7 de marzo de 2026 - 16:01

Agasajo: en un contexto complejo las bodegas buscan salir a flote y reinventarse

El tradicional agasajo de Bodegas de Argentina cumplió 90 años en medio de una industria convulsionada tanto a nivel internacional como nacional.

El agasajo de Bodegas de Argentina (BA) celebró –al igual que la Fiesta Nacional de la Vendimia- 90 años de vida en un contexto en que el sector está en boca de muchos por las dificultades que han presentado marcas reconocidas con sus cadenas de pago. El evento contó con la presencia de la vicepresidenta Victoria Villarroel, el gobernador Alfredo Cornejo y referentes del arco político nacional y provincial entre los que se destacaron Luis Petri y Martín Menem.

En este contexto, los empresarios que participaron del tradicional almuerzo coincidieron en que el contexto internacional ha sido desafiante y que los cambios en danza obligan a replantear el negocio y muchos hablaron de “reconfiguración” en el amplio sentido de la palabra. El presidente de BA, Walter Bressia, lo planteó en su discurso de bienvenida al expresar que el sector “no pasa un buen momento” y se encuentra en medio de una cosecha compleja con “tormentas perfectas” tanto en el mercado interno como en el externo.

Esto, pese a que los últimos datos de exportaciones de enero y febrero del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) y de despachos internos registraron números positivos en comparación con la caída con la que cerró el 2025 en ambos mercados. “Habrá que esperar para ver si se convierte en tendencia”, comentó uno de los presentes.

“La industria ha hecho un esfuerzo muy grande estos dos años y recién ahora el mercado se empieza a estabilizar”, remarcó Bressia quien advirtió sobre la necesidad de “oxígeno desde lo financiero” para las empresas del sector. A partir de este marco fue que solicitó un régimen transitorio y especial de diferimiento en el pago de aportes así como mayor agilización en la devolución de las retenciones. “Necesitamos que el poder adquisitivo mejore”, sumó Bressia al tiempo que valoró la mejora macroeconómica y el impulso a los acuerdos comerciales internacionales.

WhatsApp Image 2026-03-07 at 14.24.00

Más allá de esto, el referente de Bodegas admitió que existe cierto optimismo debido a la suba de algunos indicadores que aportan la sensación de que lo peor ya pasó. Esto, pese a que el crédito sigue lejano y a que aún se necesita una “competitividad sistémica” con una estrategia de desarrollo para la industria. Sin embargo, tanto él como otros referentes consultados, comentaron que la problemática actual no tiene tanto que ver con el contexto nacional sino con la creciente complejidad en los mercados internacionales.

Esto no solo obliga a las empresas a incrementar su agudeza para leer los cambios en las reglas de juego y en las amistades internacionales sino también a replantear parte el negocio con factores que antes incidían menos. Aunque las variables son diversas y se entrecruzan, hay algunas que se destacaron. Por un lado, la suba de aranceles en Estados Unidos –principal comprador del vino argentino- y, por el otro, la creciente “demonización” del alcohol en algunos segmentos. En el medio, hay segmentos que se quedan en el camino y la innovación se convierte en una palabra clave.

Complejidad global

Patricia Ortiz, CEO de la bodega Tapiz y una de las referentes de la vitivinicultura exportadora, señaló que el contexto global ha sido extremadamente complejo y que se ha tratado de un desafío cambiante casi a diario. La profesional admitió que en la actualidad el mercado se encuentra más positivo y que Estados Unidos ha salido a comprar más vino argentino. Esto, pese a la crisis económica de este país –lo que impacta en la caída del consumo- y de que tanto importadores como bodegas han resignado rentabilidad cuando se agregó el arancel del 10% que antes Argentina no tenía.

“Creo que hay una oportunidad por el tema del precio que hay que aprovechar”, comentó Ortiz para quien, sin embargo, es inevitable la tendencia a la premiunización debido a que los vinos de segmentos más bajos no pueden competir por un tema de valores.

WhatsApp Image 2026-03-07 at 14.24.00 (1)

En línea Santiago Ribisich, nuevo CEO de Rutini Wines, observó que la crisis del vino se debe a la complejidad mundial que obliga a la industria a transformarse a nivel global. “Esto obliga a las bodegas a reinventarse y a otras a repensar su negocio”, reflexionó Ribisich para quien la reconfiguración del sector tiene altos niveles de complejidad. El profesional comentó que hay optimismo debido a que se estima que entre 2026 y 2027 el mercado se va a estabilizar en un piso con lo que podría comenzar un crecimiento.

El impacto en los cambios del consumo

Alberto Arizu, CEO de Lugi Bosca, admitió que el sector está complicado desde el punto de vista económico y financiero, pero que no se trata de un problema solamente nacional. “No tiene la culpa el gobierno sino que se trata de un problema de nivel global, subrayó Arizu. En este marco, agregó que en la actualidad se ve al alcohol como un elemento tóxico lo que disminuye las posibilidades de la industria.

“La vitivinícola es una industria milenaria que no está reconocida desde ese punto de vista, pero hay que recordar que es un producto natural y no te va a hacer daño si no lo tomás en exceso”, reflexionó el referente. En este sentido, tanto él como varios de los presentes hicieron foco en la importancia de innovar y buscar alternativas con gradaciones más bajas.

Del mismo modo, Andrea Ferreira –enóloga de Finca La Celia- comentó que el vino es un producto milenario que ha atravesado situaciones complejas en la historia de la humanidad. “Creo que ante una adversidad se pueden presentar oportunidades para pensar de otra manera y reinventarse”, sumó la profesional.

LAS MAS LEIDAS