Energía hidroeléctrica: entre los pequeños aprovechamientos y las grandes represas

En Mendoza no solo se vincula el agua con el consumo humano y con el riego, sino también con la electricidad. / Archivo
En Mendoza no solo se vincula el agua con el consumo humano y con el riego, sino también con la electricidad. / Archivo

En 5 años se concretaron 7 pequeños aprovechamientos hidroeléctricos, pero varios proyectos grandes esperan para poder construirse. Qué influencia tiene para el riego.

El agua es un factor clave para cualquier civilización, y en Mendoza no solo se la vincula con el consumo humano y con el riego, sino también con la electricidad: en los últimos 12 meses, la provincia generó en promedio por día unos 3.31 GWh de energía eléctrica con fuentes hidroeléctricas. Esa generación promete continuar creciendo en los próximos años, en base a proyectos hídricos y nuevas formas de aprovechar el recurso.

Pablo Magistocchi, presidente de la Empresa Mendocina de Energía (Emesa), destacó el potencial local para desarrollar proyectos hidroeléctricos y mencionó que desde la entidad han apoyado en el armado de carpetas para hacer Pequeños Aprovechamientos Hidroeléctricos (PAH) y grandes proyectos hidroeléctricos. “Nosotros lo que estamos haciendo es proyectar, ese es el rol de Emesa en estos temas”, describió Magistocchi.

Un papel destacado en los últimos años lo tuvieron los PAH, no tanto por la potencia instalada ni por las inversiones que representaron, sino porque fueron iniciativas que efectivamente pudieron concretarse. A través de los programas RenovAr, que ofrecían contratos con el mayorista eléctrico Cammesa, se concretaron 7 PAH en los últimos 5 años y hay otras cinco iniciativas en construcción.

Con los Renovar 1, 1.5 y 2 se construyeron 4 PAH en el Canal Cacique Guaymallén: salto N.º 6 (1,2 MW), N.º 7 (1,2 MW), N.º 8 (1,2 MW) y N.º 11 (0,51 MW). Los otros 3 construidos fueron el Triple Salto Unificado del canal San Martín en Junín (0,5 MW), la mini central Tiburcio Benegas en Rivadavia (1,7 MW) y la mini central Lunlunta en Maipú (8 MW). Se trabajaba en la mini central Las Tunas en Tupungato (10 MW), pero se frenó por una discusión contractual con Cammesa.

Otro pequeño aprovechamiento de ese grupo que continúa en construcción es el canal marginal de El Tigre en San Rafael. Además, en 2019 se hizo una nueva convocatoria, el RenovAr 3 o “Mini RenovAr”, y se le adjudicaron a Mendoza cuatro proyectos hidroeléctricos: CH Tupungato I (0,9 MW), CH Tupungato II (0,9 MW), CH La Copa (0,5 MW) y CH Salto 9 (0,9 MW).

Energía a gran escala

En cuanto a grandes proyectos hidroeléctricos, el que más atención recibe desde hace años es Portezuelo del Viento. Ubicado sobre el Río Grande, en Malargüe, implicaba una inversión de US$ 1.000 millones para generar una potencia de 210 MW. El proyecto se frenó por oposición de La Pampa y actualmente se espera el laudo del presidente Alberto Fernández (quien adelantó en aquella provincia que laudaría a favor del reclamo pampeano).

Otro destacado es el Aprovechamiento Hidroeléctrico El Baqueano, con ubicación en San Rafael y una potencia de 140 MW, con 443 Gwh por año. La idea es desarrollarlo sobre el Río Diamante, en el tramo medio entre otros dos aprovechamientos que ya existen: Agua del Toro y Los Reyunos. Incluso, se cuentan con estudios desde 1983 realizados por la vieja empresa de Agua y Energía, y hoy se estima que el costo de construirlo rondaría los US$ 500 millones.

Mirando al noroeste, aparece la idea del Aprovechamiento Uspallata. Su ubicación proyectada es sobre el río Mendoza, aguas arriba del Dique Potrerillos, y con la idea de aprovechar el desarrollo integral en ese río. La iniciativa sería de 167 MW, con 530 GWh por año, y cuenta con antecedentes de estudio desde el año 1950, aunque lo más probable es que avance una vez que se terminen las obras de la ruta nacional 7 que conecta Argentina con Chile.

Sobre esos últimos dos proyectos, el presidente de Emesa comentó que tanto El Baqueano como el Aprovechamiento Uspallata están a nivel de prefactibilidad y ahora se realizan estudios complementarios para la futura etapa de diseño. “El Baqueano es el proyecto más desarrollado que tenemos en Emesa, y después seguimos con Uspallata”, especificó Magistocchi.

Una última mención es sobre una iniciativa que se discutió ampliamente: Los Blancos. La propuesta era construir sobre el río Tunuyán dos presas de embalse y dos centrales hidroeléctricas (Los Blancos I y Los Blancos II). Los gobiernos de Celso Jaque y Francisco “Paco” Pérez le dieron un fuerte impulso, pero la licitación entró en un conflicto administrativo y, aunque su sucesor Alfredo Cornejo intentó revitalizarlo, el proyecto no avanzó.

¿Problemas con el riego?

Volviendo a los Pequeños Aprovechamientos Hidroeléctricos (PAH) una pregunta válida, en especial por parte de los productores, es si este tipo de infraestructura podría involucrar complicaciones con el riego. Esto es porque hay varias iniciativas sobre canales como el Cacique Guaymallén o San Martín, de los cuales se terminan nutriendo las fincas.

“En las resoluciones que dan permiso a las PAH está escrito de manera explícita que ellas no pueden implicar un perjuicio para el riego aguas abajo. Hacerlo podría generar la revocación del permiso”, comentó Rubén Villodas, director de Gestión Hídrica del Departamento General de Irrigación (DGI).

El funcionario explicó que cuando hay movimientos de entrada y salida de agua se puede afectar el sistema de riego, pero son lapsos cortos. Lo central, señaló Villodas, es que no consumen agua, ya que lo que se toma para mover las turbinas termina volviendo al canal: “Hay que tener esto en claro, no es que tomen agua y se la quedan, es un uso no consuntivo”.

También se analiza la posibilidad de hacer obras o cambios en la gestión del agua para mejorar la generación eléctrica. En Mendoza los canales se turnan, entonces las empresas generadoras tienen 7 días con agua y 7 días sin ella (por ende, sin actividad), de modo que estudian cambios para que las turbinas estén paradas por menos tiempo.

“Esos cambios deben evaluarse económicamente y con un análisis de obras para que usuarios de aguas abajo no sufran perjuicios. Las empresas tendrán que acordarlo con los usuarios”, mencionó el director de Gestión Hídrica del DGI, recordando que el uso primordial de los canales es para consumo y riego agrícola. Además, comentó que los PAH se realizan a nivel mundial y que aquí no se hacían por el valor de energía, no por problemas con el riego.

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