Luego del aumento, la tasa de mortalidad infantil tuvo un notorio descenso durante 2025 en Mendoza. La que sin duda es una gran noticia no está ajena a una tendencia que se venía sosteniendo, aunque con vaivenes, desde la década del 90.
La tasa venía a la baja desde los 90 y en 2024 aumentó. Del total de bebés nacidos el año pasado, 71 fallecieron antes de los 6 días. La prematurez, uno de los principales factores.
Luego del aumento, la tasa de mortalidad infantil tuvo un notorio descenso durante 2025 en Mendoza. La que sin duda es una gran noticia no está ajena a una tendencia que se venía sosteniendo, aunque con vaivenes, desde la década del 90.
Pero adquiere otro cariz si se tiene en cuenta que en 2024, y luego de un descenso sostenido desde 2020, había repuntado, lo que fue un incómodo resultado para la gestión local, aunque también sucedió en el país.
Ahora, el Gobierno de Mendoza puso en valor la magnitud de la baja y cómo queda posicionada la provincia en relación al resto del país con este indicador.
Según datos provisorios, en 2025 la tasa de mortalidad infantil en la provincia fue del 6,3 cada 1000 nacidos vivos. Esto implica una disminución del 19% respecto del año anterior, cuando el indicador había sido de 7,5 cada 1.000 nacidos vivos. Esto implica que durante el año pasado perdieron la vida un promedio de 6 bebés de cada 1.000 nacidos en Mendoza antes de cumplir el año y fueron en total 110.
Desde el Ministerio de Salud se destacó que ubica a la provincia entre las cinco con el registro más bajo del país.
También hay que decir que Mendoza se mantiene desde hace años por debajo del promedio nacional en este indicador, algo que se han encargado de destacar siempre las autoridades locales.
El asunto es que hablar de mortalidad infantil, sea cual sea la tasa, no es una buena noticia; son vidas que se pierden y, en gran medida, una gran proporción son evitables.
Pese a la baja, aún no se mejora el indicador de 2023, cuando había sido de 5,5 defunciones, lo que en 2024 implicó un aumento de dos puntos en un año. En 2023 habían fallecido 111 bebés antes del primer año de vida, aunque la mayoría ocurre en el periodo posterior a los 28 días luego del parto. En 2024 habían sido 139 bebés, aunque en estos números hay que tener en cuenta el descenso sostenido de la natalidad.
“Es un avance importante y muestra que vamos en el camino correcto. Pero no estamos conformes”, apuntó el Ministro de Salud de Mendoza, Rodolfo Montero. “Nos interpela cada muerte evitable, cada mamá que no llega a todos sus controles, cada accidente de tránsito con niños involucrados, cada bebé con tóxicos positivos, y cada prematuro”, agregó.
El funcionario además aseguró: “Nos duele como personas, como sistema de salud y como sociedad”. El plan del Ministerio de Salud y Deportes apunta a reducir la mortalidad infantil a 5 por cada 1.000 nacidos vivos hacia 2027, con políticas integradas y acceso equitativo a la salud materno-infantil.
En cuanto a las causas, Natalia Courtis, directora de Maternidad e Infancia de Mendoza, dijo que siguen siendo las mismas que a nivel internacional y nacional.
Un factor de gran impacto es la prematurez. En general, la mayoría se ha producido dentro de lo que se considera mortalidad neonatal precoz, que ocurre entre los 0 y los 6 días posteriores al nacimiento. “De los 110 tuvimos 71 casos”, detalló.
Otra problemática importante, aunque no es la de mayor incidencia, son los bebés que nacen con malformaciones, ya que muchos son incompatibles con la vida. Este grupo ronda el 30%.
“Dentro de las neonatales precoces vos tenés todas las otras causas clínicas,y dentro de ellas, sí, te puedo decir que la mayoría son las causas perinatales. Dentro de las causas perinatales, podríamos decir que la prematurez sigue siendo la principal causa”, expresó. Y por eso menciónó: “Por eso es tan importante el control prenatal en el mismo momento que sepa la paciente que está embarazada, para tener los controles adecuados y poder anticiparse a la aparición de posibles complicaciones o la detección de embarazos de alto riesgo”.
El año pasado, el Gobierno de Mendoza tuvo que salir a dar explicaciones tras el revés. En ese momento, lo atribuyeron al impacto de las condiciones socioeconómicas de la población y en particular a la pobreza.
Es que el golpe fue fuerte, el descenso era sostenido desde la década del 90 aunque se había ralentizado los últimos años; sin embargo, cada vez que se anunciaba la tasa se hablaba de un “dato histórico”.
“Durante 2023 y el primer semestre de 2024, Argentina incrementó 15 puntos porcentuales la pobreza, llegando a niveles del 50%. La mayor parte de sus indicadores sociales mostraron marcados deterioros. Estas crisis incrementan la angustia, la ansiedad, el estrés y las tasas de consumos problemáticos, factores de riesgo para las condiciones de salud”, analizó Salud por aquel entonces.
Cabe preguntarse cuánto de esto se ha modificado si se tiene en cuenta que persisten las dificultades y el endeudamiento de las familias para cubrir cuestiones básicas.
Se mencionaba que parte de la problemática estaba vinculada a la falta de controles preventivos adecuados durante la gestación, un descenso en la cobertura de las obras sociales y la necesidad del pago de coseguros que no todos pueden afrontar.
Para el gobierno local, “la reducción de la tasa se vincula con la mejora en los indicadores sociales y económicos del país y con el avance de la implementación del Plan Integral para la Reducción de la Mortalidad Materno-Infantil”.
Al respecto, detalló que dicho plan apunta a la implementación de políticas públicas integradas que garanticen el acceso equitativo, oportuno y de calidad a la salud materno-infantil.
“Estamos trabajando en este plan integral que son políticas fuertes, principalmente el seguimiento prácticamente personalizado de las pacientes embarazadas, en donde nos ha dado resultado la implementación absolutamente de cada uno de los ejes”, dijo Courtis.
“Yo no soy una analista, mi postura como directora de Maternidad e Infancia es que no sé si ha cambiado o no ese escenario -manifestó Courtis- yo creo que nosotros, a partir de todo eso, hemos reforzado la captación de la paciente embarazada y la hemos sostenido para mitigar el mayor daño posible. Una de las cosas, por ejemplo, que nosotros implementamos en ese seguimiento es el botón de alerta en la historia clínica, que eso impacta, por ejemplo, en un grupo de Telegram que está conformado por los coordinadores de las áreas sanitarias y por el área social de Maternidad e Infancia. Entonces, ante determinados requisitos que están establecidos cuando se aprieta este botón de alerta, nosotros salimos a la búsqueda de esa paciente”.