El peso de los impuestos en Argentina comenzó a ceder, pero el alivio todavía no alcanza para revertir los problemas estructurales del sistema. Según el último informe del Centro de Estudios Tributarios de la Universidad Austral, la carga impositiva se redujo en 0,85 puntos del PBI en el actual gobierno, impulsada principalmente por la eliminación del impuesto PAIS.
Sin embargo, esa mejora convive con un esquema tributario que sigue siendo complejo, costoso y por encima del promedio regional, lo que impacta directamente en la competitividad y en el desempeño general del sistema. Así lo advierte el estudio “Performance del Sistema Tributario Argentino”.
Baja reciente impulsada por la eliminación del impuesto PAIS
De acuerdo con el informe, la presión tributaria alcanzó el 27,6% del PBI en 2024, por debajo del promedio de la OCDE (34,1%), aunque aún elevada en comparación con América Latina. Tras años de convergencia, la brecha volvió a superar los 6 puntos porcentuales, un nivel que no se registraba desde hace 17 años.
La principal explicación de la baja reciente es la eliminación del impuesto PAIS, que dejó de representar cerca de 0,79 puntos del PBI entre 2023 y 2025. Este tributo fue el factor determinante en la reducción de la carga fiscal en el período.
A esto se sumó una menor incidencia de los llamados impuestos de emergencia —como el impuesto al cheque y los derechos de exportación— que en 2025 representaron el 12% de la recaudación total, frente al 17% del año anterior.
Menor inflación, menor “impuesto invisible”
Otro cambio relevante se vincula con la desaceleración inflacionaria. En 2025, la inflación se ubicó en 39,1%, el nivel más bajo desde 2017, lo que redujo el peso del denominado “impuesto inflacionario”.
Según el informe, este componente cayó a 1,1% del PBI, uno de los valores más bajos de las últimas dos décadas. Esto implica una menor carga indirecta sobre los contribuyentes, especialmente en los sectores más vulnerables.
Alta carga y costos de recaudación que no ceden
Pese a estos avances, el diagnóstico general sigue siendo crítico. Argentina no solo mantiene una presión tributaria superior a la de sus pares regionales, sino que además enfrenta mayores costos para recaudar.
El país pasó de un costo de recaudación de 1,12 a 1,31 unidades por cada 100 recaudadas, mientras que el promedio de América Latina bajó a 0,85. Es decir, no solo se paga más, sino que el sistema es menos eficiente.
Esta combinación impacta en el índice de desempeño del sistema tributario, que apenas mejoró de 4,3 a 4,4, manteniéndose en una zona de cumplimiento parcial de sus objetivos.
El informe también advierte que el escenario podría haber sido más favorable si se hubiera avanzado con la reducción del impuesto a las ganancias para empresas. De haberse implementado, el índice habría alcanzado 4,6 y beneficiado a más de 56.000 firmas, equivalente al 34,3% del total.
En síntesis, concluye el análisis, el sistema tributario argentino muestra señales de alivio en algunos indicadores, pero continúa condicionado por problemas estructurales —alta carga, complejidad y costos elevados— que siguen siendo un freno para su eficiencia y competitividad.