Eficiencia energética: gana peso en el agro, comercio e industrias

La eficiencia energética implica usar menos energía, pero sin perder confort en la casa o la capacidad de producción en una fábrica / Archivo
La eficiencia energética implica usar menos energía, pero sin perder confort en la casa o la capacidad de producción en una fábrica / Archivo

Especialistas señalan algunas formas de generar lo mismo, pero usando menos electricidad. En Mendoza, este año ya se han invertido $1.000 millones en estos desarrollos.

Cuando un mecanismo, un instrumento o una persona es capaz de cumplir un objetivo, se dice que es eficaz. Si además de cumplirlo, lo logra hacer con el menor uso posible de recursos, es eficiente. De ahí viene el término eficiencia energética, un concepto que este año en Mendoza se ha visto reflejado con una inversión de casi $ 1.000 millones y que abarca desde el agro hasta la industria.

El número es del Ministerio de Economía de Mendoza, en base a quienes se inscribieron en el programa Mendoza Activa 3 para recibir un reintegro del 40 % de su inversión. En la categoría Eficiencia Energética se presentaron 142 proyectos por un monto total de $ 992.494.770. Incluso, en el marco de Mendoza Activa II, de agosto a noviembre de 2021 se habían presentado 57 carpetas por $ 233 millones, con un reintegro estatal de $ 89 millones.

“Algunos proyectos son instalar paneles y termotanques solares para mejorar el suministro eléctrico, otros implican cambiar la iluminación y utilizar LED en bodegas, industrias o comercios”, enumeró Alejandro Zlotolow, subsecretario de Industria y Comercio de Mendoza. Todos estos proyectos deben tener una finalidad productiva, por lo que no se incluye la instalación de paneles en un hogar.

Otros casos de mejora energética son la compra e instalación de electrobombas para reemplazar modelos viejos por otros más eficientes, mejorando también en ocasiones el uso del recurso hídrico. También se incluye la compra de hornos de biomasa para agroindustrias como nueces, durazno o aceitunas, y de ese modo una fábrica que antes usaba solo gas ahora puede utilizar una caldera mixta que se alimenta también con residuos de fruta o de la poda.

Para presentar estos proyectos se debe detallar, en una memoria descriptiva, cuánta electricidad se gastaba antes y cuánto se gasta con un sistema nuevo. “La idea es poder sumar tecnología a sectores tradicionales. Desde una estación de servicio que usa paneles solares hasta una pulpera con maquinaria nueva, si administramos mejor los recursos podremos ser más eficientes”, afirmó Zlotolow.

Agro, comercio, residencias

La eficiencia energética puede trabajarse desde una finca lejana hasta una casa céntrica. Una entidad que trabaja en el tema es el Entre Provincial Regulador Eléctrico (EPRE), y su director Hugo Reos explicó que concientizan a través de redes sociales, medios de comunicación e información en las escuelas.

“No solo necesitamos dispositivos de alta eficiencia, sino también una conducta de eficiencia, como apagar las luces de casa cuando nos vamos por un largo tiempo”, afirmó Reos. Vale aclarar que la eficiencia implica un menor consumo sin perder el confort y/o la capacidad de uso, es decir, usar menos energía, pero sin perder confort en la casa o la capacidad de producción en una fábrica. Si no, se estaría hablando de restricción.

En el caso de la eficiencia energética en el sector agrícola, muchas fincas necesitan extraer agua de pozo (en los últimos años, cada vez a mayor profundidad), lo que implica un gran costo energético en bombas y equipos de riego. Si un equipo está bien mantenido, su eficiencia se mantiene, pero si al cabo de cinco años se deteriora, empezará a demandar más energía y cada vez sacará menos agua.

“Esa pérdida de eficiencia en el agro es un problema que se resuelve con un mantenimiento adecuado, de cambiar rodamientos, y un mantenimiento general donde verifico la aislación. No es solo apagar la bomba cuando no la necesito, sino hacer que la bomba esté en condiciones para cuando inicio la campaña de riego”, detalló Reos.

En el caso de las empresas, el director del EPRE comentó que cuando les piden capacitaciones y hacen visitas, es muy común ver gastos energéticos innecesarios. Eso ocurre, por ejemplo, con los dispensers de agua, que se mantienen funcionando todo el día en una empresa cuando quizás al mediodía cortan la atención al público. Eso se podría solucionar con un temporizador que regule el horario de funcionamiento.

En cuanto a residencias, el ente firmó un convenio con el Instituto Provincial de la Vivienda (IPV) para brindar talleres a los adjudicatarios de casas y así puedan hacer un uso eficiente de la energía. Vale mencionar que algunos hogares del IPV tienen calefones solares y se asesora a los adjudicatarios sobre, por ejemplo, la conveniencia o no de instalar un aire acondicionado (si es un ambiente demasiado amplio, no tiene sentido poner un aire de baja potencia).

Un caso industrial

Una mejora en la eficiencia energética se dio en la empresa Electromecánica Bottini. Hace cinco años, la compañía dio sus primeros pasos analizando su factor de potencia, midiendo los consumos de electricidad y, más adelante, adquiriendo paneles solares. Así lo comentó Eduardo Sardi, a cargo del departamento de ingeniería de Electrómecánica Bottini Hnos.

“La eficiencia está orientada un poco a cómo tenés organizada tu matriz de consumo. Nosotros para hacer nuestro trabajo con un menor costo tenemos instalados paneles solares. Esta empresa fabrica generadores eólicos, pero en el norte de Mendoza eso no funciona tan bien como los paneles, así que aprovechamos la energía solar”, detalló Sardi.

La motivación de la empresa vino por dos motivos, por un lado poder aggionarse a una nueva tendencia mundial y por el otro afrontar el mayor costo de las tarifas eléctricas con menos subsidios. Hoy día poseen 80 kilowatts instalados de energía solar con el que cubren alrededor del 40 % de sus necesidades energéticas, además de que, en los fines de semana, cuando la planta no funciona, se devuelve energía al sistema.

Sardi explicó que las empresas pueden comenzar este camino analizando la factura que llega desde las distribuidoras. Luego se puede analizar cada parte de la producción los consumos eléctricos y qué se puede mejorar, por ejemplo, actualizar un motor viejo con bajo rendimiento o automatizar las luces. “Cada industria requiere un estudio puntual para ver qué puede mejorar y en qué le conviene invertir”, señaló este especialista de Electromecánica Bottino.

Por último, Sardi también es vicepresidente de Asinmet (Asociación de Industriales Metalúrgicos), y valoró el potencial de Mendoza para encarar proyectos de generación eléctrica: “Sería bueno que se retomen varios proyectos solares que se habían adjudicado y que quedaron truncos. Acá hay empresas listas para trabajar y hacer la perfilería, los soportes de hierro galvanizado donde se coloca cada panel. Eso daría un gran impulso al sector”.

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