Desde las estaciones de servicio advierten que podría haber faltante de combustibles

Desde Amena aseguran que se necesitan nuevos aumentos para sostener el negocio.
Foto: Orlando Pelichotti/ Los Andes
Desde Amena aseguran que se necesitan nuevos aumentos para sostener el negocio. Foto: Orlando Pelichotti/ Los Andes

Aseguran que los últimos aumentos no son suficientes para el sector y que se suman las dificultades producto de la invasión Rusia a Ucrania

Aunque para la economía familiar los recientes aumentos en el precio del combustible puedan resultar un elemento más de tensión, desde la Asociación Mendocina de Expendedores de Naftas y Afines (Amena) plantearon que, de no realizarse nuevos ajustes, habrá faltantes de nafta en las estaciones de servicio.

“En cuestión de tiempo, de continuar desactualizado el porcentaje de las ganancias petroleras, si el gobierno no autoriza adecuaciones y/o medidas políticas que impliquen mejoras concretas en las menguadas comisiones de los operadores, y de no mejorar el panorama para el abastecimiento de gas, los faltantes de naftas en estaciones y los cortes de GNC comenzarán a ser más notorios”, advierte el comunicado que desde la entidad difundieron ayer.

El titular de Amena, Isabelino Rodríguez, señaló que la situación geopolítica internacional genera un impacto importante en el sector energético. En este sentido, detalló que Argentina importa el 20% del gasoil que consume y que las petroleras locales lo están elaborando a pérdida, porque el precio promedio de referencia del crudo en el país es de U$S 57 dólares el barril, cuando en el mercado internacional alcanza los U$S 100.

El lunes de la semana pasada, la cartelería de las estaciones de servicio de YPF reflejó los nuevos precios, con un 9,5% de aumento en promedio para los combustibles básicos –lo que llevó a que el litro de nafta súper cueste $111,30 y el de Ultra diésel $104,60- y del 11,5% para los Premium (de manera que la nafta Infinia pasó a valer $133,70 e Infinia diésel, $127,20. Desde la petrolera estatal explicaron que esta suba responde, sobre todo, al incremento de los precios internacionales del petróleo y de los niveles de demanda, que son superiores a los que había incluso en la prepandemia y requieren de importaciones para complementar la oferta local.

Por otra parte, el 2 de febrero ya se había aplicado un ajuste de entre el 9,5% y el 13,5% en los precios de los combustibles de las estaciones de servicio de YPF. Se trataba no sólo del primero de 2022, sino también del primero luego de que, en mayo del año pasado, la empresa anunciara que no iba ajustar los valores en lo que quedaba de 2021.

Pese a eso, desde Amena manifiestan que estos últimos aumentos distan de ser una solución a “los grandes problemas que enfrentarán las estaciones de servicio y los consumidores” y que “los precios en los surtidores presentan tímidos movimientos que aún lejos quedan de los precios necesarios para que la cadena deje de trabajar a pérdida”.

Es que, en febrero –es decir, sin el último ajuste- había habido una variación interanual del 34% en el precio de la nafta súper, mientras que la inflación que mide el Indec mostró una suba general de los precios, en el mismo período, del 52,3%.

Rodríguez planteó que, en el corto plazo, anticipan una tensión clara en el mercado y que, si bien no necesariamente haya desabastecimiento, sí esperan una “estrechez en el suministro”. Se debe recordar que la semana pasada, algunas estaciones de servicio en la provincia comenzaron a aplicar cupos para la venta de gasoil grado 2. Es que la suba en el canal mayorista –del 20%, según detallaron desde Aprocam, versus el 10% para el consumidor final- hizo que varios transportistas acudieran a los espacios de venta al público a cargar combustible.

El titular de Amena indicó que desde el sector están preocupados por el descalce de los precios, ya que los ingresos de las estaciones siguen la evolución del valor de los combustibles (regulado desde Nación), a la par de que tienen que hacer frente a costos ligados a la inflación, como las tarifas y los salarios. Por eso, planteó que piden a las petroleras una mejora en las comisiones, “para poder superar esta situación coyuntural tan compleja”.

Qué pasa con el GNC

Otra inquietud que manifestaron desde la Asociación Mendocina de Expendedores de Naftas y Afines (Amena) se vincula con el GNC. “Otro punto débil en la situación energética nacional es la necesidad de comprar GNL a precios internacionales actualizados”, señalaron. Y sumaron que hay pronósticos que indican que, para el invierno, se necesitarán 9 buques más que en el 2021 y a un valor 640% mayor.

Es que, producto de la invasión Rusia a Ucrania, el valor trepó y es difícil que el gobierno pueda importar la cantidad necesaria. Y si bien esto podría tener un impacto mayor en las industrias, porque ante la escasez se prioriza el abastecimiento a los hogares, también podría afectar el suministro de GNC para los vehículos.

También la semana pasada, por el efecto del aumento en los combustibles líquidos, el gas natural comprimido aumentó entre $3 y $4, con lo que el valor promedio en la provincia alcanzó los $ 57,90 por m3. Pese a eso, por tratarse de un mercado no regulado, se pueden encontrar variaciones de hasta un 10% entre las diferentes estaciones de servicio.

Efecto inflación

El economista José Vargas, de la consultora Evaluecon, indicó que los aumentos de los combustibles están bastante contenidos y que hay casi un 15% de atraso con respecto al valor que deberían tener cuando se analiza la evolución de los distintos factores que inciden en su precio, como el tipo de cambio oficial, el valor del petróleo, los impuestos a los combustibles líquidos (que se actualizan cada tres meses y el presidente pospuso la última actualización), inflación, costos internos, etc.

Vargas consideró que, si bien el conflicto entre Rusia y Ucrania está teniendo consecuencias, en realidad el mayor problema para el sector lo constituye el atraso del precio, la falta de inversiones y las regulaciones, lo que hace que la situación sea preocupante. Es que el gobierno nacional, planteó, está en un aprieto, porque no puede controlar la inflación y la suba en los combustibles tiene una influencia directa en el rubro alimentos, que es sumamente demandante del transporte.

Reclamo por regalías

Estanislao Schilardi, director de Hidrocarburos, recordó que la provincia se presentó ante la Ofephi (Organización Federal de Estados Productores de Hidrocarburos) para solicitar que se analice el precio al cual YPF está liquidando las regalías. Es que la petrolera estatal determina un valor por el cual se “auto compra” el crudo -ya que realiza los procesos tanto de extracción como de refinación- y sería más bajo que el promedio en otras provincias, en las que hay más competencia en el mercado.

Pero, por otra parte, señaló que, si las refinerías tienen el precio “planchado”, porque el gobierno regula el precio de los combustibles, se desincentivan las inversiones. Y presentó como evidencia de esto el Mendoza Activa Hidrocarburos, que favoreció el desarrollo de proyectos en el sector y demuestra que la producción no aumenta por un tema económico.

Asimismo, Schilardi indicó que las provincias, cuando el petróleo está entre U$S 45 y U$S 54 en el país (en lugar de U$S 100), pierden recaudación. Por eso, consideró necesario incrementar los ingresos de las empresas petroleras y las estaciones de servicio, como también de las regalías, a partir de una reducción en los impuestos nacionales que se aplican a la venta de combustible.

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