Cuáles son las claves para mejorar la productividad del sector ganadero

El INTA, cámaras empresarias y el gobierno plantean distintas herramientas para que la ganadería crezca. Algunas están al alcance de la mano para cualquier productor.

En el sur de Mendoza, se realizan varias investigaciones y seguimientos de producción ganadera. Imagen: gentileza INTA Rama Caída
En el sur de Mendoza, se realizan varias investigaciones y seguimientos de producción ganadera. Imagen: gentileza INTA Rama Caída

La ganadería mendocina viene pisando fuerte en la provincia y sumó 72.000 cabezas más de ganado bovino entre 2021 y 2023. Sin embargo, el sector todavía tiene margen para crecer, en especial para lograr el ciclo completo desde la cría hasta la góndola, y varios investigadores y referentes entienden que hay muchas herramientas y métodos para mejorar la productividad local.

“Nosotros seguimos trabajando con la idea de maximizar los rendimientos que podamos encontrar en el oasis, en función del agua disponible, y en esa dirección trabajamos evaluando nuevos materiales genéticos tanto en maíz como en sorgo”, comentó el ingeniero zootécnico Adrián Orozco, parte del INTA Rama Caída. Con estos análisis, el productor podría hacer un mejor manejo del riego para los forrajes, en especial maíz.

Dedicado en especial a la ganadería a corral y producción de forraje, Orozco comentó que también trabajan “intentando encontrar las curvas de respuesta a la fertilización nitrogenada”. Ahora prueban con cultivos de invierno para poder definir mejor “las cantidades que generan mayor racionalidad económica en la fertilización”. En alfalfa, trabajan en fertilización y evaluación de algunas variedades nuevas.

De manera más reciente, hace poco en producción animal el INTA Rama Caída comenzó a evaluar y medir, a nivel de corrales, el uso de algunos subproductos o coproductos que se consiguen de la industria local, incluidos en raciones de recreo y determinación.

Desde el lado empresarial, Ramiro Labay, presidente de la Cámara de Comercio de General Alvear, contó que vienen trabajando en el tema de las quemas prescriptas: “Ya hace muchos años venimos gestionando esa herramienta que ahora finalmente salió. Eso le da mayor productividad a los campos a la vez que evita la proliferación de incendios forestales y generan pastizales naturales de mejor calidad para el ganado bovino”.

Además, Labay comentó que en la cámara junto con investigadores están incentivando la multiplicación de semillas de pasto nativo de la zona de secano. “Si podemos lograr esta proliferación y multiplicación de semillas, también se podrían re implantar zonas degradadas con un pastizal natural, eso sería muy importante”, afirmó el alvearense.

41 Fiesta Nacional de la Ganadería de Zonas Aridas en General Alvear

Foto: Ignacio Blanco / Los Andes
41 Fiesta Nacional de la Ganadería de Zonas Aridas en General Alvear Foto: Ignacio Blanco / Los Andes

Tecnología en ganadería

Otro investigador del INTA Rama Caída que trabaja en ganadería, puntualmente de secano, es Sebastián Mora. En su mirada, más allá de pensar en la “tecnología de insumos” (que implica adquirir nuevas maquinarias o herramientas) es importante ver la “tecnología de procesos”: pensar y trabajar en la planificación de la producción.

“Tenemos que planificar el manejo de nuestro ambiente y adaptarlo según la condiciones de donde estemos. Cada campo es un mundo y, en ese sentido, cada manejo va a ser particular”, comentó el investigador. Esto incluye analizar el tiempo de recuperación de las pasturas, el manejo del rodeo y los momentos de parición, servicio y destete.

Así, explicó Mora, para mejorar la productividad se trabaja en dos conceptos básicos. El primero es la recuperación de la pastura, darle tiempo al forraje para que se recupere y crezca. El segundo se llama “sistemas de pastoreo rotativos diferidos”, de modo de dejar un periodo de crecimiento en el que se recupera y genera un “material diferido”.

Ese material acumulado que tenemos en esos lotes nos permite planificar al año siguiente una parición en esos lotes que tienen un buen volumen de material diferido, de manera que en el caso de una primavera seca, como la que se vienen dando en los últimos tiempos, el animal puede ir a parir a un lote que tiene volumen acumulado de forraje”, comentó Mora.

En base a esos dos pilares (el tiempo de recuperación y el volumen diferido), se puede planificar y adaptar el sistema de cada campo y los momentos críticos. Sí sería importante contar con al menos dos potreros, así en uno se hace el ciclo de parición, destete y gestación, mientras que en el otro potrero se recupera la pastura.

Sobre esa planificación, se hace un seguimiento de la condición corporal del rodeo y se analiza el nivel de gordura. “Nosotros sugerimos hacer de 3 a 4 lecturas: una en aparición, una en medio de la parición, una en inicio de servicio y otra en medio de servicio. Así podemos establecer las medias de esos estados corporales y las proporciones de los estados de esos animales para tomar decisiones”, detalló el especialista.

Aparte, Mora recordó otras herramientas, como el destete precoz para las primaveras secas con momentos críticos, y el diagnóstico de preñez (el tacto) que ayuda a identificar el tamaño de las preñeces e inferir las vacas que se preñaron primero. Además, destacó el uso del registro digital, a través de caravanas electrónicas, para conocer cada animal y ver su desempeño a lo largo del año para poder tomar mejores decisiones.

En el sur de Mendoza, se realizan varias investigaciones y seguimiento de producción ganadera. Imagen: gentileza INTA Rama Caída
En el sur de Mendoza, se realizan varias investigaciones y seguimiento de producción ganadera. Imagen: gentileza INTA Rama Caída

Mejorar el índice de preñez

Desde la Dirección de Ganadería de Mendoza apuestan por mejorar el índice de preñez. “Es una cuestión de manejo que hay que entender y difundir. Hay intervenciones mínimas que las pueden hacer todos los ganaderos de la provincia”, señaló Roberto “Panchi” Ríos, actual director del área, con historia ganadera de San Rafael.

El funcionario explicó que hay productores que un año tienen un 80 % de preñez y al otro tienen 40 %. En otras palabras, un año, de 100 terneros sacan 80, y al otro sólo 40, lo que termina siendo insostenible. Si bien muchos dejan los terneros con la madre para que gane kilos, a veces conviene sacarlos antes, aliviar a la vaca para que recupere estado corporal y así se vuelve a preñar, ganando otra cría.

Actualmente, Mendoza tiene entre un 50% o 52% de preñez, pero en ocasiones baja al 45%. Para Ríos, es necesario lograr una media de entre 70% y 75%, y en su caso personal mejoró la producción siendo parte de los grupos CREA (Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola), viendo y compartiendo experiencias con otros ganaderos.

“En principio queremos que la media aumente un 10% más, de 50 a 60%. Es difícil pero lo vamos a trabajar con veterinarios y los grupos CREA, para que muestren algunos campos con arriba del 80 u 85% de preñez y así otros puedan copiar los modelos. Hay que hacerlo, cuando de 100 terneros uno saca 50 y otro saca 80, son 30 terneros de diferencia”, remarcó el director de Ganadería.

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