Para los geólogos, el consultor Jeffrey Hedenquist es una referencia, ya que sus publicaciones se estudian en la universidad. Ayer, estuvo en Mendoza como uno de los relatores en Argentina Rocks y disertó sobre “Ambientes de formación múltiple de minerales arcillosos: Implicancias para la exploración”.
Luego de su charla, en la que detalló indicios en la superficie que pueden dar cuenta de la presencia de minerales en el subsuelo y en qué casos confirman que hay que seguir perforando, habló con Los Andes sobre el potencial cuprífero de la Argentina.
Franjas de Chile a Mendoza
—¿Cuáles son las probabilidades de que las franjas de cobre en Chile se extiendan hacia Mendoza y realmente conduzcan a un descubrimiento importante?
—La naturaleza, la geología, no conocen fronteras políticas. Y eso es lo primero que hay que entender. No hay nada especial de un país frente al otro si comparten un mismo terreno geológico, como los Andes o incluso la Patagonia, porque parte del Macizo del Deseado, en el sur de Argentina, se extiende hacia Chile y hay depósitos muy similares en ambos lados.
Hay una falta de exploración aquí en Argentina en comparación con Chile. Podría decirse que Argentina está en la etapa de Chile de los años ’70 u ‘80. En Chile comenzaban a volverse muy activos en esa época y eso recién está empezando ahora aquí.
Entonces, aunque es difícil de predecir, sé que habrá nuevos descubrimientos en Argentina. Simplemente lleva tiempo. La gente tiene que trabajar en la alta cordillera, que es de difícil acceso y desafiante para operar.
Cuestionar los dogmas
—Más allá de esto, hay variaciones en las concentraciones de cobre de norte a sur, ¿qué implica para Mendoza?
—Por supuesto que existen variaciones geológicas. Algunas áreas son un poco mejores que otras. Pero ayer di un curso intensivo de un día completo (como parte de las actividades de Argentina Rocks), y uno de mis principales mensajes fue: cuidado con los dogmas.
Porque la gente decía, por ejemplo, que el sur de Perú era una zona conocida por la plata. Entonces las compañías de oro decían: “¿Por qué deberíamos ir al sur de Perú? Allí sólo hay plata”.
Pero un colega peruano mío, ingeniero en minas, tenía una propiedad en el sur de Perú y simplemente preguntó: “¿Por qué no vemos depósitos de oro similares aquí en el sur?”. Fueron, exploraron y encontraron exactamente ese tipo de depósito, simplemente observando.
Y en los diez o quince años siguientes se descubrieron alrededor de 10 millones de onzas de oro en varios depósitos, porque de repente la gente despertó y se dio cuenta de que también había potencial aurífero allí.
Eso podría ser parte de lo que ocurre incluso aquí. La gente dice: “Ah, aquí el potencial es bajo”. Bueno, hasta que realmente no se recorra el terreno, se evalúe y se perfore, no se puede afirmar eso.
Quizás el norte argentino sea mejor para ciertos tipos de mineralización, pero toda esta región, el arco andino, es extremadamente rica. Es la mayor concentración de cobre del mundo. Produce alrededor del 30% del cobre mundial. Y eso va a extenderse hacia Argentina, a medida que las compañías trabajen más intensamente.
Importancia de la exploración minera
—¿Hay posibilidades de encontrar un yacimiento de clase mundial?
—Mire el caso de Filo del Sol, del que habló Pepe (José Perelló). Él es chileno, pero trabajó en Argentina en ese descubrimiento. Ese es un depósito enorme. BHP, la minera cuprífera más grande del mundo -o la mayor minera en general- acaba de asociarse con Lundin en Filo del Sol. Han anunciado ya 40 millones de toneladas de cobre. Eso es definitivamente un depósito de clase mundial.
Y existen otros prospectos en la zona que van a crecer. Es simplemente cuestión de tiempo y dinero, aunque más que nada de tiempo. Esas áreas tienen que ser evaluadas adecuadamente. Entonces esa región va a expandirse y habrá otras zonas donde se haga un descubrimiento. Quizás no sea el mejor depósito del área, pero mientras perforan allí, otros grupos llegarán, observarán alrededor, explorarán y harán sus propios descubrimientos. Siempre ocurre así.
Si observamos la historia de Chile, de repente hay un descubrimiento en una zona, llegan otras compañías y luego comienzan a anunciarse más hallazgos. Uno piensa en Chile como un viejo país minero, pero aun así hubo descubrimientos en la última década, pese a que muchos depósitos tienen más de 50 años. Lo mismo ocurrirá aquí en Argentina.
—¿Y eso podría suceder en Mendoza?
—No estoy tan familiarizado con la geología de Mendoza. He trabajado en el norte y en el sur de Argentina, pero no específicamente en Mendoza. Aunque sí he visitado la zona. Tengo muchos amigos aquí, pero no he trabajado en esta provincia, en parte debido a administraciones anteriores.
Una de mis estudiantes, Adriana Blesa, fue directora de Minería aquí hace quince años y siempre estaba luchando para conseguir permisos para las compañías, pero había mucha oposición local.
—¿Y qué clima ha percibido en estos días aquí en Mendoza, con la minería?
—Bueno, quizás hace diez años no hubiéramos podido tener un encuentro de este tipo. O sí lo habríamos tenido, pero pequeño, con la gente realmente comprometida. Ahora, el organizador, Iain Cassidy, planeó el evento para 200 personas y tiene 400. Muestra el nivel de entusiasmo. Creo que es un gran acontecimiento aquí y espero que haya cada vez más descubrimientos.