El impacto del uso de celulares sobre la salud visual
La ergonomía visual brinda herramientas para prevenir los impactos nocivos del abuso de dispositivos con pantalla. Desde el Inahe Conicet Mendoza se comparten algunos consejos para evitar el síndrome visual informático.
El impacto del uso de celulares sobre la salud visual
La última década fue testigo de un crecimiento dramático en la adopción y uso de dispositivos con pantallas, tales como televisores, computadoras portátiles, tabletas, consolas de video juegos y teléfonos inteligentes. Estos dispositivos electrónicos se han vuelto más económicos, portátiles, multifuncionales y útiles para diversas tareas cotidianas más allá de la actividad laboral, como la comunicación, el consumo de bienes y servicios, el entretenimiento y las redes sociales. Más aún, la pandemia de Covid-19 resultó un punto de inflexión, acelerando e incrementando el uso de estos dispositivos.
Desde la década de 1980, la adopción de estas tecnologías ha introducido múltiples riesgos a la salud como trastornos músculo-esqueléticos, alteraciones del ciclo sueño-vigilia, tecno estrés, entre otros. A nivel visual es frecuente la fatiga visual (astenopia) y el Síndrome Visual Informático (SVI, del inglés Computer Vision Syndrome), que representa cada vez más una preocupación pública para la salud, tanto en países desarrollados como en vías de desarrollo. El SVI describe un conjunto de signos y síntomas visuales, oculares y músculo-esqueléticos resultantes del uso prolongado de dispositivos con pantallas (entre ellos, tensión y fatiga ocular, irritación y ardor de ojos, visión borrosa y visión doble, lagrimeo, dolor de cabeza, de cuello y hombros, sensación de fatiga y molestia ocular) y su severidad es función del tiempo de uso del DP.
El impacto del uso de celulares sobre la salud visual
Horas de uso de DP por dispositivo. En días no laborales, el 93,6% de los participantes utilizó el celular; casi 20% de ellos durante más de 4 horas. El 40,8% de los voluntarios utilizó más de 3 DP en sus días no laborales. (DP, dispositivos en pantalla).
Gentileza Roberto Rodríguez
A nivel mundial, los estudios epidemiológicos actuales muestran una prevalencia de entre el 64% y 90% en trabajadores que utilizan computadoras por más de tres horas al día. Durante la pandemia se reportaron valores de promedio de 74% de trabajadores. Para Argentina, nuestro grupo de investigación realizó un sondeo nacional a 151 voluntarios, entre abril y mayo de 2020 que indicó una ocurrencia de 87,1% en personas adultas durante el aislamiento social preventivo y obligatorio.
La regla 20-20-20 es fundamental para evitar efectos nocivos en el sistema visual: cada 20 minutos, levantar la mirada de la pantalla durante 20 segundos y observar un objeto a 20 pies de distancia (seis metros).
Es en este marco de uso ubicuo e intensivo de DP, que invitamos al lector a que revisemos nuestros hábitos de uso de estos dispositivos dentro y fuera de la jornada laboral para hacer un uso responsable y consciente de la tecnología. Este es el primer paso para cimentar una higiene visual basada en evidencia.
El impacto del uso de celulares sobre la salud visual
Horas de uso de DP por contexto. En días laborales, el uso de DP es más intensivo, con 82,2% de los participantes utilizando algún dispositivo por más de 4 horas. En días no laborales predomina una exposición de entre 2 y cuatro horas (40,1% de los participantes).
Gentileza Roberto Rodríguez
Desde el sector salud tanto académicos como profesionales debemos concientizar a la población sobre buenas prácticas en el uso de las pantallas, del mismo modo que lo hacemos en relación a la salud postural, bucal, o cardiovascular, por citar ejemplos. Algunas recomendaciones para un uso saludable de dispositivos con pantalla son:
El diseño de la iluminación es fundamental para proporcionar comodidad visual durante el uso de pantallas. Evitar la luz directa en los ojos o la luz concentrada en las pantallas, preferiblemente utilizando luz natural y evitando reflejos, son factores importantes para una buena salud visual.
Para evitar la sequedad ocular causada por el uso de sistemas de aire acondicionado o calefacción, la temperatura ambiente debe estar entre 18 °C y 23 °C, con una humedad relativa del 55% al 65%.
Las pausas visuales regulares, tomando aire fresco cada dos o tres horas, son esenciales para relajar el sistema de acomodación y prevenir la fatiga visual. En particular, la regla 20-20-20 es fundamental para evitar efectos nocivos en el sistema visual: cada 20 minutos, levantar la mirada de la pantalla durante 20 segundos y observar un objeto a 20 pies de distancia (seis metros).
Otra técnica de relajación visual es el palmeo (del inglés palming). Con los codos apoyados bajo la mesa, frotar las manos limpias y colocarlas suavemente sobre los ojos cerrados durante dos minutos, sin presionar.
Parpadear de forma regular y constante durante dos minutos también relaja los músculos involucrados en los mecanismos de visión cercana.
En cuanto a la iluminación artificial, para ambientes generales y exteriores, se recomiendan luces frías (blanco 4200K), mientras en salas de estar, dormitorios o incluso espacios donde se busque una relajación total, se prefieren temperaturas de color cálidas (2700K).
Es fundamental saber que la tecnología LED tiene picos en su componente azul, por lo que se recomienda evitar su exposición a partir del atardecer, complementando con el modo nocturno de los dispositivos. De esa manera se evita la supresión de la hormona del sueño, la melatonina.
La postura frente a las pantallas contribuye decisivamente a la reducción de los excesos acomodativos y los trastornos de los músculos oculares. Leer o estudiar recostado o con una postura incorrecta dificulta la comprensión.
Una corrección óptica adecuada, siempre actualizada, es esencial para evitar malas posturas oculares y corporales, así como efectos secundarios como frotarse los ojos, falta de parpadeo y dolor de espalda debido a una postura incorrecta.
Los dispositivos con pantalla llegaron para quedarse y no debemos caer en el simplismo de su demonización. Adquirir y aplicar hábitos de higiene visual permite hacer un uso adecuado de estas herramientas, acorde a las capacidades y limitaciones del sistema visual humano. Porque prevenir siempre es mejor que curar.
*El autor es doctor en Medio Ambiente Visual e Iluminación Eficiente. Además es investigador adjunto en Conicet, en la especialidad Ergonomía ambiental.