De las PASO a las generales, sin agresiones

la sociedad debería recibir una oferta electoral donde se promocione más lo que se propone que el ataque feroz al adversario. Necesitamos políticos que sepan qué hacer en vez de expertos en echarle la culpa a los demás.

De las PASO a las generales, sin agresiones
Elecciones PASO 2023

El camino hacia las nuevas elecciones presidenciales en nuestro país ya está en marcha luego de las recientes Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias.

Al margen de los resultados del último domingo y de las conclusiones y especulaciones que siempre surgen con respecto al posicionamiento de los principales referentes, debe señalarse que la respuesta ciudadana no hizo repuntar considerablemente la tendencia abstencionista que caracterizó a la mayoría de las elecciones en provincias que desdoblaron sus comicios.

Como ya se ha señalado, esa falta de interés en el voto por parte de una buena parte de la población puede ser atribuido al cansancio que provoca una crisis social y económica extensa y cada vez más grave, a la que se deben sumar fuertes carencias en materia de seguridad y otras problemáticas que atañen al quehacer diario de la gente.

Por otra parte, vuelve a demostrarse que el elevado nivel de vehemencia por parte de los políticos para hacer sentir sus propuestas y diferenciarse de sus ocasionales competidores poco y nada aporta a la hora de motivar el voto de los ciudadanos, destinatarios de esa oferta electoral.

No es menor la cantidad de políticos que se encuentran inmersos en disputas internas de sus respectivos espacios, como también en el tejemaneje que surge de las especulaciones en busca de mayor rédito electoral, generalmente expresadas en el tradicional y habitual incentivo por el corte de boleta; en lugar de dejar dicha opción a la consideración del propio votante, en muchos lugares se busca aleccionar a favor de esa estrategia, incluso a cambio de algún rédito a favor del votante. Lamentable, pero tradicionalmente cierto.

El camino a recorrer hasta arribar a la fecha de las presidenciales, en octubre, se puede tornar muy dificultoso a raíz de las falencias cada vez más notables en política económica.

Sobresale una suerte de desgobierno con consecuencias inevitables en temas de sensibilidad social, como la inseguridad, la falta de servicios, y tantas otras cuestiones acuciantes.

Es por todo ello que los actores de tan especial escena electoral deben asumir con responsabilidad cada paso que den hasta llegar al día del veredicto en las urnas.

El actual cuadro de situación también incluye, a modo de confrontación, metodologías políticas que no ceden espacios y propuestas supuestamente innovadoras que pretenden barrer con lo anterior muchas veces sin medir efectos en lo institucional.

La democracia deba ser exigida para que responda a las demandas sociales legítimas, existentes, pero siempre procurando sus actores que las bases de sustentación del sistema no corran riesgos innecesarios.

El tránsito entre las PASO y las generales tiene que servir para que el votante refuerce su mirada sobre la oferta electoral y decida en consecuencia.

Por todo ello, es de esperar que a medida que se aproxime la nueva fecha de elecciones los candidatos se esmeren en el aporte de propuestas que puedan ser evaluadas y consideradas por la gente, dejando de lado chicanas y otras actitudes que sólo contribuyen al descrédito que en gran medida sufre la clase política por culpa de sus propios miembros.

En síntesis, la sociedad debería recibir una oferta electoral donde se promocione más lo que se propone que el ataque feroz al adversario. Necesitamos políticos que sepan qué hacer en vez de expertos en echarle la culpa a los demás.

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