9 de abril de 2026 - 16:01

La sífilis en embarazadas aumentó 58%: los riesgos para el bebé de una enfermedad que regresa

Los sistemas de salud están alertas ante un incremento que se expresa también en la población general. Las causas y los cambios de conductas sexuales.

El dato parece frío en una lectura, pero inquieta cuando se lo traduce a vidas concretas: la sífilis volvió a crecer y lo hace con fuerza en uno de los grupos más sensibles, las embarazadas. En las primeras 11 semanas de 2026 se confirmaron 2.981 casos en personas gestantes en Argentina, frente a una media de 1.887 para el mismo período entre 2021 y 2025. El salto es del 58%.

No es un fenómeno aislado. La sífilis congénita -la que se transmite de madre a hijo- también aumentó 51% en las notificaciones. Y en la población general el incremento es aún más marcado: los casos se duplicaron, con una suba del 101%, al pasar de una mediana de 5.789 a 11.653 diagnósticos en el mismo recorte temporal. Así lo puso en evidencia el último Boletín Epidemiológico, aunque es algo que ya venían expresando los datos y los médicos.

Riesgos para el bebé

La escena, coinciden especialistas, es la de una enfermedad antigua que nunca se fue, pero que ahora vuelve a encender alarmas. Es una patología verdaderamente histórica, prevenible, de fácil diagnóstico -requiere solo media hora- y con un tratamiento accesible y sencillo como la penicilina. Sin embargo, hace años que es motivo de alerta y ahora, con los números en la mano, alarma, resumen desde el ámbito sanitario.

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Aumentó la sífilis en personas embarazadas: los riesgos para el bebé

Aumentó la sífilis en personas embarazadas: los riesgos para el bebé

La sífilis es una infección de transmisión sexual causada por la bacteria Treponema pallidum. Se contagia principalmente por relaciones sexuales sin protección, vaginales, anales u orales, y también puede transmitirse durante el embarazo. Su rasgo más problemático es, justamente, ser silente: muchas personas no presentan síntomas o no los reconocen.

El riesgo, en el embarazo, escala. “La sífilis congénita es un problema grave. Puede transmitirse durante el embarazo y provocar abortos, muerte fetal o secuelas importantes”, subraya la Orgnaizcion Mundial de la Salud (OMS). Si no se trata, la infección puede derivar además en partos prematuros, bajo peso al nacer y problemas de salud de por vida. La entidad refiere que en los bebés, las consecuencias pueden incluir sarpullidos, anemia, inflamación de órganos, alteraciones óseas, y afecciones neurológicas como ceguera, sordera o meningitis. También puede provocar retrasos del desarrollo y convulsiones.

En algunos casos, los síntomas aparecen más adelante.

El dato más inquietante es que se trata de un cuadro evitable. La penicilina -un antibiótico disponible desde hace décadas- sigue siendo efectiva. “La sífilis se cura”, remarcan los especialistas. Pero ese tratamiento no deja inmunidad: la persona puede volver a infectarse.

La sífilis en Mendoza

“Mendoza no escapa a la situación”, reconoce la directora de Epidemiología de Mendoza, Andrea Falaschi. Y aunque el sistema sanitario refuerza estrategias para detectar y tratar a tiempo, el desafío excede al consultorio. “Hay que hacer mucho hincapié en el uso del preservativo”, insiste.

Y pone el foco en ese punto: “El problema está relacionado con el tipo de cuidados sexuales que tiene la población, que una vez que el VIH deja de ser una enfermedad mortal y pasa a ser una enfermedad crónica, es como que pierde el miedo, y en sus prácticas sexuales no usa el preservativo en forma rutinaria”.

El dato no es menor: los métodos anticonceptivos de larga duración -como el DIU, el implante o las pastillas- redujeron embarazos no intencionales, pero no previenen infecciones. “Es como que se relaja y no se usa el preservativo, que es la barrera para todas las infecciones de transmisión sexual”, señala Falaschi.

Embarazadas: las más testeadas

En ese contexto, las embarazadas aparecen como el grupo más testeado y, por eso, también más visible en las estadísticas. “Son la población que más se testea, porque es población vulnerable y porque nosotros hemos encarado una estrategia que se llama ETMI Plus, que intenta eliminar la sífilis congénita, la hepatitis B y el VIH”, explica la funcionaria. Es coordinada por la Organización Panamericana de la Salud.

Los incrementos constantes y tan apresurados de sífilis pueden convertirse en un grave problema nacional en el mediano plazo. Foto archivo: web
El aumento exponencial de las infecciones por sífilis llevó al Ministerio de Salud de Mendoza a implementar un curso de aprendizaje obligatorio para los trabajadores de la salud. . Foto archivo: web

El aumento exponencial de las infecciones por sífilis llevó al Ministerio de Salud de Mendoza a implementar un curso de aprendizaje obligatorio para los trabajadores de la salud. . Foto archivo: web

El seguimiento es intensivo: controles en cada trimestre y antes del parto. Incluso se avanzó en estrategias de diagnóstico rápido. “Hemos encarado una estrategia que se llama ‘testear y tratar’: se disponibilizan test rápidos en el primer nivel de atención y no hace falta ir al laboratorio. Ante un test positivo, la mujer sale con la penicilina colocada”, detalla.

Sin embargo, el sistema choca con una dificultad persistente: la reinfección. “Hay un 28% de las personas que testeamos que se reinfectan, porque siguen teniendo relaciones sexuales no protegidas”, advierte Falaschi. Y completa: “Muchas veces las parejas no van al testeo y no se tratan, entonces tratás a la mujer y después se reinfecta”.

Por qué muchos no saben que tienen sífilis

“El gran problema es que la mayoría de las veces no se manifiesta”, advierte el infectólogo Ignacio Bittar. Cuando aparecen signos, suelen hacerlo en etapas iniciales: “Vemos pacientes con sífilis primaria o secundaria, cuando aparece la lesión inicial, que se llama chancro: es como una llaga, una ulcerita, que puede estar en los genitales, pero también en la zona perianal, en la boca, la lengua o los labios”.

Pero esa señal no siempre se ve, ni duele. “Es una lesión que lo más habitual es que sea asintomática. En personas con genitales internos puede estar y no enterarse. Y si está en el ano o en la boca, tampoco es fácil de notar”, agrega.

Ahí radica parte de la explicación del aumento: una infección que circula sin ser detectada, en un contexto de menor percepción de riesgo.

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