Los cotizados votos de la multitud movilizada

Ahora la desinteligencia fue por la marcha universitaria, pero no es la primera vez que Cornejo y su vice chocan con respecto a la mirada de un tema específico de interés público. Mejor dicho, choca Hebe Casado, que tiene derecho a expresarse, sin ninguna duda, pero debiendo aceptar que la voz cantante de un gobierno la tiene siempre quien ejerce la titularidad del Poder Ejecutivo.

Los cotizados votos de la multitud movilizada
Hebe Casado y Alfredo Cornejo. - Foto: Fernando Grosso / Los Andes

La marcha por la universidad pública copó la escena política semanal en todo el país. Fue el sacudón más fuerte para el gobierno libertario en sus cortos cuatro meses de gestión. Mucho más que no haber conseguido que el Congreso apruebe hasta ahora ningún proyecto de ley firmado por Javier Milei.

El Gobierno parece haber acusado recibo. ¡Cómo no hacerlo! Una encuesta de una prestigiosa consultora nacional reveló que el 71% de los encuestados dijeron tener mucha confianza en las universidades públicas. Muchísima más confianza que con los que siguen en la consulta, como las Fuerzas Armadas o la Iglesia Católica. Y ni qué hablar en los sindicatos (7%) y los partidos políticos (6%).

En Casa Rosada deben haber advertido que en tal respaldo popular a la universidad pública hubo un claro porcentaje de votos libertarios, o de los que no siéndolo votaron a Milei en la segunda vuelta de noviembre y le dieron la contundente victoria que obtuvo. Una sana lección democrática para La Libertad Avanza. Un doloroso tropezón a tiempo.

Obviamente, el gobernador Cornejo se mostró del lado universitario. Con prudencia con respecto al gobierno nacional, pero dando respaldo al reclamo. Su formación académica y su pensamiento político así lo marcan.

Fue cauteloso antes de la movilización, pero la magnitud de la misma en Buenos Aires seguramente lo impactó, como a tantos otros en la política. Por ello no pasó inadvertido que un par de días después se reuniera con la rectora de la UNCuyo, Esther Sánchez, y otras autoridades universitarias para expresar el interés de su gestión en la creación de un espacio de coworking y servicios tecnológicos en el ámbito universitario local. Además, seguramente el gobierno reconoce que la rectora Sánchez es una voz calificada en el elenco de autoridades de las universidades nacionales del país. Esos rectores, con mucho mérito, quedaron a salvo de la politización de la marcha que tanto criticó el Ejecutivo nacional, que ahora los llamó a conversar.

Hubo, sí, una desinteligencia que seguramente generó algún dolor de cabeza en el ámbito del Ejecutivo. Una vez más, la vicegobernadora, Hebe Casado, emitió conceptos críticos que esta vez coincidieron con el conflicto universitario. Horas antes de la jornada de protesta sostuvo que es “una estafa al contribuyente” la formación de estudiantes en carreras sin salida laboral asegurada. Las calificó de “hobbies”. Y tuvo más apreciaciones del mismo tenor.

No es la primera vez que Cornejo y su vice chocan con respecto a la mirada de un tema específico de interés público. Mejor dicho, choca Hebe Casado, que tiene derecho a expresarse, sin ninguna duda, pero debiendo aceptar que la voz cantante de un gobierno la tiene siempre quien ejerce la titularidad del Poder Ejecutivo. Este es un tema que trasciende lo provincial en cuanto a la decisión política presupuestaria, pero que resulta de interés general por la gravitación desde hace décadas de la Universidad Nacional de Cuyo. Y porque la problemática presupuestaria es extensiva a todo el país.

Diferentes miradas entre quienes, en el marco de una coalición de gobierno, tienen distintas procedencias partidarias, pero la necesidad de mantener una unidad que sustente un armado político que ha sufrido muchas deserciones desde su ya bastante lejana creación.

Justamente Hebe Casado pilotea un sector de Pro dispuesto a librar una interna que consolide alineamientos y neutralice liderazgos importantes. Del otro lado está el sector de De Marchi, de función nacional trascendente en el ámbito de la Jefatura de Gabinete, pero con indudable nostalgia macrista y el desafío de decidir cómo reencaminar a su creación, La Unión Mendocina.

Y ya que nos hemos internado en lo electoral, por qué no detenernos con unas líneas en el golpeado peronismo mendocino, algo inquieto por definir candidaturas de cara a las elecciones de mitad de mandato de 2025.

En cuanto a la elección nacional lo que más preocupa en el PJ es el primer nombre en la lista para diputados nacionales. Hasta el momento es el lugar más factible para poder entrar al Congreso. Todo dependerá del rendimiento de Milei y su gestión económica. Si se repite lo visto en las elecciones de 2023, las posibilidades son escasas.

Los problemas de liderazgo en el justicialismo local son grandes. Ni qué hablar de seducción o encanto con la ciudadanía mendocina. Pero ese problema de conducción no sólo lo tiene el peronismo en ésta y otras provincias; en el plano nacional no está todo resuelto. Tal vez por ello la decisión de Cristina de Kirchner de volver a escena ayer, en Quilmes. Probablemente un poco de oxígeno para Axel Kicillof, el apuntado para pensar en una candidatura presidencial. Si con el Gobernador y la enorme estructura del gobierno bonaerense no alcanza, el diagnóstico comenzaría a complicarse para el PJ.

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