“El problema que vemos es que hoy por hoy hay cuatro grandes enfermedades crónicas, grupos de enfermedades crónicas, que son las que generan mayor mortalidad”, explicó al respecto el doctor Mario Boskis, cardiólogo especialista en Longevidad Saludable y gerociencia, y miembro titular de la Sociedad Argentina de Cardiología.
El especialista detalló cuáles son esos grupos: “Estas son la enfermedad cardiovascular, el cáncer, las enfermedades neurodegenerativas, como el Parkinson o la demencia, y las enfermedades metabólicas, por ejemplo la diabetes”.
La importancia de la prevención
El médico hizo particular hincapié en la importancia que adquiere la prevención bajo estas condiciones y señaló: “Estos cuatro grupos de enfermedades son las que, de alguna manera, más podemos intervenir con lo que es la prevención".
A partir de allí, Boskis remarcó el porqué de la intervención temprana: "Porque lo que podemos hacer es, obviamente, detección precoz, al detectarlas precozmente podemos evitar los estragos de estas enfermedades y nosotros podemos actuar, actuar antes que estas enfermedades generen este deterioro y generen, pierdan la calidad de vida. Ahí es donde podemos decir que el objetivo que tiene hoy la medicina es tratar de evitar que estas enfermedades aparezcan generando lo que llamamos compresión de la morbilidad. O sea, que aparezcan lo más tarde posible dentro de la historia de una persona, porque sin duda estas enfermedades están asociadas con la edad. A medida que envejecemos, tenemos mayor probabilidad de tener, obviamente, enfermedad cardiovascular o de tener cáncer”.
El panorama mundial según la OMS
A nivel mundial, los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) reflejan una tendencia contundente: 7 de las 10 causas principales de defunción en 2021 correspondían a enfermedades no transmisibles, las cuales representaban el 38% de todas las defunciones, o el 68% del total de las diez causas principales.
De acuerdo con los informes del organismo internacional, el escenario global se configura de la siguiente manera:
Cardiopatía isquémica: Es la causa principal de defunción a escala mundial, responsable del 13% de todas las muertes en el mundo. Desde el año 2000, registró el mayor aumento en cuanto al número de defunciones, pasando de 2,7 millones a 9,1 millones en 2021. Dado que el informe toma datos hasta 2021 inclusive, en ese momento se apreciaba una alta incidencia del virus, quedando en segundo lugar. Luego se perdió y se mantuvo la incidencia habitual.
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Vivir más pero ¿cómo? Las enfermedades que más afectan a los adultos, su impacto en la calidad de vida y cómo actuar.
Accidente cerebrovascular y EPOC: en ese marco, el accidente cerebrovascular y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica pasaron de ser la segunda y la tercera causas de defunción a convertirse en la tercera y la cuarta causas en 2021 (detrás del Covid), representando aproximadamente el 10% y el 5% del total de muertes, respectivamente.
Infecciones de las vías respiratorias inferiores: se sitúaban como la quinta causa de defunción ese año, en condiciones de normalidad, la cuarta.
Cáncer de pulmón, tráquea y bronquios: Las muertes por estas patologías aumentaron de 1,2 millones en el año 2000 a 1,9 millones en 2021, ocupando ahora el sexto lugar entre las causas principales de defunción.
Alzheimer y otras demencias: En 2021, figuraban como la séptima causa de defunción, con 1,8 millones de muertes. Afectan de forma desproporcionada a las mujeres: el 68% de los fallecidos por Alzheimer y otras formas de demencia en el mundo son mujeres.
Diabetes: Se ubicó también entre las diez causas principales de defunción, tras experimentar un importante aumento porcentual del 95% desde el año 2000.
En contraposición, otras enfermedades que estaban entre las diez causas principales de defunción en el 2000 ya no se encuentran en la lista, como es el caso del VIH y el sida.
Los problemas de salud más frecuentes en Argentina
En el plano local, un informe del Ministerio de Salud de la Nación se refiere específicamente a los problemas de salud más frecuentes entre los adultos en el país, detallando las siguientes condiciones y patologías:
- Alzheimer: Es la causa más frecuente de demencia en personas mayores. La demencia se define como la pérdida de las funciones superiores en relación con el nivel de funciones intelectuales que la persona posee previamente.
- Depresión: Es común en las personas mayores. Se trata de un bajo estado de ánimo que puede mostrarse de diferentes formas: tristeza, irritabilidad, falta de interés, sensación de falta de energía o fatiga. Otras veces puede estar disfrazado y aparecer con alteraciones del sueño (insomnio, hipersomnia), del apetito, dolor o molestias físicas, disminución de la atención y de la concentración, así como alteraciones de la conducta y descuido del aspecto personal.
