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Anteojos de lectura sin receta en farmacias: ¿sirven o usarlos puede ser un riesgo para la salud visual?
IA Gemini
Consultados sobre esta tendencia, los médicos oftalmólogos Enrique Gandolfo y Francisco Gómez Romeo coinciden en un punto fundamental: el problema no es el objeto en sí, sino la falta de evaluación y diagnóstico.
Ambos profesionales coincidieron en que, en términos generales, usar este tipo de anteojos no implicaría un daño en sí mismo para la vista. Sin embargo, remarcaron que sí es un riesgo la falta del control oftalmológico propio de la indicación de un anteojo. Pero asimismo advirtieron que por no haber sido personalizados pueden implicar la aparición de ciertas afecciones.
“Es real que el sistema de salud no anda bien, eso hace que muchas veces los pacientes pierdan su lente, y ante el tema de no conseguir turnos, de tener que ir al oftalmólogo, lo más fácil es buscar esos lentes, y cada vez uno lo ve más a eso”, advirtió Gandolfo.
Presbicia, glaucoma y otras enfermedades silenciosas
Para el doctor Gómez Romeo, el acto de recetar un lente es casi secundario frente a la importancia de la revisión clínica. “El anteojo, para mí como oftalmólogo, es el pretexto para examinarle sus ojos al paciente y darlo vuelta como un guante para saber si tiene alguna otra enfermedad asintomática que, incluso, podría llevar a la ceguera”, explica de forma contundente.
En la misma línea, el doctor Gandolfo remarca que “detrás de cada lente tiene que haber una inspección ocular para ver que el ojo esté sano. Muchas veces, en pacientes que van por un par de lentes encontramos glaucomas, problemas en la retina o en la córnea”. Según el especialista, el riesgo principal es “detectar tardíamente enfermedades que se pueden tratar”.
“Obviamente que no, no es lo indicado. Primero, porque detrás de cada lente tiene que haber una inspección ocular y ver qué el ojo está sano. Muchas veces, pacientes que van por lentes, encontramos glaucoma, problemas en la retina, problemas en la córnea, en superficie ocular, ojo seco y demás, que no son necesariamente solo la necesidad de la prescripción de lente”, opinó Gandolfo.
El glaucoma se puede prevenir aunque sus primeros síntomas son irreversibles.
El glaucoma se puede prevenir aunque sus primeros síntomas son irreversibles.
Por eso, agregó, “es muy importante que la prescripción de los lentes sea hecha por un médico oftalmólogo para asegurarnos de que se le haya hecho la revisión oftalmológica necesaria para no solo su su prescripción de lentes, también para evaluar la presión ocular y que todo el ojo esté sano”.
¿Sirven los anteojos de lectura sin receta?
Justamente Gandolfo detalló que este tipo de anteojos lo que hacen es que el ojo pueda enfocarse en la visión de cerca. “Obviamente que no tienen los filtros, los bloqueadores, los protectores de luz azul, los antirreflejo de los recetados, que ayudan a que el confort frente a, por ejemplo, un dispositivo electrónico sea aún mejor, ayudan al cansancio visual, a que no se produzcan tanto alteraciones en la calidad de la de la lágrima”, refirió.
Por eso dijo que si bien no causarían un daño, si pueden ocasionar alteraciones, sobre todo con el uso de pantallas, porque “los materiales que tienen pueden generar alteración en la superficie ocular y mayor fatiga y cansancio con cefaleas y dolores de cabeza”.
Explicó que luego se ven tardíamente enfermedades: “El paciente viene después de cinco años usando esos lentes, que ya no da más, y, bueno, encontramos que tiene presión, que tiene alteración en la córnea, que tiene astigmatismo, problemas retinales, maculopatía, que tiene alteraciones del nervio óptico, bueno, en fin, montones de enfermedades que lo podríamos haber detectado mucho antes si hubiera sido prescrito el lente”. Sucede que bajo estas condiciones a veces el daño es irreversible.
