7 de marzo de 2026 - 14:40

Bressia pidió "competitividad sistémica" para que el vino vuelva a crecer en exportaciones

Durante el agasajo de Bodegas de Argentina, el presidente de la entidad, pidió por la competitividad y los impuestos.

En el tradicional Agasajo de Vendimia de Bodegas de Argentina, el presidente de la entidad, Walter Bressia, trazó un diagnóstico claro sobre la crisis actual del sector vitivinícola: valoró los avances macroeconómicos recientes, pero advirtió que todavía faltan condiciones estructurales para recuperar competitividad y volver a crecer en exportaciones.

En su discurso, Bressia sostuvo que la vitivinicultura argentina tiene potencial para ampliar su presencia en los mercados internacionales, aunque ese objetivo requiere un entorno económico más favorable. “Somos una industria con marca argentina, que exporta a todo el mundo, que agrega valor, que genera empleo y que diversifica la economía. Nos merecemos, por lo tanto, mejores condiciones para poder volver a niveles de exportación superiores a los actuales, como hace años, e incluso superarlos”, afirmó.

El dirigente destacó que el país atraviesa un proceso de transformación económica y reconoció los esfuerzos realizados para ordenar variables macroeconómicas. Según explicó, la estabilización es una condición necesaria para el desarrollo del sector, aunque todavía insuficiente.

“Valoramos los avances hacia la estabilidad macroeconómica, la reducción de la inflación y la normalización de muchas variables que durante años afectaron la previsibilidad y el desarrollo de nuestros negocios”, señaló. En ese marco, consideró que la reciente reforma laboral representa un paso relevante para una industria intensiva en mano de obra y con fuerte estacionalidad productiva.

Sin embargo, Bressia remarcó que la agenda pendiente es más amplia y que el desafío central pasa por mejorar la competitividad estructural del país. “Ordenar la macroeconomía y avanzar en reformas puntuales es sólo el comienzo”, sostuvo, al advertir que el sector necesita una competitividad sistémica que involucre tanto factores internos de la industria como variables externas vinculadas a la economía en general.

En ese sentido, explicó que los costos de producción siguen siendo elevados y que las bodegas han hecho un gran esfuerzo para sostener los estándares de calidad del vino argentino. “Hemos hecho un esfuerzo enorme para no resignar calidad por la presión de los costos de producción, y lo vamos a seguir haciendo”, aseguró.

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Walter Bressia Presidente de Bodegas de Argentina. 

Walter Bressia Presidente de Bodegas de Argentina.

El presidente de Bodegas de Argentina también subrayó el peso económico del sector dentro de la industria nacional. Recordó que las bodegas asociadas a la entidad representan más del 90% del vino exportado por el país, cerca del 70% del mercado interno y la mayor parte de la oferta vinculada al turismo del vino.

En ese contexto, destacó el reconocimiento internacional que ha ganado la relación calidad-precio del vino argentino, posicionándolo entre los productos más valorados en distintos mercados. Al mismo tiempo, remarcó que esa competitividad también se refleja en el mercado local, donde existe una amplia oferta de vinos de calidad a precios accesibles.

No obstante, el dirigente advirtió que la inserción internacional enfrenta obstáculos estructurales. Según señaló, Argentina compite con una presión fiscal elevada, costos logísticos superiores a los de otros países productores y una participación limitada en acuerdos comerciales.

“Competimos cargando las mayores presiones fiscales y costos logísticos de la región, y con una bajísima participación en acuerdos comerciales, lo cual en muchos casos nos deja fuera de mercado”, afirmó.

Bressia fue aún más directo al referirse a la estructura tributaria argentina. “No se puede competir globalmente con 155 impuestos sobre nuestra espalda, regímenes de percepción y saldos millonarios que se acumulan e inmovilizan capital para invertir”, advirtió.

Además, mencionó los problemas de infraestructura y transporte que impactan directamente en la competitividad exportadora. Los costos logísticos, señaló, llegan a duplicar a los de otros países competidores, lo que limita la capacidad del vino argentino para posicionarse en las góndolas internacionales.

Frente a ese escenario, el dirigente planteó que el desafío no es sólo sectorial, sino nacional. “El gran desafío que tenemos por delante es muy grande, porque hoy producir en Argentina sigue siendo caro, y la inserción internacional requiere esfuerzos conjuntos entre empresas y gobiernos para mejorar las condiciones y llegar con precios más competitivos a los mercados del mundo”, expresó.

Hacia el final de su intervención, Bressia insistió en que mejorar la competitividad no debe interpretarse como una discusión ideológica, sino como una necesidad concreta para el desarrollo de la industria. “Propiciar la competitividad sistémica no es una concepción ideológica”, concluyó.

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