La distancia entre Colonia Aurora, un pequeño pueblo rural de Misiones, y los laboratorios de alta complejidad de Mendoza no se mide solo en kilómetros. Para Cristina Weber (27), esa brecha se acortó con voluntad, el esfuerzo que recorría ocho kilómetros diarios para ir a la escuela y el sostén fundamental de la educación pública. Su vida inicia en medio de los campos de tabaco de Misiones y una familia humilde, para cruzar sin pausa a los más altos rangos de la academia.
Hay una revolución en su historia: una revolución de las mujeres, del origen y de la solidaridad.
Cristina Weber, investigadora del Conicet
Cristina Weber, investigadora del Conicet
Hoy, Cristina es bioquímica, docente universitaria y becaria doctoral del Conicet. Trabaja en el Instituto de Histología y Embriología de Mendoza (IHEM), dependiente del Conicet y la UNCuyo, donde investiga nuevos biomarcadores para el diagnóstico y pronóstico de enfermedades neurodegenerativas, principalmente el Parkinson. Sin embargo, su relato comienza muy lejos de los tubos de ensayo: entre plantaciones de tabaco y una familia donde el acceso al conocimiento era un sueño que se gana a fuerza de mucho esfuerzo.
Desde lo profundo del campo
“Vengo de una familia muy humilde del interior de Misiones. Mi papá no sabe leer ni escribir, no tiene un celular. Yo no lo puedo llamar a él para preguntarle cómo está”, cuenta Cristina con una emoción que gana el relato cuando los recuerda. Es la sexta de ocho hermanos y la primera en alcanzar el nivel secundario y universitario.
Su infancia estuvo ligada a la tierra. “Toda mi familia trabaja en la chacra. Mi papá es productor tabacalero y mi mamá era ama de casa. Todos nosotros, los hermanos, siempre ayudábamos", recuerda.
Cristina Weber, investigadora del Conicet
Cristina Weber, investigadora del Conicet. Su familia en Misiones
“Hice la primaria en una escuela que quedaba como a 7 u 8 kilómetros de mi casa, tardaba una hora y media en llegar y una hora y media en volver. Después que terminé la primaria, me fui a una escuela técnica que abrió en Aurora, donde hice la secundaria”, rememora.
Fue entonces cuando llegó un giro del destino: la Asociación Conciencia. La entidad tiene cuarenta y tres años y surgió a partir del regreso a la democracia. En sus inicios, fue un espacio impulsado por mujeres para fortalecer la participación política femenina. Hoy, la organización trabaja sobre seis ejes: terminalidad educativa, emprendedurismo, inserción laboral, participación ciudadana, fortalecimiento de organizaciones de base y acceso a derechos en la ruralidad.
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“Llegaron voluntarias para buscar los perfiles más necesitados. Me dieron una beca y una tutora que me acompañó los seis años de secundaria. Fue ella quien me llevó a Posadas -yo no conocía la ciudad-, me acercó a la universidad y me inscribió", relata sobre aquel inicio en 2018 en la Universidad Nacional de Misiones (UNAM).
Del tabaco a la investigación con excelencia académica
Mientras estudiaba Bioquímica, Cristina seguía volviendo a su casa en cada receso. "Todas las vacaciones trabajaba en la chacra, en la plantación de tabaco, y también en una panadería a la mañana para tener un ingreso", explica.
Cristina Weber, investigadora del Conicet
Cristina Weber, investigadora del Conicet
Su desempeño fue brillante: se graduó con Medalla de Oro y fue distinguida como Graduada de Honor en los 50 años de la UNAM. En quinto año, una beca de verano la llevó al Instituto Balseiro en Bariloche.
“Cuando estaba en quinto año, me enteré de una convocatoria de una beca de verano del Instituto Balseiro,- relata- te pagaban desde pasaje hasta estadía, todo. Justo era ayudante de cátedra en la universidad, entonces le pregunté a la jefa de cátedra si me podía hacer una nota de recomendación, porque te pedían una más allá de tu currículum vitae. Presenté todos mis papeles y me la saqué”, cuenta. “Imaginate lo que fue la emoción de sacarte una beca para irte al Balseiro, era la primera vez saliendo de Misiones, era la primera vez viajando en avión”, relata lo que implicó aquello en su vida.
El camino hacia Mendoza
Esa estadía fue el puente hacia Mendoza. Allí supo que el IHEM era un centro de referencia y se contactó con quien hoy es su director, Oscar Bello. “Le mandé mi currículum, me entrevistó y me dijo: '¿Querés presentarte al Conicet? Te presentamos'. A principios de 2024 saqué la beca con uno de los puntajes más altos de Mendoza”.
Cristina Weber, investigadora del Conicet
Cristina Weber, investigadora del Conicet
Actualmente, Cristina desarrolla su Doctorado en Ciencias Biológicas en Mendoza, combinando su labor científica con la docencia en la Universidad Juan A. Maza. Su foco está puesto en la búsqueda de nuevos biomarcadores, herramientas clave para detectar el Parkinson de manera temprana y entender su progresión.
“Estoy muy feliz con lo que hago”, subrayó. Y puso énfasis no solo en su recorrido, sino en la importancia de contar su historia.
“Todos necesitamos la oportunidad de estudiar. Mi papá no supo leer ni escribir, y yo me propuse adquirir el grado académico más alto para demostrar que, si él no pudo, su hija sí podría, que lo económico no tiene que ser un impedimento para la educación", enfatiza.
El valor de la educación pública y las mujeres
Hay otros puntos que considera deben ponerse en valor y que tienen que ver con las oportunidades para las mujeres: “Las mujeres que estamos en el campo, así como mis hermanas, tenemos que tener la oportunidad también de buscar otras oportunidades, no solo nacemos para ser ama de casa, saber que podemos ser lo que queramos ser”.
Cristina Weber, investigadora del Conicet
Cristina Weber, investigadora del Conicet
Además, deja un mensaje que considera crucial, para incentivar a todos aquellos que están en la misma situación que ella tuvo: “Que no no se desesperen, que, cuando uno tiene ganas, todo se da en la vida. Y lo principal es que nuestro lugar de origen no tiene por qué definir nuestro destino, que cada uno puede buscar el destino y el lugar para crecer y para ser feliz”.
Y para finalizar, hizo un homenaje a una pata sustancial en todo esto: “Quiero que se reconozca la importancia de la educación pública, porque gracias a la universidad pública pude estudiar, porque mi papá y mi mamá no tendrían condiciones para mandarme a una universidad privada, por eso estoy muy agradecida, por lo importante que fue la educación pública para mí”.