- Diabetes: Es una enfermedad que se produce cuando aumentan los niveles de azúcar en la sangre (glucemia). Se considera normal una glucemia en ayunas de 110 mg.
- Hipertensión arterial (HTA): Es el aumento de la presión que ejerce la sangre sobre la pared de las arterias. Si bien la presión arterial tiende a aumentar con los años, se debe ayudar a mantenerla dentro de valores normales, considerados estos como menos de 120 de máxima (<120) y menos de 80 de mínima (<80).
- Hipercolesterolemia: El colesterol es una sustancia grasa necesaria en el organismo para funcionar adecuadamente; pero, en cantidades elevadas, puede obstruir los vasos sanguíneos y causar enfermedades del corazón y de otros órganos. Su aumento puede detectarse a través de un análisis de sangre.
- Enfermedad de Parkinson: Es una enfermedad degenerativa del sistema nervioso central. Comienza habitualmente entre los 55 y los 60 años, aunque puede comenzar antes de los 40 años. El pico de aparición se ubica entre los 75 y 84 años. Al inicio, puede no dar síntomas durante un tiempo prolongado. El informe diferencia esta patología del denominado “parkinsonismo”, que consiste en temblor o lentitud que puede ser producido por otras enfermedades o por el uso de algunos medicamentos.
Asimismo, el documento de la cartera sanitaria nacional menciona otros factores críticos que afectan a la población adulta, tales como el alcoholismo, el tabaquismo, las caídas y la pérdida de la memoria.
La importancia de prevenir ante una vida más larga
El cambio demográfico plantea interrogantes sobre la vejez. En este sentido, adquiere valor no solo el enfoque de vivir más y mejor, sino la aplicación de la prevención en un contexto de incremento de la perspectiva de vida. Las personas viven más años y tienen más tiempo después de la jubilación, pero el asunto clave es cómo llegan a esa instancia, más con las nuevas vejeces que son tan activas.
Al respecto, el doctor Boskis explicó: "La importancia de la medicina preventiva es que, a ver, uno puede planificar acciones desde la medicina preventiva para, obviamente, evitar por un lado las enfermedades o si no, por lo menos tener un diagnóstico precoz de estas enfermedades o reducir las complicaciones que puede tener una enfermedad, y sin duda lo que uno está buscando en última instancia es reducir la morbimortalidad, o sea, la posibilidad de enfermar o morir especialmente una enfermedad crónica y eso se logra sin duda con la medicina preventiva".
El profesional puso énfasis en el sentido real de la extensión de la vida: “Sin duda lo que uno busca cuando habla de longevidad, de prolongar la vida, es prolongar la vida o busca la longevidad saludable. A la longevidad sin salud le está faltando un componente muy importante que es calidad de vida".
Qué hacer: el desafío de cambiar "la cabeza" y las barreras de acceso
Ante este panorama, las acciones médicas y ciudadanas deben reorientarse. “¿Pero entonces qué debemos hacer? Lo que debemos hacer es diagnóstico precoz para, en caso que estas aparezcan, podemos tratarlas precozmente y podamos, de alguna manera, cronificarlas. Podemos tratarlas médicamente, disminuir sus estragos y que estas enfermedades, bueno, no terminen, bueno, acabando con la vida de una persona", indicó Boskis.
El cardiólogo puntualizó la estrategia para alcanzar esta meta: "¿Cómo se logra todo esto? Y obviamente todo esto se logra, como yo le digo a mis pacientes, con el famoso chequeo en salud. Nosotros tenemos que lograr cada vez más que venga el paciente al consultorio y decirnos, doctor, vengo a hacer un chequeo antes que nos diga, doctor, vengo por este síntoma determinado. Entonces eso es muy importante de lograr, concientizando a la población, por un lado, en la importancia de los chequeos preventivos de salud, lo que se llama chequeo preventivo en salud, y ya desde muy temprana edad".
Esta concepción de la prevención de la salud se da en el marco de un necesario cambio de mirada dentro del propio sistema de salud, el cual históricamente ha estado acostumbrado a tratar la enfermedad y no a evitarla. Modificar esta perspectiva implica una transformación cultural en la comunidad.
En Mendoza, un relevamiento y encuesta realizado recientemente reflejó la magnitud de este desafío cultural: 6 de cada 10 de las personas consultadas en la provincia dijeron que no consideraban que los controles médicos anuales fueran tan importantes.
A esta barrera cultural se le suman factores del contexto actual que afectan de manera directa el acceso material a la salud. En condiciones de deterioro socioeconómico, marcadas por la pérdida de empleo y el aumento en el costo de los coseguros o la pérdida de cobertura, la posibilidad de realizarse controles médicos preventivos y chequeos anuales se dificulta en la práctica para un amplio sector de la población.