14 de junio de 2026 - 08:00

Envejece la población de Mendoza: nacen menos niños y hay más adultos mayores

En los últimos siete años los nacimientos cayeron a la mitad y los mayores de 65 años ya son el 12% de la población. Especialistas apuntan a la necesidad de adaptar la salud, las escuelas, la ciudad y el sistema previsional.

Más recientemente, llegó a Argentina, mientras que los especialistas señalan que Mendoza es una de las provincias en las que todavía no impacta tan fuerte.

Un gran cambio cultural está llevando a los jóvenes a tener menos hijos e incluso no tenerlos, lo que se suma otras variables que inciden en una marcada baja de la natalidad concentrada fuertemente los últimos años.

Esto denota cambios demográficos históricos y que implican un verdadero quiebre al interior de las sociedades, planteando nuevas realidades, repercusión en diversos ámbitos y una necesidad de readaptarse ante los desafíos de esta nueva situación.

Un cambio demográfico inevitable

La disminución de la natalidad no es algo nuevo, pero se profundiza. Al país y la provincia llegó más tarde, pero llegó. “Argentina fue uno de los primeros países en América Latina, junto con Uruguay, en empezar la transición demográfica”, explicó Fernando Manzano, doctor en Demografía, licenciado en Economía y en Sociología por la UBA e investigador en el Instituto de Historia, Ciencias Sociales y Geografía de Tandil de Conicet.

Y agregó que Mendoza es una de las provincias en donde aún no impacta tan fuertemente.

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La población de Mendoza atraviesa un cambio demográfico fenomenal y envejece. Cada vez nacen menos niños, mientras que aumentan los mayores de 65 años.

La población de Mendoza atraviesa un cambio demográfico fenomenal y envejece. Cada vez nacen menos niños, mientras que aumentan los mayores de 65 años.

“Lo que se busca no es evitar el envejecimiento, eso no lo podemos hacer de ninguna manera, sino ir adaptándose a esta tendencia demográfica que es inevitable”, sostuvo.

Aunque la mayor sobrevida de adultos mayores es algo que se viene percibiendo desde hace muchos años, el descenso en la natalidad ha sido más marcado y concentrado los últimos años.

Las estadísticas le ponen números a un fenómeno visible. Entre 2001 y 2022 aumentó la proporción de población de más de 65 años y disminuyó la de menores de 14 años, tal cual muestran diversas publicaciones de la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas de Mendoza (DEIE).

En 20 años, la proporción de adultos mayores se incrementó 3 puntos y la de los menores de 14 años perdió 6 puntos porcentuales.

En el censo de 2001, la población menor de 14 años era 29% del total de la provincia, pasó a 25,6% en el censo de 2010 y a 23,1% en el de 2022. En el otro extremo, los mayores de 65 años eran 9,4% en 2001, pasaron a 10,3% en 2010 y a 12,3% en el último relevamiento.

La edad mediana de la población también da cuenta del fenómeno: era de 26 años en 2001, de 29 años en 2010 y dio un gran salto hasta los 32 años en 2022: 6 años más en dos décdas.

Menos nacimientos en Mendoza

Durante muchos años, la natalidad en Mendoza se mantuvo en torno a 33.000 niños por año. En 2014 habían sido 36.131 bebés, el último año que marcó un pico en la natalidad.

Los datos del Departamento de Bioestadísticas, muestran que después de 2014 comienza una sostenida curva descendente, ya en 2018 llegaron a 30.122 y al año siguiente el salto fue hasta un notorio 27.425, traspasando la línea de los 30.000.

Luego fueron 23.459 en 2020, 22.911 en 2021, 21.296 en 2022 y 20.051 en 2023, 17.741 en 2024 y 15.422 en 2025. En solo 8 años bajaron a la mitad.

El dato de paridez media de mujeres de 14 años o más también da cuenta del descenso. Calcula la fecundidad a partir del total de niños nacidos vivos sobre el total de mujeres. En 2016 era de 2 y bajó a 1.8 en 2022.

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La población de Mendoza atraviesa un cambio demográfico fenomenal y envejece. Cada vez nacen menos niños, mientras que aumentan los mayores de 65 años.

La población de Mendoza atraviesa un cambio demográfico fenomenal y envejece. Cada vez nacen menos niños, mientras que aumentan los mayores de 65 años.

El reemplazo generacional hace referencia justamente al cálculo posible de reemplazo de la población mayor por la más joven, un balance entre nacimientos y fallecimientos. Implica, según los cálculos de los expertos, que cada mujer en edad fértil tenga 2,1 hijos.

En Mendoza, según datos de la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas, la tasa general de fecundidad (la cantidad de hijos que una mujer tuvo al finalizar su edad fértil) fue de 1,34 hijos en 2023 en Mendoza. Muestra también un descenso los últimos años. Por tomar de ejemplo el último quinquenio con datos, en 2019 había sido de 1,86; en 2020, de 1,58; en 2021, de 1,54 y en 2022 de 1,43.

Las causas de los cambios en la población

María Marta Bernabeu, profesora de Geografía de la Universidad Nacional de Cuyo y titular de la materia Geografía Social y de la Población, aporta una mirada que desmitifica la alarma global: "El envejecimiento de la población no tiene que ver con el envejecimiento humano, sino con la proporción de adultos mayores, en general de 65 años o más, sobre el total de la población".

