de colesterol, de azúcar, de presión arterial y el peso corporal y sostenerse a medida que van creciendo.

A partir de 30 años de edad, hay que incorporar estudios como el apto físico, “en el cual se hace un examen físico, un electrocardiograma, si vamos a hacer actividad física, una prueba de esfuerzo, y en muchos casos, si queremos conocer la estructura del corazón, hacer al menos una vez un ecocardiograma, en el cual podemos ver si estructuralmente tenemos algún tipo de alteración que nos impide la correcta realización de una actividad física”, enumeró.

A partir de los 40 años, en la mujer deben fortacerse los controles ginecológicos para prevención de cáncer, por ejemplo, mamografía, y en el varón controles para detectar alteraciones relacionadas con cáncer de próstata. Desde los 65 años en adelante, el médico dijo que hay que agregar a esos estudios antes mencionados, en la mujer densitometrías, para evaluación de la salud ósea y en todos sumar en los fumadores, la posibilidad de hacer detección de cáncer de pulmón con radiografías de tórax. Además, en todos los adultos mayores, evaluar su nivel de inmunización y dar las vacunas adecuadas para esa edad.

El rol de los hábitos

Pero si hay un terreno donde la prevención se juega día a día es en los hábitos. “Los hábitos saludables deben generarse desde la adolescencia. La actividad física, por ejemplo, es fundamental: al menos 150 minutos semanales de ejercicio aeróbico moderado”, recomienda.

La indicación no requiere grandes recursos. “Una caminata vigorosa, andar en bicicleta o incluso tareas domésticas pueden sumar. Y agregar dos veces por semana ejercicios de fuerza, que pueden hacerse en casa, incluso con botellas de agua como peso”, sugiere.

A eso se suma la alimentación. “Favorecer comidas reales, evitar ultraprocesados, elegir carnes magras, pescado, frutas, verduras, aceite de oliva. Lo que se conoce como dieta mediterránea”, señala.

Y hay un tercer pilar que suele subestimarse: el descanso. “Dormir entre siete y ocho horas por noche es clave. El déficit crónico de sueño es un generador de enfermedades”, advierte. Es que “dormir poco puede favorecer la hipertensión, arritmias, diabetes y aumentar el riesgo de infartos o accidentes cerebrovasculares. El sueño no es perder el tiempo, es la mejor manera de ganar salud”, enfatiza.

LAS MAS LEIDAS