La semana pasada, la muerte de un adolescente en una clase de Educación Física conmocionó a Mendoza. El chico de 15 años se descompensó el jueves al mediodía durante la clase en la escuela Valentín Bonetti. Si bien contaba con apto médico, la situación llevó a poner la mira sobre la importancia del chequeo médico por parte de las familias, sobre todo en un contexto en el que dejó de ser una obligación en las escuelas (salvo para estudiantes con algún antecedente médico)
“Las evaluaciones pediátricas y cardiológicas anuales representan la oportunidad clave para detectar patologías silenciosas y promover hábitos de vida saludables desde la infancia. El control médico para actividades físicas no debe ser visto meramente como un trámite administrativo para llenar un formulario”, alertaron desde el hospital Español de Mendoza. Y subrayan: “Es más que un trámite escolar”.
La importancia del control médico
Según explicaron la pediatra Paula Cialone y la cardióloga infantil Bárbara Molina, del plantel de profesionales del Hospital Español, este examen es fundamental para pesquisar enfermedades que podrían manifestarse de forma compleja en el futuro. Al respecto, la doctora Cialone destacó: "Muchos padres asumen que sus hijos están sanos por el simple hecho de ser jóvenes, pero estos controles son la oportunidad ideal para realizar una evaluación integral y detectar patologías que no presentan síntomas evidentes en la vida cotidiana".
En julio de 2024, la Legislatura de Mendoza aprobó una ley por la cual se dispuso que en las escuelas de la provincia dejara de exigirse un certificado médico para la práctica de Educación Física.
En ese marco, se estableció que sería suficiente la certificación por parte de los padres o tutores de la condición de salud de sus hijos para poder realizarla. Pero aclara que esto en el caso de chicos que no presenten antecedentes patológicos y mantengan un control de salud integral. Tal cual determina la norma, la certificación por parte de los responsables del alumno tendrá valor de declaración jurada. La idea es que la ausencia de ese certificado médico no condicione la práctica deportiva.
Patologías silenciosas y señales de alerta
Existen anomalías eléctricas, como el síndrome de QT prolongado, o miocardiopatías que suelen ser hereditarias y asintomáticas, cuyo primer síntoma puede ser un evento trágico durante la actividad física. Por ello, es vital prestar atención a las "banderas rojas" que pueden aparecer durante el ejercicio, tales como mareos, desmayos, dolor de pecho intenso o una falta de aire desproporcionada.
Sólo 1 de cada 5 niños y adolescentes cubren la recomendación de actividad física diaria
Apto médico en las escuelas: el caso del adolescente que falleció en una clase de Educación Física volvió a poner en agenda la importancia de los controles médicos en los chicos antes de la actividad.
La cardióloga Bárbara Molina recalcó que "un desmayo durante el deporte nunca debe considerarse normal y requiere una evaluación inmediata por parte de un profesional". Según advirtió la especialista, las causas más frecuentes pueden no ser cardiológicas, pero cuando lo son, el debut suele ser drástico.
El desafío del sedentarismo en los chicos y la adolescencia
La postpandemia ha dejado un incremento notable en los niveles de sedentarismo y obesidad infantil debido al uso excesivo de pantallas y la falta de actividad física recreativa. Se están observando casos de hipertensión y sobrepeso en edades cada vez más tempranas, lo que refuerza la necesidad de fomentar el deporte y una alimentación saludable como pilares preventivos.
La etapa más crítica en cuanto al seguimiento médico es la adolescencia, ya que es el grupo con menor adherencia a los controles anuales. La doctora Cialone remarcó que es vital no descuidar esta etapa, "a pesar de ser un período de grandes cambios donde estas patologías pueden manifestarse con mayor claridad".
Recomendaciones para el cuidado de la salud
Es fundamental que el apto médico sea realizado por el médico de cabecera, quien conoce el historial clínico y los antecedentes familiares del paciente. Sobre este punto, la doctora Molina subrayó que "esto evita las evaluaciones rápidas en las que se pueden pasar por alto detalles importantes del desarrollo del niño".
Finalmente, las profesionales sugieren no esperar al inicio del ciclo lectivo para solicitar los turnos, sino planificarlos con antelación durante los meses de vacaciones. En última instancia, la medicina preventiva no busca limitar la actividad física, sino garantizar que los niños y jóvenes puedan jugar y crecer de manera segura.