El consumo de espumantes se recuperó y creció más de 30% en 2021

Tras un largo período de caída, el segmento ha tenido un gran año, logrando revertir la pérdida de ventas sufrida durante la pandemia y aumentando su participación dentro del mercado.
Tras un largo período de caída, el segmento ha tenido un gran año, logrando revertir la pérdida de ventas sufrida durante la pandemia y aumentando su participación dentro del mercado.

Tras un largo período de caída, el segmento ha tenido un gran año, logrando revertir la pérdida de ventas sufrida durante la pandemia y aumentando su participación dentro del mercado.

Después de cinco años consecutivos de caída en el consumo de vinos espumosos en Argentina, la cantidad de litros requeridos en el mercado interno volvió a crecer. Es que, con todavía el mes de diciembre pendiente, uno de los más importantes para los cálculos finales, se superó la marca de 2021 e incluso la cifra estuvo por encima de los registros prepandémicos.

Conforme a los últimos datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), en el mes de noviembre de 2021, donde después de varios meses, volvió a crecer la comercialización total de vino (+4,1%). En ese marco, se consumieron 49.097 hectolitros de espumantes, un 26,4% más que en igual mes de 2020, lo que llevó el acumulado anual a 299.226 hectolitros, 32,3% más que el año pasado.

Asimismo, la categoría aumentó su participación sobre la producción total, pasando del 2,6% al 3,9%, quedando por detrás del 65,6% que abarca el vino sin mención varietal y el 29,9% de los varietales.

Estos números, y con diciembre todavía por contar, marcan que después de dos años se volvieron a superar los 300 mil hectolitros de despachos al mercado interno, aunque todavía está lejos de los 458.436 que marcaron el récord de 2015, una cifra que desde ese momento cayó en picada hasta los 253.575 hectolitros del 2020.

Por qué creció el consumo

Si bien mostró cautela por todavía estar alejados de los mejores números del segmento, Gustavo Perosio, director general de Moët Hennessy Argentina, relacionó el crecimiento con “la reapertura del canal on trade y la vuelta de las reuniones sociales, lo que también hace que crezca el off trade, que ya había tenido una buena performance el año pasado”.

“La recuperación hoy viene dada por nuevas variedades. Se ve que un clásico como el Extra Brut que hace cinco o seis años representaban el 70% del volumen, hoy representan el 50% por el crecimiento de los espumosos rosados o dulces, que han duplicado sus volúmenes en el mismo periodo”, indicó.

Roberto González, enólogo de Nieto Senetiner y uno de los referentes en el mundo de las burbujas, coincidió en que el levantamiento de las restricciones colaboró con el impulso de la categoría. “Los espumosos están más asociados al festejo o las reuniones sociales. Después de algunos años de crecimiento hubo una caída que terminó de completarse con la pandemia y la categoría quedó muy golpeada. Cuando en este último tiempo se abrió la actividad social y los eventos, se reactivó su consumo”, opinó.

Para el experimentado enólogo, “lo más interesante es que se trata de una categoría de estilo móvil. Si hay algo que destaca a los elaboradores de espumosos es que Argentina tiende a tener un estilo propio, lo cual es bueno. Porque una vez que tengamos esa marca identificatoria podemos hacer lo que se hace en Italia, Francia o España, porque lo que falta es la internacionalización del espumoso argentino”.

En el caso particular de Chandon, una de las principales bodegas que integran el grupo de capitales franceses, Perosio explicó que el crecimiento ha sido similar al de la industria. “Estamos un poco por arriba en los despachos, con un incremento del 35% en la mayoría de las variedades, aunque algunas crecen más que otras. Por ejemplo, Apéritif o Délice crecen más que el promedio. Es un año claramente de recuperación y estamos muy contentos”, declaró.

Otra de las claves de esta buena performance para los espumosos, según González, reside en la apuesta de las bodegas por la categoría: “Para algunas el espumoso es el corazón de su negocio y para otros un vino que completa el portfolio. Yo creo que este segundo caso ha hecho crecer el espumoso, que antes era un nicho. Le ha dado un valor más representativo, aunque el vino tranquilo siga siendo más importante”, manifestó.

Cómo puede seguir creciendo

Si bien el crecimiento que se ha visto en el país de los espumosos es importante, para Perosio podría haber sido mayor. “Estamos seguros que podríamos haber crecido un poco más, pero la limitación de botellas por el incendio en una de las fábricas proveedoras hizo que prácticamente lleguemos a este fin de año sin stock y parte de los supermercados con pocas botellas, a muy pocos días de las fiestas. No hemos podido tener el producto que necesitábamos tener, pero es algo que le pasó a toda la industria”, sostuvo.

“Es algo que vemos en las góndolas y también en los despachos de los últimos dos meses que, si bien están muy bien de volúmenes, no tienen el crecimiento que habían tenido los meses anteriores”, agregó el director general de Moët Hennessy.

Más allá de las circunstancias actuales, las fuentes consultadas por Los Andes están convencidas de que este puede ser un nuevo punto de partida. “Estamos trabajando desde hace mucho tiempo en nuevas ocasiones de consumo, nuevas experiencias. Con Délice en 2012 innovamos en el uso de copas de boca ancha y con hielo, que en su momento fue muy disruptivo. En el caso de Apéritif desde hace dos años proponemos un consumo de aperitivo, apuntando a algo mucho más descontracturado de lo que se generaba antes con los espumosos. Creemos que el camino es por ahí”, declaró Perosio.

“Lo que buscamos es recuperar la senda del crecimiento que tuvimos entre 2009 y 2015. Creemos que el récord que se logró en 2015 se puede lograr nuevamente, pero hacen falta innovaciones. Obviamente las variedades tradicionales siguen aportando a los volúmenes, pero el crecimiento está dado por las variedades no tradicionales, ese es el futuro”, añadió.

Roberto González, por su parte, argumentó: “Empieza a haber una competencia por el mercado para 2022. Es evidente que el mundo de las burbujas se presenta como una categoría en ascenso para el próximo año, porque hay demanda de uvas para este tipo de vinos. Esto refleja el crecimiento y la disminución de los stocks dentro de las bodegas”.

“En la medida de que Argentina se abra más al enoturismo y las bodegas presenten los espumosos dentro de su portfolio, el crecimiento puede estar asegurado, así como la internacionalización del producto. Empieza a haber críticos internacionales que empiezan a ver los espumosos y le dedican espacios dentro de sus reportes. Eso habla de la especialización que está teniendo”, completó González.

Tenemos algo para ofrecerte

Con tu suscripción navegás sin límites, accedés a contenidos exclusivos y mucho más. ¡También podés sumar Los Andes Pass para ahorrar en cientos de comercios!

VER PROMOS DE SUSCRIPCIÓN

COMPARTIR NOTA