Explicó que, en 2016, la iniciativa no fue aprobada porque se trataba de otra realidad social y económica. “Creemos que hoy la sociedad entiende los beneficios de poder edulcorar con un producto natural y no con jarabe de alta fructosa. Y que los gobernantes también lo comprenden”, planteó.
Ruggeri resaltó que el proyecto de ley habla de edulcorar con jugos naturales, por lo que no sólo se beneficiarían los productores vitivinícolas, sino también los de cítricos, de manzana y de pera, e incluso de caña de azúcar. De ahí que, en el marco de entidades como Coninagro (Confederación Intercooperativa Agropecuaria), se esté trabajando con productores de economías regionales de todo el país.
Gaseosas diet: mucho más dañinas de lo que creías
La industria vitivinícola insiste sobre la importancia del proyecto de uso de jugos naturales para endulzar bebidas sin alcohol
Diversificación para la vitivinicultura
En cuanto a la oportunidad que esto representaría para la vitivinicultura, que atraviesa un momento complicado, asociado a la caída de consumo en el mercado interno y en el mundo, Ruggeri indicó que, en cuanta ocasión tienen, insisten en que, si se hubiera avanzado con esta ley, el panorama para la industria sería muy distinto.
Y que ahora, las entidades sanjuaninas llevaron el pedido al Gobierno de San Juan, que lo tomó como objetivo, y el de Mendoza también está acompañando en las gestiones. “Es una gran noticia para nosotros poder volver a tratar el tema y ponerlo en agenda”, señaló.
De todos modos, Ruggeri aclaró que la iniciativa le sirve a la vitivinicultura, pero hay un tema de salud de la población que es muy relevante. Incluso, se puede entender que la reducción impositiva a quienes usen jugos concentrados para endulzar -en lugar de otras alternativas menos saludables-, se asocia a una reducción de la inversión en atención sanitaria que realiza el Estado.
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El uso de jugo de uva para endulzar favorecería a la industria vitivinícola, pero también a la población en general
Cuestión de salud
En la misma línea, Mario González, quien es presidente de Coviar hasta el 7 de marzo -cuando se realice el tradicional desayuno de la entidad en el marco de la Fiesta Nacional de la Vendimia- explicó que el cambio más importante con respecto a la discusión de esta propuesta diez años atrás tiene que ver con la mirada vinculada a la salud.
En esta línea, si bien la modificación de los hábitos de consumo, con la elección mundial de reducir la ingesta de alcohol, impacta en el vino y otras bebidas alcohólicas, también favorece, como contraparte, una forma más saludable de alimentarse -en donde habría una oportunidad para el jugo de uva. Pero se trata, advirtió, de una tendencia que todavía no llega con tanta fuerza a Argentina.
“Tenemos problemas serios de obesidad, de diabetes, que hacen que tengamos que empezar a evaluar la forma de endulzar, y que aparezcan productos con mejores condiciones para la alimentación y para la salud. Desde ese punto de vista, el proyecto tiene mucha más fuerza”, expresó.
Resaltó que, si bien podría beneficiar a los productores de uva de modo significativo, también sería positivo para la población argentina en general. Y acotó que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, está pidiendo una revisión de la forma de edulcorar las gaseosas y las bebidas azucaradas.
González subrayó que la propuesta se basa en estudios realizados por Coviar, que desarrolla estrategias de largo plazo en las que surge con claridad la importancia de la diversificación de la vitivinicultura, y que el aspecto financiero es crucial para poder avanzar con mayor rapidez en los cambios que la industria necesita.
Viñedos vino vitivinicultura
Si se aprobara esta iniciativa, podría ser necesario plantar nuevos viñedos, en lugar de erradicarlos.
El proyecto de hace 10 años
En 2016, el diputado nacional por Mendoza Luis Borsani -acompañado, entre otros, por Patricia Giménez, Luis Petri y Susana Balbo- presentó un proyecto para modificar el artículo 26, de la ley 24.674, de impuestos internos.
La iniciativa proponía que las bebidas sin alcohol, gasificadas o no, los jugos y los jarabes para refrescos, entre otros productos, que usaran un 10% como mínimo de jugos de frutas (o 5% en el caso de jugo de limón) pasarían de pagar 28% de alícuota a 18%.
En la justificación del proyecto de ley se detallaba que el objetivo era “incorporar componentes naturales y saludables a las bebidas sin alcohol que consumen los argentinos, y al mismo tiempo contribuir al desarrollo de economías regionales de alto valor agregado, mano de obra intensivas y gran distribución territorial en cuanto abarca a las zonas productoras de, durazno, lima, limón, mandarina, manzana, naranja, pera, pomelo, uva y caña de azúcar”.