26 de enero de 2026 - 00:15

Desafíos que pondrán a prueba la alianza Cornejo-Milei camino a 2027

En 2026 habrá un largo test que definirá si la coalición puede subsistir hasta las cruciales elecciones del año que viene.

El gobernador Alfredo Cornejo aseguró en una entrevista realizada por Los Andes antes de que terminara 2025 que quiere extender la alianza con La Libertad Avanza hasta 2027, año de cruciales elecciones nacionales y provinciales. Pero lo cierto es que en 2026 habrá un largo test para convalidar o no esta intención.

La comunión en materia de política económica entre Cornejo y Javier Milei es una evidencia, tanto como la necesidad de que esa receta (afincada más que nada en las reformas que impulsa en el Congreso el presidente) derive en una mejoría concreta de la situación económica en la provincia. La premisa es tan sencilla como la frase que el gobernador siempre repite: "Cuando al país le va bien, a Mendoza le va mejor". Entonces es obvio que, si pasara lo contrario, habrá en el futuro presión política para que el radicalismo mendocino se desenganche de su socio nacional.

No tendremos pistas de esta definición ni hoy ni mañana. El fenómeno Milei se mantiene fuerte en Mendoza y a Cornejo no se le han ido las ganas de explotar los beneficios de este vínculo político.

De hecho, se aproxima el primer desafío electoral en Mendoza y la alianza con Milei es la mejor arma para el gobernador. El mes que viene se votarán concejales en seis departamentos y en algunas encuestas empiezan a aparecer ciertos ecos del 53% que ambos obtuvieron en los comicios de octubre.

La memoria fresca de la victoria en los comicios nacionales y provinciales del frente de La Libertad Avanza y Cambia Mendoza mejora el ánimo y las expectativas del oficialismo mendocino ante un turno electoral que en la mayoría de los departamentos será una prueba difícil.

Cornejo va "de punto" en cinco de los seis distritos, por lo cual, cualquier resultado que mejore esa predecible derrota cinco a uno (Luján es el único departamento que tiene asegurado) se festejaría con champán en la Casa de Gobierno y le metería las primeras fichas al futuro de la alianza con el partido de Milei.

Ganar para el cornejismo sería en esta oportunidad imponerse en alguno de los cuatro departamentos peronistas que eligen ediles, como ocurrió en 2019, cuando de las cuatro comunas peronistas que definían intendente en elecciones desdobladas, los radicales consiguieron arrebatarle al PJ el control de San Martín.

Pero hay otros tests importantes en 2026 para el vínculo Milei/Cornejo y en este sentido no se puede dejar de incluir en ese listado a las elecciones de nuevo rector para la UNCuyo, un ámbito que controla el cornejismo y que puede resultar otra prueba importante, dadas las tensiones de Milei con la población de las universidades públicas por su financiamiento.

Estos hitos irán midiendo el estado de salud de la alianza, camino a la decisión final. Todos los radicales que rodean a Cornejo y que tienen aspiraciones personales reconocen que la decisión final tendrá, en mayor o menor medida, una dosis de pragmatismo.

Probablemente quien más apueste al pragmatismo de Cornejo sea el intendente de la Capital, Ulpiano Suárez, el radical que quiere ser gobernador y que nunca quiso "pintarse de violeta", pero quien también está obligado a ser un poco flexible en materia de convicciones para llegar con chances a 2027.

Es que finalmente será Cornejo quién bendiga al candidato para la sucesión y es muy poco probable que entre en disputa más de un radical, sobre todo si la alianza con LLA sobrevive y el partido debe enfrentar una PASO con algún candidato de La Libertad Avanza.

También será Cornejo quien definirá, muy cerca de las fechas límite, si el próximo gobernador de Mendoza se elegirá en forma conjunta con el próximo presidente, o en fechas diferentes. Se tiende a pensar que ocurrirá lo segundo, pero está por verse.

Con todos los "fierros" en la mano, Cornejo también deberá medir de aquí a 2027 a las figuras que empiezan a acomodarse en la misma vidriera junto a Ulpiano Suárez.

Los que comienzan a parecer allí lo hacen con cierto guiño de Cornejo, quien está abriendo el juego de la sucesión con una condición: les ha pedido a sus ministros "reforzar la gestión".

Ese impulso ha reactivado, por ejemplo, al ministro de Educación Tadeo García Zalazar, un cornejista de la primera hora que parecía perder terreno frente a otros funcionarios más jóvenes, pero que acaba de confirmar que está en carrera.

García Zalazar defiende como nadie la necesidad de fundamentar sus aspiraciones con logros concretos en el gobierno. Ha sido el primero en empezar a armar su carpetita de aciertos. Ha anotado allí, por ejemplo, que en su gestión prácticamente desapareció el conflicto con el SUTE. Si Cornejo lo eligiera en 2027, sería la primera vez que se le daría el lugar de candidato a gobernador a un conductor de la política educativa.

Él y los ministros, además de un par de intendentes oficialistas, empiezan a transitar así un año plagado de desafíos. Con ilusión, claramente, pero sin certezas sobre su destino personal ni el de la alianza electoral que integran. Y con los límites que la era cornejista les impone: con este líder, hasta el final, su protagonismo a la hora de las decisiones será bastante acotado.

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