A nivel histórico, el indicador se movió: antes se consideraba una población envejecida a partir del 7%, pero hoy "algunos dicen que más de un 12,5% se considera una población envejecida". Para ella, lejos de ser una crisis biológica, responde a factores favorables. “A veces se habla del envejecimiento de la población como un problema. Pero en realidad es algo bueno. Porque las dos razones que lo explican son consecuencia de algo positivo", señala Bernabeu.

Por un lado, existe un “envejecimiento de la cúspide de la pirámide” donde las personas viven más y bajo el concepto de "envejecimiento sin discapacidad". Por el otro, el factor determinante actual en Argentina es la caída de la fecundidad, traccionada en un 50% por la baja del embarazo adolescente. "Si disminuye la fecundidad, es principalmente porque las mujeres y las familias están decidiendo cuántos hijos tener", detalla.

Efecto “ola: cambios en el consumo y en las escuelas

En ese marco, desde el área de su competencia, Manzano planteó cambios en el mercado de consumo, con segmentos que crecen y decrecen. “Se va a consumir completamente distinto”, remarcó.

En este sentido, mucho se refiere que los jubilados hoy impulsan fuertemente el consumo de productos para su segmento. Los más activos y saludables, incluso con viajes y salidas, si el bolsillo lo permite. Pero también se suma la franja que, con más expectativa de vida, incrementa los consumos de productos y servicios de salud, cuidado y bienestar,

El investigador mencionó que al disminuir bebés y niños también habrá fuertes cambios, como “un efecto ola”, describió. “Vas a empezar teniendo menos partos, menos maternidades y cerrando jardines”, planteó. Y sumó que esto luego avanzará en los otros niveles educativos. De hecho, ya sucede en Mendoza: el gobierno ha reorganizado salas del Nivel Inicial por vacantes que han ido quedando libres y con ello impulsa la creación de más salas de 3 años para universalizarla el año próximo.

“Va a disminuir todo lo que tenga que ver con los consumos para esas distintas edades, compra de pañales, entrada de cine para películas para pibes, por dar un ejemplo.

“La clave ahí pasa por reorganizar el mercado, sobre todo apuntando a qué cosas se pueden vender o comprar con este nuevo tipo de demanda y también en el mercado laboral, cómo aprovechar, digamos, la experiencia de los adultos mayores”, señaló.

Incluso buscando readaptar el mercado actual con inteligencia artificial y aprovechando para aumentar la productividad y, al mismo tiempo, incluir gente en el mercado formal.

Consecuencias y el desafío de adaptar las políticas públicas

El verdadero reto no es demográfico, sino de adaptación estructural, ya que “la razón de dependencia potencial” (la relación entre la población menor de 15 años y mayor de 65 frente a la población económicamente activa) viene en aumento. “Hay que repensar las políticas públicas, para ver cómo pasar de políticas públicas pensadas para países jóvenes a pensar políticas públicas para países envejecidos", advierte la especialista.

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La población de Mendoza atraviesa un cambio demográfico fenomenal y envejece. Cada vez nacen menos niños, mientras que aumentan los mayores de 65 años.

La población de Mendoza atraviesa un cambio demográfico fenomenal y envejece. Cada vez nacen menos niños, mientras que aumentan los mayores de 65 años.

Las consecuencias directas de este nuevo escenario demandan atención a aspectos que deberán ir adaptándose.

Quizás el más presente es el tema previsional y su relación con el mercado laboral: una población activa que con los años irá disminuyendo versus una que ya salió del mercado laboral y debe recibir su jubilación.

Muchos, como el gobierno nacional, ya piensan en una reforma para aumentar la edad jubilatoria. Sin embargo, para Bernabeu el foco está desviado. “Lo que más aumenta la presión sobre las jubilaciones tiene que ver, no con la cantidad de personas que trabajan, sino con la cantidad de personas que aportan", sentenciando que el problema central es el incremento del trabajo sin aportes y la pérdida del poder de compra salarial.

Por su parte, Manzano también puso el foco en el impacto de la informalidad, que en los últimos años ha ido en aumento, y dijo que por eso, en algunos países de Europa, se incentiva la inmigración, para dar más volumen a la masa de trabajadores.

El impacto en el sector de la salud y las familias

Un sector que sin dudas recibe el impacto del cambio es el ámbito de la salud, con mayor demanda de atención para adultos mayores que debería ser especializada, aunque desde adentro se advierte que esa especialización es muy pobre aún y faltan profesionales con esa preparación.

Además, llegan más pacientes dependientes de Pami, con los desafíos para afrontar una atención adecuada que tiene la obra social y pérdida de prestadores.

Para Bernabeu es imperioso transicionar hacia las necesidades de la vejez, caracterizada por enfermedades crónicas. “Es necesario pensar en un estado que produzca esos medicamentos que sean accesibles, que nadie tenga que elegir entre comer o comprarse un remedio”.

Bernabeu también se refirió a la necesidad de reformular políticas y estrategias sociales vinculadas al cuidado familiar y social. Las familias tienen menos hijos y las mujeres se integran más al mercado laboral. “Eso que antes se resolvía intrafamiliarmente, hay que pensar cómo resolverlo como sociedad de manera colectiva", plantea, sugiriendo la necesidad de geriátricos públicos, geriátricos en buenas condiciones y accesibles.

Finalmente, refirió que, desde la perspectiva geográfica, el cambio demográfico obligará a reconfigurar la infraestructura urbana de Mendoza. Para contener a una sociedad que muta sus demandas, el nuevo diseño de comunidad exigirá, de forma ineludible, “pensar en ciudades más accesibles, en espacios públicos con el transporte más accesible, en la cercanía de los servicios de salud para adultos mayores”.

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