Gandolfo explicó que, teniendo en cuenta eso, si se tuviera una receta con una prescripción de lente, y esa prescripción coincide con alguno que pueda venderse en, por ejemplo, un aeropuerto o la calle, puede ser un lente que te puede ayudar, sobre todo a pacientes presbicia. Esto es una dificultad para ver de cerca, que comienza a aparecer luego de los 40 años, la famosa presbicia, y quizás puedan ayudar a que salga de paso. “Lo ideal, si se usan estos lentes, es tratar de usarlos para salir del paso y, obviamente, acudir al oftalmólogo para evaluar las condiciones oftalmológicas”, apuntó.
¿Dañan la vista los anteojos genéricos?
Una de las mayores dudas de los usuarios es si usar una lente sin receta puede "arruinar" la visión. Los médicos aclaran que, anatómicamente, el ojo no se enferma por usar un cristal de baja calidad, pero sí pueden aparecer síntomas molestos. Explican que con ese tipo de anteojos, la gente simplemente va y se prueba varios hasta que encuentra uno que le permite ver bien, o, si sabe la graduación que le han indicado, compra directamente esa misma. Pero el asunto es que ambos cristales tienen la misma graduación, mientras que lo usual es que los ojos no tengan los mismos requerimientos. Esto es lo que puede tener consecuencias.
Los oftalmólogos adviertes que la conjuntivitis podría ser una señal de cuadro positivo de la enfermedad.
Los oftalmólogos advierten sobre la importancia de los chequeos médicos para detectar enfermedades silenciosas
Gandolfo señala que, al ser lentes con la misma graduación en ambos ojos, no contemplan que la mayoría de las personas -alrededor de 80%- tienen diferencias entre un ojo y otro, ni corrigen el astigmatismo. “Si te olvidaste los anteojos y te compraste uno porque vas de viaje, no hay problema, no te va a producir absolutamente nada. Pero lo ideal es una prescripción correcta porque no es lo mismo un ojo que el otro”.
“Dañarlo no lo va a dañar. Con ese ojo no va a ver bien, va a ver bien con el otro, puede sufrir cefalea, lagrimeo, cansancio visual, pero no es que vaya a enfermar al ojo”, señala Gómez Romeo.
Bolsillos ajustados: la brecha de precios
Lo cierto es que tras conversar con varios oftalmólogos puede concluirse que hay un reconocimiento de la realidad del bolsillo de los pacientes y también apuntan contra el mercado de los armazones y cristales, que redundan en costos muy elevados y que la gente no puede pagar.
Efectivamente, la variedad de anteojos de lentes recetados es inmensa ya que varían según lo que cada paciente necesite, el valor agregado que tengan -como los filtros- y también el armazón. Pero podría decirse que con suerte, para quienes requieren algo básico con un armazón económico, el valor parte de poco más de $50.000. Sin embargo, aunque la gama de valores también es enorme, pueden conseguirse anteojos pregraduados por $10.000, en un negocio chino por $7.000 e incluso algunos por $2.500. Esta disparidad de precios es la que empuja a los pacientes con billeteras ajustadas o falta de tiempo hacia opciones informales.
El riesgo de saltar el chequeo médico
El peligro de "ver bien" con un anteojo comprado en el supermercado es la falsa sensación de seguridad. El glaucoma, la hipertensión arterial y la diabetes son patologías que pueden detectarse a través de un fondo de ojo mucho antes de que el paciente note pérdida de visión.
“¿Usted sabe si tiene glaucoma? Es una enfermedad que lleva irreversiblemente a la ceguera y no da síntomas. Puede ver muy bien por dos mil pesos, pero si tiene otras patologías asintomáticas es muy grave”, advierte Gómez Romeo.
En definitiva, puede sacarse como conclusión, que si el bolsillo o la comodidad mandan y el paciente decide comprar un anteojo genérico para salir del paso, esto no debe implicar que deje de ir al control médico. “No saltarse el examen oftalmológico porque zafás con un anteojo comprado; eso es un error grande como una casa”, sentencian.